Meta abandona el pacto RE100: el gas natural se impone en la carrera de la IA

Meta deja atrás más de una década de compromiso con la energía limpia para alimentar sus centros de datos con gas natural, clave en su estrategia de inteligencia artificial.
Meta, la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, ha decidido salirse del RE100, una iniciativa corporativa global que promueve el uso de energías renovables y de la que era firmante desde hace más de diez años. La noticia, adelantada por Recharge News, confirma un giro estratégico de la compañía: el apetito energético de sus centros de datos para inteligencia artificial es tan voraz que las renovables no bastan.
La empresa ha sido clara: aunque mantiene sus contratos de energía eólica y solar, las proyecciones de demanda a corto plazo hacen imprescindible recurrir al gas natural. En los últimos meses, Meta ha respaldado la construcción de diez plantas de gas en Luisiana con una capacidad conjunta de 7,5 gigavatios, que se suman a una instalación de 200 megavatios en Ohio anunciada en junio de 2025. Estas cifras eclipsan las inversiones similares de Google y Microsoft, que también han apostado por combustibles fósiles pero a mucha menor escala.
El contexto lo explica todo: una sola consulta en ChatGPT consume casi diez veces más electricidad que una búsqueda en Google. Con el despliegue masivo de la IA generativa, los centros de datos crecen de forma exponencial y las tecnológicas se enfrentan a un dilema entre sus objetivos de sostenibilidad y la necesidad de mantener el ritmo de innovación. Según S&P Global, la demanda eléctrica de estos centros aumentará entre un 10% y un 15% anual hasta 2030.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advierte que el gas natural y el carbón cubrirán más del 40% de la nueva demanda de electricidad de los centros de datos de aquí a 2030. En este escenario, la salida de Meta del RE100 podría ser solo el principio de una oleada de repliegues en las promesas verdes del sector tecnológico.
Aunque Apple, Google y Microsoft siguen dentro del RE100, la presión es evidente. Amazon nunca se unió. La portavoz de Meta calificó la salida de "amistosa", pero el mensaje para los inversores es nítido: en la batalla entre la sostenibilidad y el liderazgo en IA, por ahora gana la segunda.
El análisis de Salseo
- La salida de Meta del RE100 no es un simple ajuste de imagen: refleja que las necesidades energéticas de la IA son tan intensivas que ni siquiera una de las mayores compradoras corporativas de energía renovable del mundo puede cumplir sus compromisos sin recurrir al gas.
- El movimiento legitima el gas natural como combustible puente para el sector tecnológico. Si el líder en renovables da este paso, es probable que otras empresas sigan su ejemplo, lo que podría disparar la demanda de gas en EE.UU. y beneficiar a productores y transportistas.
- Para el inversor, la señal clave es el ritmo de construcción de nuevas plantas de gas respaldadas por tecnológicas. Si los proyectos de Meta en Luisiana y Ohio avanzan sin trabas regulatorias, se confirmará que la era de la 'hipocresía verde' en el sector ha comenzado, con implicaciones para las valoraciones de empresas de renovables y de combustibles fósiles.
- El matiz: Meta asegura que seguirá igualando el 100% de su consumo eléctrico anual con energía limpia. Esto sugiere que, a largo plazo, la compañía no abandona las renovables, sino que las complementa con gas para cubrir picos de demanda. La pregunta es si los inversores comprarán esta doble estrategia o castigarán la incoherencia.