Macquarie sube a Broadcom: el negocio con Anthropic podría superar los 40.000 millones

Macquarie eleva la valoración de Broadcom tras los resultados: el miedo a que Google desarrolle sus propios chips ya está descontado y el negocio con Anthropic podría valer más de 40.000 millones de dólares.
El banco de inversión Macquarie ha elevado la recomendación sobre Broadcom (AVGO) desde 'neutral' hasta 'outperform' (mejor que el mercado) justo después de la publicación de los resultados de la compañía. Su argumento es que el mercado lleva meses castigando a Broadcom por un miedo que ya está descontado: que Alphabet (GOOGL), la matriz de Google, decida hacer más chips de IA por su cuenta y reduzca sus pedidos al proveedor. Según Macquarie, ese riesgo está 'ya reflejado' en la cotización, así que el castigo es excesivo. Y lo que no está descontado es el negocio que Broadcom está construyendo con Anthropic, la startup de IA que, según sus cálculos, podría superar los 40.000 millones de dólares.
Para entender la noticia hay que saber qué hace Broadcom. No es una empresa que fabrique chips para cualquier cosa: es un proveedor clave para los gigantes tecnológicos que quieren diseñar sus propios procesadores de IA a medida. En el caso de Google, los chips de IA que usa la compañía se han desarrollado en colaboración con Broadcom. Por eso, cuando Google ha empezado a internalizar más trabajo de diseño de chips, los inversores han visto un peligro para Broadcom. Macquarie reconoce que es un riesgo real, pero considera que ya está en el precio.
La parte interesante es el siguiente paso. La firma calcula que el negocio que Broadcom puede hacer con Anthropic – diseñar chips personalizados para su IA – podría alcanzar los 40.000 millones de dólares. Si se cumple, sería un colchón enorme para Broadcom y compensaría cualquier pérdida de negocio con Google. La lógica es que las empresas que quieren tener su propia IA necesitan hardware a medida, y Broadcom es uno de los pocos que sabe hacerlo. Anthropic, como gran jugador de la IA, tiene incentivos para dejar de depender de los chips de otros y crear los suyos, con la ayuda de Broadcom.
La pregunta es si esta visión es demasiado optimista. El hecho de que Macquarie diga que el riesgo de Google ya está reflejado no significa que haya desaparecido. Broadcom sigue teniendo una concentración enorme de clientes, y eso es una fragilidad estructural. Además, los 40.000 millones son una estimación, no una cifra cerrada. Lo que sí parece claro es que la IA se ha convertido en el gran motor del sector de semiconductores, y Broadcom está bien colocada para aprovechar esa ola.
Señales a vigilar: si Google renueva su apuesta por Broadcom o anuncia más trabajo interno; si Anthropic confirma públicamente su colaboración con Broadcom; y cómo evolucionan los resultados de Broadcom en los próximos trimestres. La subida de Macquarie es una buena noticia para el valor, pero no garantiza nada por sí sola.
El análisis de Salseo
- El cambio de narrativa es clave: el mercado castigaba a Broadcom por su dependencia de Google, pero Macquarie argumenta que ese riesgo ya está en el precio. La pregunta es si el mercado comprará esa idea; si el miedo regresa, el upgrade no protege de nada.
- El potencial de Anthropic es el gancho real: no es un cliente más, sino la posibilidad de que Broadcom se convierta en el diseñador de chips de referencia para las empresas de IA que no quieren depender de los grandes jugadores de la nube. Si ese negocio llegara a 40.000 millones, sería un motor de ingresos comparable al de Google.
- La otra cara de la moneda: la concentración de clientes sigue siendo el talón de Aquiles. Aunque Macquarie descuente el riesgo de Google, el hecho de que Broadcom dependa de un puñado de gigantes significa que un cambio en sus estrategias internas puede dar un vuelco a la tesis. El riesgo no se elimina, solo se pospone.
- Lo que hay que vigilar de verdad: si Google anuncia nuevos chips propios o renueva su colaboración con Broadcom, y si Anthropic confirma su apuesta por el silicio de Broadcom. Son los dos eventos que pueden validar o desmontar la tesis de Macquarie.