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Meta pacta con 48 estados y pone límites a los menores: ¿suficiente?

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Meta pacta con 48 estados y pone límites a los menores: ¿suficiente?

Meta pagará 18.000 millones de dólares a 48 estados y endurecerá las reglas para los menores de 18 años: límite de dos horas, bloqueo nocturno y verificación de edad. Los críticos aplauden el paso, pero avisan de que no ataca el algoritmo.

Meta ha cerrado un acuerdo histórico con 48 estados de Estados Unidos para poner fin al juicio por adicción de los adolescentes a las redes sociales. La compañía pagará 18.000 millones de dólares a lo largo de diez años y, a cambio, se compromete a endurecer de verdad las reglas para los menores de 18 años en Instagram y Facebook. Entre las medidas destacan un límite de dos horas diarias de uso, el bloqueo de las aplicaciones entre medianoche y las 6 de la mañana, y ocultar el contador de “me gusta”.

El acuerdo también refuerza la verificación de edad. Meta ya usaba inteligencia artificial para detectar a los menores que mentían sobre su edad, pero no siempre funcionaba. Ahora tendrá que combinar sus propias herramientas con las de terceros y someterse a auditorías externas periódicas. Además, se fijan objetivos concretos sobre la tasa de falsos positivos, es decir, menores identificados como mayores de 18. Si un usuario es expulsado por tener menos de 13 años, Meta tendrá que revisar también la edad de sus amigos. La edad mínima para registrarse sigue siendo 13 años, en línea con la ley federal de privacidad infantil. El exdirector de ingeniería de Meta Arturo Béjar lo ve como una parte “razonablemente buena” porque mide la eficacia real del sistema y no solo el esfuerzo.

Muchas de las nuevas protecciones estarán activadas por defecto, algo que los críticos llevaban años pidiendo. El límite de dos horas solo podrá desactivarse con permiso de los padres y el bloqueo nocturno será automático. Sin embargo, otras funciones como desactivar la reproducción automática de vídeo o ver las publicaciones en orden cronológico en lugar de por algoritmo serán opcionales. Para Josh Golin, director de la organización Fairplay, el acuerdo se queda corto: “Estamos decepcionados de que no se apaguen por defecto los algoritmos de recomendación que conectan a los niños con depredadores y los llevan por caminos peligrosos”.

Los defensores de la infancia reconocen que es un avance, pero avisan de que no es suficiente. Béjar, que testificó en el juicio antes de que se interrumpiera por el acuerdo, recuerda que limitar a dos horas no arregla el problema si lo que se ve durante ese tiempo sigue diseñado para enganchar. El propio juicio dejó imágenes de ese debate: un abogado de los estados preguntó a Adam Mosseri, responsable de Instagram, por la baja adopción de la función “take a break”, que invita a los adolescentes a descansar. Meta también permitirá que los mayores de 18 activen algunos controles de forma individual, pero no podrán optar al paquete completo pensado para los menores.

El análisis de Salseo

  • El acuerdo cierra un frente judicial, pero convierte la seguridad infantil en un coste recurrente: los 18.000 millones se pagan en diez años y las auditorías de edad obligarán a mantener una inversión tecnológica constante en verificación y cumplimiento.
  • El límite de dos horas y el bloqueo nocturno por defecto golpean justo donde Meta construye hábitos y publicidad: los usuarios jóvenes. Aunque los menores son una parte del total, cualquier recorte de tiempo de uso alimenta la presión sobre el engagement y los ingresos publicitarios a largo plazo.
  • Lo que no se toca es tan importante como lo que se cambia: los algoritmos de recomendación siguen encendidos por defecto. Si en el futuro se exige apagarlos o se regula el contenido que reciben los menores, el impacto en el negocio sería mucho mayor que la multa; esa es la próxima batalla a vigilar.
  • El acuerdo permite a Meta definir qué es daño y esquiva una admisión de culpa, pero deja un marco de métricas y auditorías que los estados pueden usar contra la compañía si no se cumplen. El historial de adopción de funciones como “take a break” demuestra que la letra pequeña importa: lo que es opcional suele quedar en nada.

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Fuente: TechXplore