Los magnates de los family offices se lanzan a por chips y energía en la guerra de Irán

Los family offices de millonarios como David Tepper y George Soros aumentaron sus apuestas por los semiconductores en el primer trimestre de 2026, y varios reforzaron su exposición a la energía mientras el crudo se disparaba. Las jugadas ya están dando rentabilidad, pero el mercado ha descontado parte de la subida.
Las firmas privadas de inversión de los multimillonarios —los family offices— reforzaron durante el primer trimestre de 2026 su exposición a los fabricantes de chips, a pesar de la tensión que la guerra de Irán genera sobre la economía de los centros de datos. Según las declaraciones remitidas a la SEC y analizadas por CNBC, algunos de estos vehículos también aumentaron posiciones en energía mientras el petróleo se disparaba, aunque otros prefirieron recoger beneficios.
Entre los movimientos más destacados, el family office de David Tepper, Appaloosa Management, incrementó su participación en Micron un 11%, hasta los 562,5 millones de dólares, consolidándola como su segunda mayor inversión. Tepper también elevó un 18% su posición en Taiwan Semiconductor, hasta 448,6 millones, y estrenó una participación de 179 millones en Sandisk. Por su parte, Duquesne Family Office, el vehículo personal de Stanley Druckenmiller, abrió una posición de 24 millones en Sandisk y otra de 161 millones en Broadcom. Soros Fund Management, de George Soros, aumentó su participación en Nvidia un 61%, hasta 187 millones, colocándola entre sus diez mayores apuestas.
La jugada, de moment, ha salido redonda. En los últimos 30 días, las acciones de Sandisk y Micron se han revalorizado en torno al 50% y el 60%, respectvamente. Desde finales de marz, Broadcom y Taiwan Semiconductor acumulan subidas próximas al 35% y el 19%, mientras que Nvidia avanza cerca del 28%. Con esos números sobre la mesa, algunos prefirieron materializar ganancias: Duquesne vendió por completo sus posiciones en Entegris y ON Semiconductr, y Appaloosa recortó su apuesta en Nvidia un 13%, aunque mantiene 257 millones de dólares.
En el terreno energético, las estrategias fueron divergentes. Appaloosa más que duplicó su participación en Vistra Corp, hasta 304 millones de dólares, mientras que BlueCrest Capital Management, la firma privada del multimillonario Michael Platt, salió de su posición de 103 millones en la compañía de generación eléctrica. Duquesne, por su parte, redujo un 82% su participación en Bloom Energy, hasta 89 millones, pero multiplicó por más de cinco su posición en YPF, hasta 150 millones. La aviación, golpeada por la crisis del combustible, quedó fuera: Appaloosa vendió sus acciones de American Airlines, Delta Air Lines y United Airlines, y Duquesne también se deshizo de Delta.
En conjunto, los movimientos dibujan un mapa claro: los grandes patrimonios apuestan a que el gasto en inteligencia artificial sigue siendo imparable pese al conflicto, y a que la energía —sobre todo la eléctrica y la de hidrocarburos— es la gran beneficiada cuando el barril se dispara. También confirman que la prudencia existe: cuando las subidas son fuertes, algunos recogen beneficios. Para el inversor minorista, la lección no es tanto copiar la cartera de un multimillonario como entender el razonamiento que hay detrás: qué sectores se protegen y cuáles se sacrifican en un entorno de guerra.
El análisis de Salseo
- La apuesta coordinada por Micron, Taiwan Semiconductor y Nvidia pese a la guerra confirma que el capital más sofisticado sigue creyendo en el gasto en inteligencia artificial como tendencia de fondo: espera que la demanda de chips se imponga al ruido geopolítico. Los números del último mes, con subidas de dos dígitos, les dan la razón.
- El doble movimiento en Vistra —Appaloosa duplica mientras BlueCrest sale— refleja un debate real sobre el valor de las eléctricas: unos ven una beneficiaria directa del encarecimiento de la energía y del tirón de los centros de datos; otros, una acción ya demasiado cara después del rally.
- El patrón comprar energía y vender aerolíneas es una forma de jugar el conflicto: ganan los que venden el combustible (petróleo y electricidad) y pierden los que lo consumen. Es una lectura sencilla pero muy eficaz del impacto económico de una guerra.
- Ojo con el timing: estas posiciones se hacen públicas con meses de retraso y el mercado ya ha descontado buena parte del movimiento. Sirven más para confirmar la dirección del sector que para copiar entradas a tiempo; perseguir a Micron tras subir un 60% puede ser tarde.