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Lantronix y Swarmer crean un módulo de computación cuádruple para drones de defensa

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Lantronix y Swarmer crean un módulo de computación cuádruple para drones de defensa

Lantronix desarrollará un módulo de computación a medida basado en su Open-Q 6490CS para que el software de autonomía de Swarmer multiplique por más de cuatro la potencia de cálculo de los drones pequeños de Grupo 1 usados en Ucrania, Estados Unidos y países aliados.

Lantronix (Nasdaq: LTRX), proveedor de soluciones de inteligencia artificial en el borde e internet industrial (IoT), ha anunciado una colaboración con Swarmer (Nasdaq: SWMR), compañía de software de autonomía para drones, para desarrollar una plataforma de computación a medida optimizada para los llamados sistemas aéreos no tripulados de Grupo 1, la categoría que agrupa a los drones más pequeños y ligeros. La base del proyecto es el módulo Open-Q 6490CS de Lantronix, que se adaptará para ejecutar el software de Swarmer y que, según el comunicado, elevará la potencia de cálculo a bordo más de un 400% frente a las plataformas actuales. El objetivo declarado de ambas compañías es acelerar el despliegue de drones FPV y otros aparatos pequeños y de bajo coste para los programas de defensa de Ucrania, Estados Unidos y sus aliados.

Swarmer no es un recién llegado en el campo de batalla. Fundada en Austin (Texas) en mayo de 2023, desplegó su software de autonomía en operaciones de combate en Ucrania en abril de 2024 y desde entonces ha volado misiones con cerca de 50 unidades militares ucranianas en entornos de guerra electrónica y sin señal de satélite (GNSS), es decir, en condiciones en las que el GPS no funciona. Su software es independiente del fabricante del aparato: funciona igual en drones de ala fija, de ala rotatoria, en vehículos terrestres y en embarcaciones marítimas. Con el módulo de Lantronix, un único operador podrá planificar, monitorizar y ejecutar misiones que impliquen a cientos de drones desde una sola base de hardware.

El salto de potencia tiene una explicación práctica. La electrónica que hoy va montada en estos drones se está quedando corta y cada vez es más cara de actualizar al ritmo al que avanza la inteligencia artificial. Al concentrar el procesamiento en el propio aparato (en lugar de depender de la nube, poco fiable en zonas sin cobertura o con interferencias), la plataforma puede ejecutar visión por computador, reconocimiento automático de objetivos, fijación de píxel y algoritmos de coordinación de equipo mucho más sofisticados. Además, el enfoque es 'software-defined': el dron mejora mediante actualizaciones de software en vez de sustituir el hardware, lo que alarga su vida útil y reduce la complejidad logística de mantener la flota.

Dos detalles del anuncio son relevantes para quien venda a gobiernos. El primero es el cumplimiento de la normativa estadounidense de defensa (NDAA), una condición cada vez más exigente para poder vender a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y a sus aliados. El segundo es el compromiso de producción sostenida durante más de diez años, que elimina la incertidumbre sobre el suministro de componentes y facilita que Swarmer escale sus despliegues sin miedo a quedarse sin hardware. "El software de autonomía solo demuestra su valía cuando va montado en hardware que realmente vuela", ha señalado Saleel Awsare, consejero delegado de Lantronix, que destaca que la plataforma ofrece "aproximadamente cuatro veces más potencia de procesamiento" para optimizar la navegación visual y el reconocimiento de objetivos. Por su parte, Alex Fink, presidente y consejero delegado en Estados Unidos de Swarmer, apunta que este año se prevé fabricar más de siete millones de drones y que todos ellos podrían ejecutar su software: "creemos que se convertirá en el nuevo estándar de la industria para sistemas no tripulados pequeños", añade.

Para Lantronix, el acuerdo amplía su papel dentro de los sistemas de defensa autónomos, al mejorar la capacidad de cálculo de un software que se usa en aire, tierra y mar, y le abre la puerta a ingresos recurrentes y de largo plazo si Swarmer cierra contratos de defensa extensos. Para Swarmer, asegura una base de hardware lista para producción y conforme a la normativa estadounidense, lo que reduce el riesgo de ejecución a la hora de escalar.

El análisis de Salseo

  • El detalle que de verdad cambia las cosas no es el módulo, sino que cada unidad llegue ya 'precargada' con el sistema operativo de Swarmer: si eso se convierte en estándar, la compañía pasa de vender software que cada cliente integra como puede a ser la capa base de miles de aparatos, con ingresos recurrentes por actualizaciones en lugar de ventas puntuales.
  • El 400% más de potencia responde a un problema real y caro: la electrónica de a bordo se queda obsoleta al ritmo que avanzan los modelos de IA. Al apostar por el enfoque 'software-defined' (mejorar el dron con actualizaciones en vez de cambiar el hardware), el cliente se ahorra sustituir flotas enteras, pero también queda más atado al ecosistema de quien le suministra el software y el módulo.
  • El sello NDAA y el compromiso de producción de más de diez años son la llave para vender al Pentágono y a países aliados: sin cumplimiento normativo ni garantía de suministro, ningún programa militar serio se firma. Es, por tanto, la parte que desbloquea contratos, no el titular del aumento de potencia.
  • Matiz importante: esto es un anuncio de colaboración, no un pedido. El comunicado no incluye volúmenes, importes ni ningún cliente con nombre y apellidos, y las más de 100.000 misiones voladas son actividad operativa, no facturación. La señal que hay que vigilar es cuándo aparecen pedidos en firme y si Swarmer es capaz de transformar ese historial de combate en contratos recurrentes, en un nicho donde cada vez hay más competencia.

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