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Lantronix y Swarmer se alían para ponerle 'cerebro' a los drones pequeños de defensa

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Lantronix y Swarmer se alían para ponerle 'cerebro' a los drones pequeños de defensa

Lantronix y Swarmer unen fuerzas para crear una plataforma de computación a medida destinada a drones militares ligeros, con Ucrania, Estados Unidos y sus aliados en el punto de mira.

Lantronix (LTRX) y Swarmer (SWMR) han anunciado una colaboración para desarrollar una plataforma de computación a medida, pensada específicamente para drones del llamado Grupo 1, es decir, el escalón más pequeño y ligero de los aparatos militares no tripulados. El objetivo declarado por ambas compañías es acelerar el despliegue de drones FPV (los que se pilotan en primera persona y se usan como munición de bajo coste) y de otros aparatos pequeños y baratos para Ucrania, Estados Unidos y los programas de defensa de sus aliados.

El corazón del anuncio es la parte de proceso: la plataforma integra el hardware de Lantronix con el software de Swarmer para dar a los operadores "aproximadamente cuatro veces más potencia de procesamiento", según explicó Saleel Awsare, presidente y consejero delegado de Lantronix. Esa capacidad extra se destina a tareas como la navegación visual (moverse guiándose por lo que 've' la cámara en lugar de por GPS), el reconocimiento automático de objetivos, el 'pixel lock' (fijar y seguir un objetivo concreto en la imagen) y algoritmos avanzados de coordinación entre varios drones. En palabras del propio Awsare: "El software de autonomía solo demuestra su valor cuando se despliega sobre hardware que realmente vuela". La compañía insiste además en que la plataforma está lista para producción y cumple con la normativa de defensa estadounidense conocida como NDAA.

Ese último punto es, en realidad, la clave de por qué se firma este acuerdo. Vender tecnología al Pentágono exige que los componentes cumplan con los requisitos legales de Estados Unidos, algo que un fabricante de software por sí solo no puede ofrecer. Juntar un ordenador de a bordo 'certificado' con un software ya probado en combate permite a ambas partes entrar en programas de compra militares que, de otro modo, les quedarían cerrados. Para Swarmer, que cotiza en bolsa, supone presentarse como algo más que una empresa de algoritmos: pasa a formar parte de un producto terminado que puede pedirse y desplegarse.

Conviene, eso sí, poner el anuncio en su justa medida. El comunicado no incluye ningún valor de contrato, ni volúmenes de fabricación, ni el nombre de un cliente final o de un fabricante de drones que vaya a montar la plataforma. Es un movimiento de posicionamiento, no un pedido. Lantronix llega a este acuerdo después de haber ido reforzando su perfil en defensa: la propia compañía ha anunciado recientemente una colaboración estratégica con DoD Solution y la compra del negocio de internet de las cosas industrial de Vecima Networks por 11,5 millones de dólares. El terreno de juego, en cualquier caso, está lleno de gigantes de defensa y los presupuestos dependen en buena medida de decisiones políticas, empezando por el apoyo a Ucrania.

Para el inversor, la noticia deja una foto clara: dos empresas medianas y pequeñas intentando colarse en el mercado de los drones desechables, que es hoy uno de los segmentos que más crece dentro del gasto militar. Lo que falta por saber es si el titular se convierte en facturación.

El análisis de Salseo

  • El cuello de botella de los drones ya no es el aparato, sino el 'cerebro': en el frente ucraniano la ventaja no está en volar mejor, sino en procesar imagen a bordo cuando te cortan la señal de radio. Cuadruplicar la potencia de proceso sirve para que el dron siga navegando y fijando objetivos aunque le bloqueen el enlace o el GPS, que es exactamente el escenario que se da en una guerra electrónica real.
  • El valor del anuncio no es tecnológico, es de acceso al mercado: una plataforma fabricada y conforme al NDAA es la llave para poder vender al Pentágono y a programas aliados. Swarmer, con software solo, no podía tocar esas compras; ahora sí, a cambio de depender de un fabricante de hardware concreto.
  • Falta lo importante: no hay valor de contrato, ni volúmenes, ni cliente final. La señal a vigilar es el primer pedido en firme o que un fabricante de drones nombre la plataforma como componente de serie; hasta entonces esto es posicionamiento comercial, no ingresos.
  • Ojo con la escala: son dos compañías pequeñas compitiendo en un mercado con grandes contratistas de defensa y con presupuestos que dependen de decisiones políticas (el apoyo a Ucrania, sobre todo). Aunque el producto funcione, el crecimiento real llegará por unidades desplegadas, no por acuerdos anunciados.

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Fuente: TheFly