Marvell presume de previsiones: conectividad hasta los 20.000 millones en 2028

Marvell celebra su Investor Day con una subida de objetivos: espera unos 20.000 millones de ingresos en su año fiscal 2028 y dibuja un mercado de 400.000 millones para 2030, impulsado por la conectividad óptica de los centros de datos de IA.
Marvell Technology, diseñador de chips para infraestructura de datos, celebró el 6 de octubre de 2026 su Investor Day en Nueva York y salió con los deberes hechos y los números engordados. La compañía elevó su previsión de ingresos para su año fiscal 2028 hasta unos 20.000 millones de dólares, frente a los 18.000 millones que había puesto sobre la mesa en agosto, y subió su objetivo de chips personalizados para el ejercicio fiscal 2029 por encima de los 12.000 millones, desde más de 10.000 millones. Además, plantó una meta a largo plazo de entre 70.000 y 90.000 millones de facturación para su año fiscal 2031, que viene a coincidir con el calendario de 2030. El punto medio de ese rango, 80.000 millones, equivale a unas diez veces los 8.200 millones que ingresó en su ejercicio fiscal 2026. Todo son previsiones de la propia dirección, así que dependen de que los clientes sigan gastando y de que la compañía ejecute lo prometido.
¿A qué se dedica exactamente Marvell? Fabrica procesadores a medida (los llamados XPU, chips diseñados para las necesidades concretas de un operador de nube), chips de conmutación que encaminan los datos a su destino y componentes ópticos que transportan la información como luz por fibra. También controladores de memoria y switches que determinan cuánta información pueden alcanzar los procesadores y a qué velocidad, algo clave cuando un modelo de IA ya entrenado responde preguntas: si el procesador se queda esperando datos, se pierde dinero. Su familia de chips ópticos Ara, que la empresa dice que ya envía en volumen, limpia la señal dentro de módulos capaces de mover 1,6 billones de bits por segundo. El presidente y consejero delegado, Matt Murphy, resumió el mensaje de la jornada con una frase: «Es la conectividad la que lidera la carrera».
Ese es el gran cambio que presentó la compañía. Marvell calcula ahora que el mercado al que pueden aspirar sus productos ronda los 400.000 millones de dólares para 2030, aproximadamente cuatro veces su estimación anterior, y atribuye la mejora de las previsiones de 2028 precisamente a los enlaces ópticos y a los chips de conmutación. La compañía asegura que suministra sus módulos de interconexión —los productos que conectan centros de datos separados entre sí, lo que ella llama «scale-across»— a los cinco grandes operadores de nube de Estados Unidos. Russ Esmacher, responsable de ese negocio, espera que sus ingresos pasen de unos 500 millones en el ejercicio fiscal 2026 a más de 1.000 millones en el de 2028.
En el plano corporativo, Marvell ha ido comprando piezas para completar el puzle óptico: las adquisiciones de Celestial AI y XConn se cerraron en febrero de 2026, y la de Polariton se anunció en abril de ese mismo año. Celestial aporta Photonic Fabric, una tecnología que conecta chips de IA entre bastidores más allá de donde llega el cable de cobre, y su antiguo consejero delegado, hoy directivo de Marvell, sostiene que la óptica para unir procesadores puede suponer miles de dólares de gasto por cada procesador de IA. Murphy reconoció que hoy Marvell no factura prácticamente nada por esa vía y que el crecimiento fuerte llegará a partir del ejercicio fiscal 2028; la tecnología de plasmonía que trae Polariton queda aún a tres o cinco años vista. En paralelo, NVIDIA —que cotiza en bolsa como Marvell— anunció el 31 de marzo de 2026 una inversión de 2.000 millones de dólares en la compañía dentro de una alianza estratégica: Marvell suministrará procesadores personalizados y redes compatibles con la plataforma NVLink Fusion de NVIDIA, de modo que los clientes puedan mezclar sus propios chips con equipos del gigante de las GPU.
La foto que deja el Investor Day es la de una empresa que quiere pasar de vender piezas sueltas a ser el fontanero oficial de la IA: cuanto más grandes son los grupos de procesadores, más importa mover datos entre ellos sin que se ahoguen. El riesgo también es evidente y la propia Marvell lo asume: son objetivos a varios años, atados a la inversión de un puñado de grandes clientes y a tecnologías que en algunos casos aún no generan ingresos.
El análisis de Salseo
- El dato que de verdad importa es el de 2028, no el de 2031: los 20.000 millones para el ejercicio fiscal 2028 están a la vuelta de la esquina y son verificables con resultados trimestrales, mientras que los 70.000-90.000 millones de 2031 son una aspiración a cinco años que el mercado tiende a descontar poco a poco. Si la compañía falla en la meta cercana, la lejana se queda sin credibilidad.
- El negocio está girando del cálculo a la conexión, y ahí está el mecanismo real: los grupos de chips de IA ya no caben en un solo armario y el cable de cobre no llega con suficiente ancho de banda, así que el cuello de botella se traslada a los enlaces ópticos. Por eso Marvell multiplica por cuatro su mercado direccionable y por eso su CEO habla de que «lidera la conectividad»: no vende más músculo de cómputo, vende las autopistas entre músculos.
- La pata más nueva y más arriesgada es la óptica para unir procesadores dentro de un mismo sistema (scale-up): hoy factura casi cero y Marvell sitúa el arranque fuerte en el ejercicio fiscal 2028. Ahí están las adquisiciones de Celestial AI y XConn, así que conviene vigilar dos señales concretas: que esos productos pasen de «diseños ganados» a pedidos de producción y que la óptica empaquetada junto al chip (CPO) se adopte de forma masiva en lugar de quedarse en pruebas.
- La otra cara: la previsión depende del gasto de solo cinco grandes operadores de nube, así que cualquier recorte de capex en uno de ellos se nota de inmediato. Y la alianza con NVIDIA, con 2.000 millones invertidos, es un espaldarazo enorme, pero también ata parte del negocio de red de Marvell al ecosistema de un socio que compite en ese mismo terreno.