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Un mando espacial alemán alerta: Rusia ya puede acechar satélites comerciales como Starlink

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Un mando espacial alemán alerta: Rusia ya puede acechar satélites comerciales como Starlink

Un responsable del mando espacial alemán advierte de que la actividad de satélites militares rusos, que este año siguieron a un satélite occidental que apoya a Ucrania, supone una amenaza para constelaciones comerciales como Starlink.

Un responsable del mando espacial alemán ha encendido las alarmas por la actividad de los satélites militares rusos y su posible amenaza para las grandes constelaciones comerciales de internet, con Starlink en el punto de mira. El detonante, según recoge Reuters, es lo ocurrido este año: un grupo de satélites militares rusos se mantuvo en las cercanías de un satélite occidental que presta apoyo a Ucrania, una maniobra de seguimiento que, según este mando, demuestra capacidades que podrían emplearse también contra redes comerciales.

Conviene traducir el concepto, porque no es un ataque ni mucho menos un choque. Lo que describen los militares es una operación de «sombra»: acercarse lo suficiente a otro satélite para observarlo, interferirlo o simplemente dejar claro que se puede hacer. Y no es sencillo. Para colarse al lado de otro aparato hay que saber con precisión dónde está, calcular una órbita compatible, maniobrar con combustible limitado y hacerlo sin provocar una colisión. Cuando alguien es capaz de repetir ese ejercicio, lo que está enseñando no es una foto, sino una capacidad: la de operar cerca de tus satélites sin necesidad de disparar nada.

El problema es a quién le toca ese papel. Las constelaciones comerciales como Starlink están formadas por muchísimos satélites pequeños en órbita baja, diseñados para dar servicio de internet a bajo coste, no para esquivar a un vecino hostil. Su principal defensa es la redundancia: si uno falla o se pierde, hay muchos más y la red sigue funcionando. Pero esa lógica está pensada para fallos técnicos y basura espacial, no para un adversario que decide acercarse. Si la órbita baja se convierte en un vecindario con presencia militar activa, el coste de operar y proteger estas redes cambia de escala.

El contexto tampoco ayuda a quitarle hierro al asunto. La guerra de Ucrania ha dejado claro que las comunicaciones por satélite son infraestructura crítica: quien las controla, coordina; quien las pierde, se queda a ciegas. Por eso los ejércitos occidentales han ido creando estructuras específicas para vigilar y defender el espacio, y por eso quien habla aquí no es un portavoz civil, sino un mando militar. Que un responsable de defensa haga público un episodio así suele tener una segunda lectura: presionar para que la protección de los satélites suba en la lista de prioridades (y en los presupuestos).

¿Qué habría que vigilar a partir de ahora? Primero, si estos acercamientos se repiten y si llegan a distancias que obliguen a las operadoras a maniobrar para evitar riesgos. Segundo, si las empresas de constelaciones empiezan a invertir en más sensores y capacidad de movimiento propio, algo que hasta ahora no era su prioridad. Y tercero, si Europa y la OTAN aceleran los programas de vigilancia del espacio, un terreno donde el gasto en defensa lleva años al alza y donde cada susto como este se traduce en nuevos contratos.

El análisis de Salseo

  • Lo relevante no es el acercamiento en sí, sino lo que demuestra: seguir a otro satélite exige datos de posición precisos, capacidad de maniobra y combustible. Es una amenaza que no necesita destruir nada para tener efecto, porque basta con poder estar cerca.
  • Las constelaciones comerciales están diseñadas para resistir fallos técnicos con redundancia (muchos satélites pequeños), no para defenderse de un adversario. Un vecindario orbital con presencia militar activa les obliga a replantear costes de operación, seguros y protección.
  • Señal concreta a seguir: si los acercamientos se repiten y si las operadoras privadas empiezan a invertir en sensores y maniobrabilidad propia. Ese cambio de gasto sería la prueba de que el sector se toma la amenaza en serio.
  • Matiz importante: en el espacio coincidir en órbita no implica automáticamente intención hostil. Lo llamativo es que sea un mando militar alemán quien lo haga público, porque ese tipo de avisos suelen buscar presión política y presupuestaria, no solo informar.

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Fuente: Reuters