Una exlobista de Palantir ayudó a Andy Burnham a llegar a primer ministro

Martha Dalton, cofundadora de la agencia Lodestone, que trabajó para Palantir en 2024 y 2025, tuvo un papel clave en la campaña que llevó a Andy Burnham al número 10 de Downing Street, justo cuando el contrato de la firma con el NHS británico está en el aire.
Martha Dalton, cofundadora de la agencia de comunicación Lodestone, tuvo un papel relevante en la campaña que llevó a Andy Burnham a ser primer ministro del Reino Unido. Dalton, cuyo despacho trabajó para la tecnológica estadounidense Palantir en 2024 y 2025, se implicó de lleno en las elecciones parciales de Makerfield, el escaño que devolvió a Burnham al Parlamento, donde colaboró estrechamente con su equipo en comunicación estratégica y en la preparación de respuestas y réplicas. Según recoge el diario The Guardian, también estuvo entre los simpatizantes que lo aplaudieron a las puertas de Downing Street en julio. La propia Dalton escribió en LinkedIn que había sido "un honor absoluto" trabajar en la campaña de Burnham para liderar el Partido Laborista y el país, y explica que pidió seis semanas de excedencia no pagada en Lodestone para dedicarse a esa tarea.
El trabajo de Lodestone para Palantir se centró en explicar su tecnología a quienes tienen que fiscalizarla: eventos en el Parlamento en los que ingenieros de la compañía mostraban a los diputados sistemas basados en inteligencia artificial pensados para los servicios públicos británicos. La relación entre el laborismo y la firma tecnológica viene de lejos: el lord laborista Tom Watson acaba de aceptar un puesto a tiempo completo de lobby para Palantir tras haber pasado por el consejo asesor estratégico de Lodestone, y la empresa ya había contratado antes a Global Counsel, el despacho de lobby de Peter Mandelson. Palantir, valorada en unos 450.000 millones de dólares, fue cofundada por el multimillonario tecnológico Peter Thiel, conocido por su apoyo a Donald Trump, y trabaja tanto para el ejército estadounidense como para el británico.
La revelación llega en un momento delicado para la compañía en el Reino Unido, que se está jugando mantener su contrato de 330 millones de libras con NHS England para gestionar la plataforma federada de datos, el sistema que ordena la información médica nacional. El gobierno de Burnham está bajo presión para cancelar el acuerdo. Los críticos censuran el trabajo de Palantir para el ejército israelí en Gaza y para la agencia de inmigración ICE de Estados Unidos, y también han puesto sobre la mesa dudas que el propio consejero delegado de NHS England, Jim Mackey, ha reconocido: que los beneficios para la sanidad pública quizá no sean tan grandes como se ha vendido. Esta misma semana, trabajadores sanitarios se manifestaron frente a la sede londinense de la compañía y en la conferencia del Partido Laborista en Liverpool, donde militantes presentaron una moción para romper el contrato alegando que la empresa acumula "numerosas acusaciones de participación en graves violaciones de derechos humanos".
Palantir tiene varios frentes abiertos en el país. El contrato con NHS England incluye una cláusula de salida que se activa en febrero de 2027, una fecha que funciona como cuenta atrás para el gobierno. Además, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, mantiene una batalla legal con la empresa después de bloquear un contrato de 50 millones de libras para que la Policía Metropolitana usara sus herramientas de IA en investigaciones criminales. La firma también tiene un contrato de 240 millones con el Ministerio de Defensa y vende sus servicios a otras policías y ayuntamientos. En medio del fuego cruzado, su vicepresidente ejecutivo para Reino Unido y Europa, Louis Mosley, ha sostenido que su tecnología se usó para localizar rehenes, pero no para identificar objetivos militares en Gaza, algo que choca con una declaración previa del consejero delegado, Alex Karp, quien respondió a un manifestante que le acusaba de matar palestinos con un escueto "mayormente terroristas, es cierto". Mosley llegó a decir que quienes no reconocen el impacto positivo de la compañía en reducir listas de espera y agilizar altas hospitalarias sufren del "síndrome de Palantir".
Desde la sociedad civil, Tom Brake, responsable de la plataforma Unlock Democracy, recuerda que los candidatos deberían seguir las recomendaciones del Cabinet Office sobre comisiones de servicio: quien se incorpora a un equipo de campaña debe declarar sus intereses externos y aclarar cómo se van a evitar los conflictos de interés. Un portavoz laborista aseguró que existen "reglas y procedimientos sólidos" para gestionar esos conflictos, tanto en el gobierno como en las campañas, y que se cumplieron. Por su parte, Palantir defendió que Lodestone solo ha colaborado en proyectos para explicar cómo se usa su software en los servicios públicos, con eventos parlamentarios en los que los diputados pueden ver demostraciones y preguntar a sus ingenieros por la privacidad y la seguridad de los datos.
El análisis de Salseo
- Para Palantir, el negocio británico no se decide solo en un despacho técnico, sino en un terreno político: sus contratos con sanidad, Defensa y policía dependen de que el gobierno de turno le siga abriendo la puerta. Que su exlobista haya ayudado a encumbrar a Burnham le da al Partido Laborista una razón extra para demostrar independencia, justo cuando tiene que decidir si rompe o mantiene el contrato del NHS.
- La fecha clave es febrero de 2027: ahí se activa la cláusula de ruptura del contrato de 330 millones con NHS England. No es un rumor ni una protesta, es un plazo contractual real que obliga al gobierno a posicionarse. Si se cancela, se convierte en precedente para otros países europeos que estén pensando en contratar sus sistemas de datos sanitarios.
- Conviene no exagerar el golpe: Palantir gana la mayor parte de su dinero con el gobierno de Estados Unidos y con Defensa, así que perder un contrato británico no rompe la tesis de inversión por sí solo. Lo que está en juego es el relato de expansión internacional, que es precisamente lo que sostiene parte de su elevada valoración y lo que los inversores miran con lupa.
- Señales concretas a vigilar: si la moción interna del laborismo para romper el contrato avanza, si el pulso judicial de Sadiq Khan con la policía metropolitana se resuelve a favor de Palantir o no, y si el nuevo gobierno británico renueva o deja caducar los contratos con Defensa. El indicador no es la protesta callejera, sino la decisión administrativa.