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Leonardo DRS amplía su SGT STOUT para cazar drones pequeños sin añadir hardware

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Leonardo DRS amplía su SGT STOUT para cazar drones pequeños sin añadir hardware

Leonardo DRS demuestra en un test del Gobierno de EE. UU. que su sistema antiaéreo SGT STOUT derriba drones pequeños usando solo mejoras de software, sin tocar el equipamiento físico.

Leonardo DRS, compañía que cotiza en el Nasdaq bajo el ticker DRS, ha anunciado que su paquete de equipamiento de misión (MEP, por sus siglas en inglés) del sistema SGT STOUT M-SHORAD logró neutralizar con éxito amenazas de drones pequeños de las categorías conocidas como Grupo 1 y Grupo 2 durante un evento de pruebas del Gobierno de Estados Unidos. La compañía destaca que el sistema fue capaz de adaptarse sobre la marcha a este tipo de amenazas gracias a un diseño modular y de arquitectura abierta.

El detalle más llamativo es cómo se consiguió esa mejora: el SGT STOUT fue concebido en origen para combatir drones más grandes (Grupo 3 y superiores), además de aviones de ala fija y helicópteros. Sin embargo, en esta prueba demostró que también puede derribar los aparatos pequeños simplemente con actualizaciones del software de detección y de control de tiro, es decir, sin incorporar ningún componente físico nuevo al equipamiento de misión. "El SGT STOUT se diseñó desde el principio pensando en la modernización, para que la capacidad pueda evolucionar al ritmo al que evoluciona la amenaza", explicó Aaron Hankins, vicepresidente sénior y director general de la unidad de negocio Land Systems de Leonardo DRS.

No se trata de un sistema experimental: la compañía asegura que ya hay varios cientos de unidades del SGT STOUT desplegadas sobre el terreno, lo que da una base sólida en términos de preparación, entrenamiento y mantenimiento. Eso significa que las mejoras de software podrían llegar a sistemas que ya están en servicio, reforzando su capacidad de defensa contra drones pequeños en el corto plazo. La prueba también subraya el papel de la defensa antiaérea "en formación", donde el sensado, la designación de objetivos y el disparo trabajan de forma integrada para proteger a las tropas en movimiento, en contraste con las soluciones pensadas solo para proteger un punto concreto.

En el corazón del sistema está el MEP modular de Leonardo DRS, diseñado para ser portátil entre plataformas y con interfaces estandarizadas. Ese enfoque permite ir acoplando capacidades de terceros o propias a medida que maduran los requisitos, como opciones de detección pasiva, asistentes de decisión apoyados en inteligencia artificial, computación en el borde (procesamiento de datos allí donde se generan) o nuevos efectores, sin tener que rediseñar todo el sistema. La empresa añade que algunas de esas capacidades ya probadas podrían incorporarse a corto plazo como mejoras del MEP en los sistemas ya desplegados.

Leonardo DRS señala además que aplica las lecciones aprendidas de sus programas de defensa antiaérea ya operativos y de su papel principal en el programa M-LIDS (Mobile Low, Slow UAS Integrated Defeat System) para seguir desarrollando soluciones modulares guiadas por software, escalables y actualizables de cara a los requisitos de sus clientes y a los programas de defensa aérea de próxima generación. La compañía se presenta como especializada en sensado avanzado, computación de red, protección de fuerzas y sistemas de energía y propulsión eléctrica para clientes de seguridad nacional de EE. UU. y sus aliados.

El análisis de Salseo

  • El mensaje de fondo es comercial más que tecnológico: si las mejoras se aplican solo con software, Leonardo DRS puede vender 'actualizaciones' a los varios cientos de sistemas SGT STOUT ya desplegados sin fabricar ni instalar hardware nuevo. Es ingreso recurrente sobre una base instalada que ya existe, con margen potencialmente mejor que el de producir equipos nuevos.
  • Aquí está la clave del negocio del counter-UAS: el problema ya no es el dron grande y caro, sino el enjambre de drones pequeños y baratos (Grupo 1-2). Si un sistema antiaéreo de fabricación occidental puede adaptarse a esa amenaza por software, se reduce la tentación de recurrir a soluciones improvisadas y más económicas, y se protege el valor de las plataformas ya compradas por el Ejército.
  • La frase a vigilar es 'arquitectura abierta y modular'. Es una invitación a que terceros integren sus sensores o efectores sobre el MEP de DRS, lo que convierte a la compañía en la capa base del sistema en lugar de un simple proveedor de componentes. Esa posición es mucho más difícil de desplazar por un competidor y suele traducirse en más contratos de seguimiento.
  • Ojo con el matiz: esto es una demostración en un evento de pruebas del Gobierno, no un contrato nuevo ni un pedido en firme. La señal real llegará cuando se traduzca en financiación de producción o en un pedido de mejora para la base ya desplegada; hasta entonces, es una buena noticia de posicionamiento, no una cifra que cambie las cuentas del trimestre.

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