Regulación

Los reguladores vuelven a fallar contra las grandes tecnológicas

·PositivoImpacto medio
Los reguladores vuelven a fallar contra las grandes tecnológicas

La justicia de EE.UU. declara a Google monopolio otra vez, pero el castigo es casi simbólico. Meta paga 18.000 millones para cerrar una demanda y sus acciones suben.

La justicia de Estados Unidos vuelve a intentarlo y vuelve a fallar. Un juez federal ha decidido que Google tiene un monopolio ilegal en parte del negocio de publicidad digital, pero el castigo que recibirá es tan suave que casi se puede considerar una victoria para la compañía. Según el auto, todavía bajo sellado, Google tendrá que comportarse mejor con sus competidores, pero no tendrá que dividirse ni vender partes de su negocio. Es prácticamente el mejor escenario posible para la empresa, como resume un veterano del sector publicitario.

No es la primera vez que pasa. En 2024, otro juez federal llegó a la misma conclusión sobre el buscador de Google, y el castigo tampoco tuvo efectos reales. El gobierno de EE.UU., desde la primera administración Trump y más aún en la era Biden, ha llevado a las grandes tecnológicas a los tribunales para reducir su poder, pero los resultados son decepcionantes: Google ha sido declarado monopolio dos veces y los premios son simbólicos; Meta se libró de vender Instagram y WhatsApp; y Microsoft ganó el caso por la compra de Activision. La única ley seria, la de TikTok, casi todo el mundo la ignora. La ofensiva no ha terminado: el gobierno aún apela la derrota de Meta y mantiene casos abiertos contra Amazon y Apple.

Mientras tanto, Meta sigue pagando por el pasado. La compañía ha aceptado desembolsar 18.000 millones de dólares para cerrar una demanda de varios estados por la adicción de los menores a sus redes sociales. Mark Zuckerberg puede considerar que es un chollo, porque evita males mayores, pero es un recordatorio de que las tecnológicas aún tienen muchos frentes abiertos: demandas de usuarios, procesos de estados y la intensa regulación europea.

Y aun así, los inversores no están preocupados. Las acciones de Meta subieron después de anunciar el pago, y las de Google también subieron tras la noticia de la sentencia. La razón es que estas batallas legales son sobre el internet del pasado, no sobre el futuro. El negocio afectado en Google es una parte pequeña de su publicidad, quizá el 1% de sus ingresos, mientras que la inteligencia artificial se ha convertido en la verdadera carrera por el futuro. Washington puede hacer que paguen por la vieja internet, pero no hay señales de que vaya a impedirles controlar la nueva.

El análisis de Salseo

  • La sentencia de Google es casi un regalo: el juez no le obliga a dividirse ni a tocar su negocio principal. El riesgo de que el antimonopolio desmonte a las grandes tecnológicas se desvanece, y el mercado lo celebra con subidas.
  • El patrón es claro: los reguladores pierden porque las leyes antimonopolio están pensadas para otro siglo. En un mundo de servicios gratuitos, es muy difícil demostrar que un monopolio daña al consumidor, así que los tribunales se quedan sin herramientas reales.
  • El pago de 18.000 millones de Meta cambia la estrategia del gobierno: en lugar de romper empresas, busca multas. Para los accionistas es un coste recurrente, pero mucho más barato que perder el control de Instagram o WhatsApp.
  • La lectura contraria: el hecho de que las acciones suban cuando las tecnológicas ganan en los tribunales no significa que el riesgo regulatorio haya desaparecido. Simplemente se ha trasladado a Europa y a la inteligencia artificial, donde aún no hay reglas claras.

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