Financiación

Manus levanta más de 500 millones tras romper con Meta

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Manus levanta más de 500 millones tras romper con Meta

La matriz china de Manus cierra su primera ronda desde que Meta canceló su compra de 2.000 millones: más de 500 millones de dólares y capital local para seguir sola.

La matriz de Manus, el laboratorio chino de inteligencia artificial conocido como Butterfly Effect, ha anunciado a través de un mensaje en WeChat que ha levantado más de 500 millones de dólares. Se trata de su primera ronda de financiación desde que Meta se vio obligada a cancelar la compra de la startup por 2.000 millones de dólares, una operación que se quedó por el camino por la intervención de las autoridades chinas.

La ronda está liderada por Boyu Capital e IDG Capital, dos fondos de referencia en el país asiático, y en ella también han participado accionistas que ya estaban dentro, como Tencent, HSG (la antigua Sequoia China) y ZhenFund. La compañía ha asegurado que seguirá contratando personal tanto dentro como fuera de China. Manus no ha desvelado a cuánto la han valorado en esta operación, aunque el mes pasado se dijo que estaba negociando levantar 500 millones con una valoración de 4.000 millones, el doble de lo que Meta había puesto encima de la mesa.

El recorrido de la empresa en los últimos dos años es de película. Manus se hizo viral tras una demostración de su agente de IA, trasladó a parte de su plantilla a Singapur a mediados de 2025 y en diciembre anunció su acuerdo de venta a Meta, cuando ya ingresaba más de 100 millones de dólares anuales recurrentes. En abril, las autoridades chinas ordenaron deshacer esa operación en plena preocupación por la fuga de talento y de investigadores de IA hacia Occidente. En agosto, Manus retomó su actividad en solitario, aunque tuvo que borrar parte de los datos de sus usuarios como parte de la separación. Ahora mismo, la compañía estudia salir a bolsa en Hong Kong, según los medios.

¿Y a qué se dedica exactamente? Manus desarrolla productos y agentes de IA parecidos a los de Cursor, Lovable o Replit: un chatbot y herramientas de 'vibe coding' que permiten construir aplicaciones y páginas web, crear diseños y presentaciones o generar vídeo, entre otras cosas. Recientemente ha lanzado Manus 2.0, con una arquitectura nueva, y ha presentado Cue, una aplicación independiente que da a los agentes personales su propia dirección de correo, número de teléfono, cartera digital y ordenador, para que puedan comunicarse, resolver tareas entre servicios y hacer pagos dentro de los límites que fije el usuario.

La noticia deja un mensaje de fondo: el pulso tecnológico entre China y Estados Unidos ya no se libra solo con chips o modelos de lenguaje, sino con quién controla a los equipos que construyen agentes de IA. Manus ha pasado de ser una presa apetecible para una gran tecnológica estadounidense a convertirse en un proyecto financiado con capital chino y con una posible salida a bolsa en Hong Kong por delante.

El análisis de Salseo

  • El detalle más relevante no es el importe, sino quién pone el dinero: Boyu, IDG y Tencent son capital chino que apuntala a Manus como proyecto nacional. Tras el bloqueo de la venta a Meta, Pekín consigue el resultado que buscaba: que el talento y la tecnología se queden en casa en lugar de integrarse en una empresa estadounidense.
  • Si se confirma la valoración de 4.000 millones, Manus valdría el doble de lo que Meta estaba dispuesta a pagar hace unos meses. Suena paradójico, pero tiene lógica: la empresa ya factura más de 100 millones anuales recurrentes y ahora mantiene el control de su producto y de su hoja de ruta, algo que dentro de Meta habría quedado diluido entre otras prioridades.
  • Para Meta, el episodio deja una lectura incómoda: su estrategia de comprar talento joven para acelerar en IA se estrella contra el muro regulatorio cuando el objetivo es chino. No se queda sin tecnología, pero sí pierde una vía rápida para entrar en el negocio de los agentes en Asia. La señal a vigilar es si redobla su apuesta por desarrollos propios o si vuelve a intentar adquisiciones fuera de Estados Unidos.
  • La salida a bolsa en Hong Kong, si llega, sería la prueba de fuego para todo el sector: demostraría que una startup china de IA puede financiarse y crecer sin vender a Occidente. El riesgo es que su expansión internacional siga topándose con la desconfianza regulatoria, y ahí sus rivales (Cursor, Replit o Lovable) pueden ganarle terreno fuera de Asia.

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Fuente: TechCrunch