Marvell dispara sus objetivos: prevé 20.000 millones en 2028 y hasta 90.000 en 2031

Marvell sube más del 7% tras elevar en su día del inversor sus metas de ingresos a largo plazo y cifrar en 400.000 millones su mercado potencial en 2030. La IA y los chips a medida con Google, Microsoft y Amazon sostienen el relato.
Marvell Technology ha dado un golpe sobre la mesa. En su día del inversor, la compañía de semiconductores elevó sus objetivos de facturación a largo plazo y sus acciones respondieron con una subida superior al 7% en la sesión del martes. La firma espera ahora unos ingresos de aproximadamente 20.000 millones de dólares para su año fiscal 2028, por encima de los 18.000 millones que había pronosticado en agosto. Y no se queda ahí: proyecta una facturación de entre 70.000 y 90.000 millones para el año fiscal 2031, una trayectoria muy ambiciosa si se tiene en cuenta que parte de una base de 8.200 millones en el año fiscal 2026. El consejero delegado, Matt Murphy, explicó a los inversores que el mercado total al que puede optar la empresa (es decir, el conjunto de ventas posibles si sumamos todo lo que podría llegar a vender) rondará los 400.000 millones de dólares en 2030.
El motor de todo esto es la inteligencia artificial. El auge de los centros de datos dedicados a la IA está disparando la demanda de chips de computación diseñados a medida y de componentes de red de alta velocidad, y ahí es donde Marvell se está posicionando. El director financiero, Dan Durn, subrayó que el despliegue mundial de infraestructura de IA sigue avanzando a gran escala y velocidad, lo que sostiene la demanda a largo plazo de su silicio para computación y redes. La compañía mantiene programas con Google, Microsoft y Amazon, y espera que estos negocios aporten de forma significativa más allá de 2029, a medida que se desplieguen. En agosto amplió su relación con Google, que se quedó con la opción de adquirir una participación de hasta 12.200 millones de dólares en Marvell. El banco Citi calcula que solo el acuerdo con Google podría suponer más de 10.000 millones de dólares de ingresos por chips personalizados en el año fiscal 2029, además de unos 300 millones procedentes de óptica de interconexión. A esto se suma su alianza con Nvidia, que invirtió 2.000 millones de dólares en Marvell y para la que la compañía fabrica procesadores XPU personalizados y soluciones de red.
El lado menos amable de la historia es la concentración. Los centros de datos ya representan el 79% de los ingresos de Marvell en el segundo trimestre de su año fiscal 2027, frente al 74% de un año antes, y la dirección espera que esta división crezca alrededor de un 60% en el conjunto del año. Pero depender tanto de un solo tipo de cliente tiene riesgos: un cliente directo concentró el 16% de la facturación trimestral y un distribuidor llegó a representar el 44%. Traducido al lenguaje de andar por casa: buena parte del negocio está en manos de unos pocos compradores muy grandes, así que un retraso en sus planes o un cambio de proveedor se notaría de inmediato en las cuentas.
Más allá del chip a medida, Marvell quiere una segunda pata de crecimiento: la óptica. Completó en febrero la compra de Celestial AI, que aporta su tecnología Photonic Fabric para interconexiones ópticas de gran ancho de banda y baja latencia, y la compañía asegura que esta operación le abre un nuevo mercado dentro de la interconexión entre procesadores. También desarrolla productos ópticos capaces de soportar conexiones de 1,6 terabits por segundo, pensados para clústeres de IA cada vez más grandes que necesitan mover datos a toda velocidad.
Los analistas ven margen para más. Cantor Fitzgerald elevó su precio objetivo a 330 dólares desde 300 antes del evento y sostiene que la mayor oportunidad en centros de datos podría permitir un crecimiento anual compuesto de los ingresos del 40% al 45% entre 2025 y 2030, con al menos 20 dólares de beneficio por acción en 2030. La firma señala como motores los accesorios XPU, Celestial AI, la óptica coempaquetada, los productos ópticos de 1,6 terabits, la conmutación Ethernet y la exposición de Marvell al ecosistema NVLink Fusion de Nvidia. Citi y Rosenblatt también mantenían una visión constructiva antes del día del inversor. Las acciones acumulan una revalorización superior al 225% en lo que va de año.
El análisis de Salseo
- Lo relevante no es el objetivo de 20.000 millones para 2028, sino que Marvell eleva el techo a 70.000-90.000 millones para 2031. Eso convierte a la compañía en una apuesta sobre cuánto puede llegar a crecer el mercado de la IA, no sobre lo que gana hoy. El mercado ya daba por hecho unos 18.200 millones en 2028, así que el listón real está en si los chips a medida se convierten en pedidos en firme.
- El mecanismo de fondo: Marvell vive de unos pocos clientes gigantes. La opción de compra de hasta 12.200 millones que tiene Google y los 2.000 millones que puso Nvidia actúan como anclas que garantizan volumen, pero también atan su suerte al gasto en infraestructura de esos hyperscalers. Si ellos frenan el ritmo de inversión en centros de datos, Marvell lo nota antes que casi nadie del sector.
- El riesgo que el titular no destaca está en la concentración: el 79% de los ingresos ya viene de centros de datos, un cliente directo pesa el 16% y un distribuidor el 44%. No es un problema mientras la IA crezca, pero sí una vulnerabilidad clara. Señal a vigilar: los anuncios de inversión de Google, Microsoft y Amazon y el detalle de clientes en los próximos resultados trimestrales.
- Cuidado con el efecto precio: la acción sube más del 225% este año, así que buena parte del optimismo ya está descontado. Con esa valoración, repetir los objetivos no basta; hay que superarlos. La pata óptica (Celestial AI, conexiones de 1,6 terabits) es la que podría justificar el escenario más optimista, pero también la más joven y la que menos ingresos aporta hoy.