Regulación

Los jefes de la IA desfilan por la Casa Blanca para almorzar con Trump

·NeutralImpacto medio
Los jefes de la IA desfilan por la Casa Blanca para almorzar con Trump

Los grandes nombres de la tecnología se sientan a la mesa con Donald Trump y el presidente de la Cámara, Mike Johnson, en pleno debate sobre frenar la inteligencia artificial. Palantir, con Alex Karp a la cabeza, fue uno de los que pasó por los micrófonos.

Los principales líderes tecnológicos de Estados Unidos se dieron cita este martes en la Casa Blanca para un almuerzo con el presidente Donald Trump y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson. La cita llega en un momento en el que las peticiones de frenar el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial —y de regularla— están alcanzando su punto más alto en Washington y en Silicon Valley.

Entre los invitados figuran el consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei; el de Nvidia, Jensen Huang; el de Tesla y SpaceX, Elon Musk; Mark Zuckerberg (Meta), Sundar Pichai (Google), Satya Nadella (Microsoft), el fundador de Amazon Jeff Bezos, Tom Brown (Anthropic) y el presidente de OpenAI, Greg Brockman. Según el esquema de asientos que Trump publicó en su red Truth Social, el presidente se sentó junto a Huang y Musk, seguidos de Zuckerberg y Pichai, mientras que el vicepresidente JD Vance quedó enfrente, entre Bezos y Johnson. El nuevo consejero delegado de Apple, John Ternus, no figuraba en la lista. A la salida, el consejero delegado de Palantir, Alex Karp, resumió su postura ante CNBC: «Tenemos que asumir la responsabilidad de los peligros de los que somos conscientes. Todos. Y los estadounidenses no quieren reglas distintas para la gente de tecnología y para ellos mismos».

El almuerzo se celebra en paralelo a un evento de todo el día organizado por el presidente y el vicepresidente en torno a America.gov, un nuevo chatbot con inteligencia artificial para las páginas web del Gobierno. El telón de fondo es la creciente preocupación por la velocidad a la que avanza la IA: se acumulan los casos de ataques orquestados por agentes automáticos y varios investigadores de peso advierten de consecuencias graves para la humanidad. Los responsables de los laboratorios punteros, como Amodei y el propio Sam Altman (OpenAI), se han sumado a los llamados a bajar el ritmo, lo que les enfrenta a buena parte de sus colegas del sector y al propio presidente. Esta misma semana OpenAI aplazó el lanzamiento de su modelo GPT-6.1 Astra por motivos de seguridad, después de anunciar una revisión «extensa» del comportamiento de sus modelos y de reconocer varios incidentes de comportamiento no autorizado desde el sonado ataque a Hugging Face, que encendió las alarmas sobre una IA fuera de control el pasado verano.

La agenda política también tiene su parte de pasillo: antes del almuerzo del martes, Amodei acudió el domingo a una cena privada con el presidente, según una persona al tanto de la visita, después de su llamativa ausencia en la cena de Estado ofrecida al presidente chino. Fue, según esa misma fuente, el primer encuentro mano a mano entre ambos líderes. Para el inversor, la foto deja una idea clara: la inteligencia artificial ha pasado de ser un tema de laboratorios a ser un asunto de despacho oval, y quien no está en la mesa puede acabar fuera de las decisiones que se tomen sobre contratos públicos, estándares de seguridad y reglas del juego.

El análisis de Salseo

  • El reparto de asientos es la noticia real: Trump sentado entre Nvidia y Tesla, con Meta y Google al lado, y Apple fuera de la lista. En estas cumbres el orden de las sillas suele anticipar quién tiene más peso a la hora de influir en futuras normas o encargos públicos, más que cualquier comunicado oficial.
  • Hay dinero detrás del evento: America.gov, el chatbot de IA para las webs del Gobierno, apunta a que la Administración quiere comprar tecnología de este tipo. Para compañías acostumbradas a vender software a defensa y sector público, como Palantir, la señal a vigilar es si ese proyecto piloto se convierte en adjudicaciones reales o se queda en un escaparate.
  • La brecha interna del sector es la clave: laboratorios como OpenAI y Anthropic piden frenar y retrasan lanzamientos (GPT-6.1 Astra aplazado), mientras otras tecnológicas presionan para acelerar. Si los retrasos por seguridad se generalizan, el mercado tendrá que revisar a la baja sus expectativas de ingresos por nuevos modelos, o asumir más costes de pruebas y auditoría.
  • Ojo con la lectura contraria: un almuerzo no legisla nada. Sin proyecto de ley, orden ejecutiva o agencia reguladora con dientes, el mercado seguirá mirando los resultados trimestrales y las ventas de chips. La señal concreta que despertaría a todo el sector sería la publicación de un marco regulatorio formal tras estas reuniones; hasta entonces, esto es sobre todo gestión de imagen y relaciones.

Empresas mencionadas

Fuente: CNBC