Marvell llega a sus resultados con la valoración en el punto de mira

Marvell cae casi un 30% desde máximos pese al acuerdo de 12.000 millones con Google. El 27 de agosto presenta resultados y el mercado decidirá si la valoración está justificada o si el crecimiento ya estaba en el precio.
Marvell Technology (MRVL) afronta la semana más importante del trimestre con una pregunta de fondo: ¿cuánto vale realmente una compañía que crece a toda velocidad pero a la que el mercado ya ha puesto un precio de vértigo? La acción cotiza alrededor de los 235 dólares, por debajo del máximo de 252 dólares que tocó esta misma semana, y sigue inmersa en un mercado bajista después de haberse dejado casi un 30% desde sus máximos anuales. El próximo catalizador está muy cerca: el 27 de agosto publica sus resultados.
El contexto no puede ser más jugoso. Hace apenas una semana, Marvell cerró un acuerdo con Alphabet por 12.000 millones de dólares para desarrollar los chips de inteligencia artificial de Google. El pacto no es una venta cualquiera: incluye una opción para que Alphabet compre acciones de Marvell por valor de más de 12.200 millones de dólares. La compañía ya fabrica los TPU de Google, los procesadores que Google incluso vende a otras empresas, y también desarrolla chips personalizados para Amazon y Microsoft. Dicho de forma sencilla: Marvell se ha convertido en uno de los grandes nombres del negocio de los ASIC, los chips hechos a medida para cargas de trabajo concretas de IA.
Por si faltara algo, Marvell cuenta con un padrino de excepción: Nvidia. Su consejero delegado, Jensen Huang, ha llegado a decir que la compañía alcanzará con el tiempo una capitalización de un billón de dólares (un millón de millones). Nvidia ya invirtió 2.000 millones de dólares en Marvell y ambas empresas planean colaborar en silicio fotónico, la tecnología que usa luz para conectar chips a gran velocidad. A eso se suma la reciente compra de Celestial AI, una firma especializada precisamente en interconectar chips de IA dentro de grandes clústeres mediante fotónica.
Los analistas, mientras tanto, ven números de escándalo. Estiman que Marvell facturó 2.700 millones de dólares en el último trimestre, un 35% más, y que el año cerrará en 11.500 millones, un 40% más que el anterior. Para el año siguiente proyectan 16.700 millones, otro 45% de avance. El beneficio por acción, según los cálculos, pasaría de 2,84 dólares el año pasado a 4,05 este año y 6,25 el que viene. Pero ahí está el problema: con estas previsiones tan conocidas, la valoración se ha adelantado a los resultados. Varios bancos mantienen objetivos alcistas (Roth Capital en 350 dólares, BMO en 325 y RBC en 360), aunque todos admiten que el múltiplo es una losa.
En el plano técnico, la acción ha rebotado con fuerza desde el mínimo de 162,93 dólares de julio hasta el máximo de 252 de esta semana y se mantiene por encima de la media móvil de 50 días, del nivel de retroceso de Fibonacci del 38,2% y del indicador Supertrend. Eso sugiere que el rebote hacia los 300 dólares es posible. Pero el espejismo tiene una letra pequeña: se ha formado una vela envolvente bajista, una señal que anticipa posibles caídas adicionales. El riesgo real, en cualquier caso, no es técnico sino de negocio: si la compañía decepciona con sus márgenes o con el ritmo al que el acuerdo con Google se convierte en beneficio, el castigo puede ser duro. Al fin y al cabo, el mercado ya ha demostrado esta semana que está dispuesto a vender primero y preguntar después.
El análisis de Salseo
- El acuerdo con Google no es solo un contrato de 12.000 millones: incluye una opción para que Alphabet compre acciones de Marvell por más de 12.200 millones. Si la ejecuta, habrá dilución para los accionistas actuales, aunque también demostraría que Google quiere atar en corto a su proveedor de chips.
- La paradoja de Nvidia: ha invertido 2.000 millones en Marvell y planea colaborar en silicio fotónico, pero los chips personalizados que fabrica Marvell, como los TPU de Google, compiten con sus GPU. Es un «si no puedes con tu enemigo, cómpralo» a escala corporativa.
- El mercado no duda del crecimiento, que los analistas ven imparable (11.500 millones este año y 16.700 el que viene), sino del precio que paga por él. Por eso la acción ha caído casi un 30% desde máximos pese a las buenas noticias: la valoración se ha adelantado a los resultados.
- La señal clave del 27 de agosto no es solo la facturación, sino el guidance de márgenes. Si Marvell demuestra que el acuerdo con Google y la compra de Celestial AI ya se notan en el beneficio, el rebote hacia 300 dólares tiene recorrido; si no, los objetivos de 325-360 dólares se revisarán a la baja.