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Marvell y su negocio 'pegajoso': la vía para desbloquear 30.000 millones

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Marvell y su negocio 'pegajoso': la vía para desbloquear 30.000 millones

Un analista de Bank of America ve en los componentes que acompañan a los chips personalizados de Marvell un negocio más estable y recurrente que el de los propios chips, con una oportunidad de 30.000 millones de dólares para finales de la década.

Marvell Technology vuelve a estar en el punto de mira de los inversores. La acción subió un 4% el viernes y acumula una revalorización de casi el 178% en lo que va de año, impulsada por su papel como uno de los grandes proveedores de la infraestructura de los centros de datos que sostienen la inteligencia artificial. El detonante de la última subida es un informe del analista de Bank of America Vivek Arya, que mantiene su recomendación de compra y sostiene que la compañía está creciendo "por varios motores a la vez".

Para entender el argumento hay que distinguir dos partes del negocio. Marvell es conocida sobre todo por diseñar chips a medida para grandes clientes (los llama XPU), pero el analista pone el foco en lo que la empresa denomina "XPU attach": los componentes que acompañan a esos chips dentro de un centro de datos, como los controladores de red y de almacenamiento. Según Arya, ese negocio es "mucho más pegajoso" que el de los propios chips, porque los clientes vuelven año tras año y amplían su uso. La idea es sencilla: una vez que un componente entra en el diseño de un centro de datos, cambiarlo resulta caro y lento, así que genera ingresos más estables.

Los números que maneja el analista explican el entusiasmo. Si cada chip personalizado necesita uno o varios puntos de conexión con otros componentes y cada pieza se vende por un precio medio de entre 500 y 1.500 dólares, Marvell podría ingresar unos 30.000 millones de dólares solo por ese negocio de componentes de apoyo antes de que acabe la década. El mercado total de estos componentes alcanzaría entonces entre 60.000 y 65.000 millones de dólares, o incluso más. Arya destaca además que Marvell espera que su principal cliente de chips a medida, Amazon Web Services, siga creciendo cada año, y que el año que viene empezará a producir en volumen productos personalizados para Microsoft, lo que le ayudará a ganar cuota. Sumando chips y componentes, el mercado total de la computación a medida podría rondar los 300.000 millones de dólares a finales de la década.

Hay una segunda pata que refuerza la tesis: la interconexión óptica de "scale-up", es decir, la tecnología que une varios procesadores para que funcionen como si fueran uno solo más potente. Arya cree que Marvell está en posición de ganar ese mercado "sin importar cómo decidan construirlo sus clientes", gracias a su catálogo de óptica coempaquetada y semiempaquetada. Y no ve una amenaza en el reciente anuncio de Amazon de colaborar con Qualcomm en componentes de conectividad óptica.

Conviene poner el contexto adecuado: todo esto es la opinión de un analista, no un contrato firmado ni una previsión oficial de la compañía. Marvell ya se ha revalorizado con fuerza este año, lo que significa que el mercado ha descontado buena parte del optimismo y el margen de decepción es estrecho. La historia es atractiva, pero llega con el listón muy alto.

El análisis de Salseo

  • El negocio 'pegajoso' es la clave y no los chips: cuando un componente de Marvell ya está integrado en el diseño de un centro de datos, cambiarlo obliga al cliente a rediseñar y volver a validar todo, así que se queda años. Eso convierte ingresos que hoy parecen de un solo pedido en una especie de cuota recurrente, mucho menos dependiente de ganar la próxima generación de chips.
  • La letra pequeña del titular es la concentración de clientes: el crecimiento que justifica los 30.000 millones se apoya en que Amazon Web Services siga creciendo y en que Microsoft arranque su producción el año que viene. Si uno de esos dos frena sus planes, retrasa el lanzamiento o decide diseñar internamente esas piezas de apoyo, la previsión se tambalea de golpe. Son dos clientes, no veinte.
  • La pata óptica funciona como red de seguridad: Marvell dice que ganará la interconexión de 'scale-up' independientemente de cómo construyan sus clientes, lo que reduce el riesgo de apostar solo por los chips a medida. Que Amazon se alíe con Qualcomm en conectividad óptica se lee como ruido y no como amenaza, pero es justo el frente donde conviene vigilar si aparece competencia real.
  • Señal concreta a seguir: el ritmo de producción de los productos personalizados para Microsoft el año que viene y cuántos componentes de apoyo logra colocar por cada chip vendido. Con la acción un 178% arriba en el año, el mercado ya paga por la ejecución perfecta: cualquier retraso en ese calendario se notará más en el precio que una buena noticia equivalente.

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Fuente: Market Watch