Lumentum sube un 6%: sus pedidos ópticos están agotados hasta 2029 por la IA

El consejero delegado de Lumentum asegura que la demanda de sus componentes ópticos supera la oferta y que los pedidos ya están comprometidos hasta principios de 2029, con clientes reservando para 2030. Las acciones suben un 6% antes de la apertura.
Las acciones de Lumentum Holdings subieron un 6% en la negociación previa a la apertura de Wall Street este viernes después de que su consejero delegado, Michael Hurlston, asegurara que la demanda de sus componentes ópticos ha desbordado la oferta disponible y que los pedidos ya están comprometidos hasta principios de 2029. En una entrevista con Bloomberg en Tokio, el directivo explicó que la compañía no puede atender una parte importante de lo que le piden sus clientes y que está trabajando a marchas forzadas para ampliar su capacidad de producción. El problema, en resumen, no es que falten compradores: es que no hay fábrica suficiente para servirles.
Los números que dio Hurlston son elocuentes. Según sus cálculos, Lumentum no podrá cubrir en torno al 70% de la demanda de algunos productos de cara al próximo año y prevé quedarse corta en un 30% de la demanda de otros hasta 2028. Sus componentes ópticos están "completamente agotados" hasta principios de 2029, y algunos clientes ya están asegurando pedidos para 2030. La compañía fabrica dispositivos avanzados de fosfuro de indio, claves para transmitir datos a alta velocidad y para la computación en la nube. Entre sus productos hay láseres que codifican la información en luz muy cerca de los chips, lo que reduce la distancia que tienen que recorrer las señales eléctricas de alta velocidad. Además, las conexiones ópticas consumen menos energía y generan menos calor que los cables de cobre convencionales, algo que gana peso a medida que los centros de datos de inteligencia artificial se vuelven más grandes y más hambrientos de electricidad.
Para intentar seguir el ritmo, Lumentum ha multiplicado por doce la capacidad de su planta de Sagamihara, en Japón, en los últimos dos años. La empresa planea invertir al menos 350 millones de dólares en esa instalación y en otra vecina, de los que ya lleva gastados 75 millones, y también ha ampliado capacidad en su planta de Caswell, en Inglaterra. Hurlston añadió que están estudiando comprar una instalación en Japón y que podrían pedir subvenciones para apoyar la expansión, además de que quizá necesiten plantearse alguna adquisición en el próximo año para ampliar su catálogo de productos. El problema de fondo es el tiempo: levantar una fábrica nueva suele llevar entre tres y cinco años. El directivo señaló que los grandes operadores de centros de datos (los llamados hiperescaladores) estarían dispuestos a comprometer financiación para ayudar a los proveedores a asumir parte del riesgo que implica crecer tan rápido.
El viento de cola viene de lejos. Nvidia invirtió 2.000 millones de dólares en Lumentum este año, una operación similar a la que hizo en su rival Coherent, lo que da una idea de hasta qué punto la tecnología óptica se ha vuelto estratégica para la infraestructura de inteligencia artificial. Hurlston cree que la oportunidad puede crecer mucho más cuando la óptica se acerque a los aceleradores de IA, aunque la demanda de láseres para los sistemas de nueva generación no debería arrancar con fuerza hasta alrededor de 2029. En bolsa, Lumentum acumula una subida del 171% en lo que va de año, frente al 55% de Coherent y el 66% de Applied Optoelectronics. El sentimiento de los analistas sigue siendo mayoritariamente favorable: 14 de los 18 que cubren el valor recomiendan comprar y los cuatro restantes mantener. No obstante, el sector no está exento de riesgos: si Estados Unidos restringe los nuevos modelos chinos de transceptores ópticos, hay que recordar que los fabricantes chinos concentran cerca de dos tercios del suministro mundial de estos componentes de alta velocidad, según Counterpoint Research. El propio Hurlston admitió que Washington tendrá que equilibrar las preocupaciones de seguridad nacional con el riesgo de romper las cadenas de suministro.
El análisis de Salseo
- La clave no es la demanda, es la fábrica: Lumentum tiene clientes esperando pero no puede servirles. Que no cubra el 70% de la demanda de algunos productos el año que viene significa que sus ingresos van a crecer todo lo que le deje su capacidad de producción, no lo que le pida el mercado. El techo de la acción a corto plazo lo pone la obra, no el pedido.
- La entrada de Nvidia con 2.000 millones no es un gesto amistoso: es asegurarse suministro en un cuello de botella. Y que los hiperescaladores ofrezcan financiar capacidad cambia el manual del sector: el cliente pone el capital y el proveedor pone la tecnología, lo que reduce el riesgo de invertir a lo loco, pero también ata a Lumentum a unos pocos clientes muy poderosos.
- Señal concreta a vigilar: qué hace Estados Unidos con los transceptores ópticos chinos. Si los restringe, los fabricantes occidentales se reparten un mercado mucho mayor de golpe, pero también pueden dispararse los precios y retrasarse despliegues de centros de datos, lo que acabaría pasando factura a todos.
- Cuidado con la lectura contraria: la acción sube un 171% en el año y 14 de cada 18 analistas ya dicen comprar, así que buena parte del optimismo está en el precio. Cualquier tropiezo de ejecución (retrasos en Sagamihara, un hiperescalador que cambia de proveedor o que la óptica tarde más de lo previsto en acercarse al chip) se notaría mucho más que una buena noticia equivalente.