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Leonardo DRS crea su filial británica y fabricará allí sus radares tácticos

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Leonardo DRS crea su filial británica y fabricará allí sus radares tácticos

Leonardo DRS da el salto al Reino Unido con DRS UK y una planta propia para producir sus radares tácticos, con el foco puesto en la defensa antiaérea y la lucha contra drones.

Leonardo DRS, compañía estadounidense de tecnología de defensa que cotiza en el Nasdaq bajo el ticker DRS, ha anunciado la creación de DRS UK, una nueva filial con la que quiere dar cobertura a su negocio en el Reino Unido. El movimiento viene acompañado del arranque de la producción local de sus radares tácticos en territorio británico, en unas instalaciones construidas específicamente para ello. Con esta planta, la empresa amplía su huella industrial y gana una presencia dedicada sobre el terreno para atender a clientes de defensa, socios del sector e integradores de sistemas del país.

El corazón del anuncio son los radares tácticos de DRS, unos equipos diseñados para detectar, seguir y clasificar todo tipo de amenazas aéreas y terrestres. Entre ellas destacan los sistemas aéreos no tripulados (los conocidos como drones) y los proyectiles de tipo RAM (cohetes, artillería y morteros). Estos sensores son la base de aplicaciones de lucha contra drones, defensa antiaérea, protección de fuerzas y sistemas de protección activa, es decir, de buena parte de lo que hoy se considera defensa de corto alcance. La compañía asegura que ya ha desplegado más de 10.000 paneles de radar en todo el mundo, en servicio con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, aliados de la OTAN y otros clientes internacionales.

Según John Baylouny, presidente y consejero delegado de Leonardo DRS, poner en marcha DRS UK y una capacidad local completa de radares tácticos refuerza su capacidad para apoyar a clientes y socios con la cercanía, la capacidad de respuesta y la capacidad de fabricación que exigen los requisitos operativos actuales. En la misma línea, Max Cohen, vicepresidente sénior y responsable del negocio de radares tácticos, destaca que la inversión refuerza la cadena de suministro y el personal cualificado, y que la operación británica nace con la vista puesta en el crecimiento de las exportaciones y en dar servicio al Reino Unido y a Europa. De hecho, la compañía presenta la filial como un centro estratégico para su negocio de radares tácticos en la región.

El anuncio llega en un momento en el que Europa ha disparado el gasto en defensa y en el que la amenaza de los drones baratos ha convertido los radares de detección de corto alcance en un producto muy demandado. Sin embargo, el comunicado no incluye ningún contrato nuevo, ni cifras de inversión, ni previsiones de ingresos: es un anuncio de capacidad industrial, no de pedido confirmado. La compañía tiene previsto presentar sus resultados del tercer trimestre el próximo 29 de octubre.

El análisis de Salseo

  • Fabricar en el país del cliente es, en la práctica, un peaje para vender allí: los ministerios de Defensa europeos priorizan cada vez más que el dinero se quede en casa. Con la planta británica, DRS se quita de encima el argumento de "esto viene de fuera" y se vuelve un candidato más creíble en las licitaciones del Reino Unido, pero a cambio asume inversión y costes fijos antes de tener contratos firmados.
  • El porqué de fondo es la guerra de los drones baratos: los sistemas aéreos no tripulados y los proyectiles RAM son hoy la amenaza número uno en el campo de batalla, y sin un radar que los detecte y clasifique no hay nada que interceptar. Eso convierte al sensor en la pieza que abre la puerta a todo lo demás (interceptores, cañones, láser). Quien controla el radar, controla el sistema completo.
  • Ojo con la lectura fácil: no hay contrato ni cifras en el comunicado, así que el impacto sobre los ingresos es hoy potencial, no real. La señal a vigilar es la conferencia de resultados del 29 de octubre, donde se verá si la dirección pone números a esta apuesta y si hay adjudicaciones británicas en cartera. Una planta nueva en un país extranjero puede restar margen durante varios trimestres antes de dar fruto.
  • El matiz contrario: ser local no garantiza ganar. En Europa compiten Thales, Hensoldt, Saab o Indra, que llevan décadas siendo proveedores de confianza en sus mercados y tienen relaciones políticas consolidadas. La ventaja de DRS es tecnológica y de volumen (más de 10.000 paneles desplegados), pero la batalla del radar táctico europeo se juega tanto en los despachos como en el campo de tiro.

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