Meta AI asusta a una madre: le sugiere datos de sus hijas y hasta revive una foto borrada

Una madre de Utah cuenta cómo Meta AI le propuso preguntas sobre sus hijas pequeñas y acabó recopilando sus nombres, edades, intereses e incluso intentó localizar dónde vive la familia. Meta admite que la función "no dio en el clavo" y dice haberlo corregido.
Kalie Robins, una madre residente en Utah (Estados Unidos), ha denunciado públicamente el episodio que vivió con Meta AI, el asistente de inteligencia artificial de Meta. Todo empezó, según su relato, con un vídeo "inocente" que subió a redes: ella cantando en el coche junto a una de sus hijas. Cuando el clip se publicó también en Facebook, la herramienta le sugirió una pregunta sobre la niña que aparecía en el asiento trasero: "¿Quién es la pasajera infantil?".
Al pinchar en esa sugerencia, la IA comenzó a generar información sobre las dos hijas de Robins: sus nombres, datos de nacimiento, fotos y vídeos de ambas, según su testimonio. Parte de ese material procedía de publicaciones antiguas hechas por otros familiares, como una foto de recién nacida que su madre había compartido años atrás. La madre asegura además que el sistema le mostró una imagen que ella había borrado tiempo antes: "Borré esta foto hace años. No voy a fingir que sé cómo funciona, pero sé que esta foto no llevaba años en mi perfil".
El episodio no se quedó ahí. Meta AI también le propuso preguntar "¿Dónde vive Kalie Robins?" y, al aceptar, según su versión, el sistema cruzó publicaciones antiguas y recientes que la vinculaban a lugares donde había vivido, mostrando en pantalla el mensaje "Localizando a Kalie Robins". "Sentí pavor", ha contado. Las capturas que compartió con el medio Futurism muestran a la IA deduciendo las edades de las niñas a partir de felicitaciones de cumpleaños y anuncios de nacimiento, detallando el peso al nacer de una de ellas, sus playas y libros favoritos, dónde solían ir de excursión e incluso el curso escolar que les correspondería por edad. "Iba a más y más, y ese nudo en el estómago se hacía cada vez más grande", explicó. Tras la experiencia, la madre anunció que retiraría las fotos y vídeos identificables de sus hijas: "Se acabó".
Meta ha respondido a Futurism que su IA puede buscar en el contenido del propio usuario y en información pública de la web, y admite que la función "no dio en el clavo" al sugerir esas preguntas. La compañía sostiene que creó esta herramienta para ayudar a la gente a obtener más información sobre temas o publicaciones que le interesan y que, cuando alguien pulsa una sugerencia, la respuesta se basa en información a la que el usuario ya tenía acceso. "Pero no dimos en el clavo, porque la función nunca debería haber planteado preguntas así, y hemos corregido ese problema", añadió. El New York Post pidió su versión a Meta sin obtener respuesta por el momento.
El caso ilustra la cara B de la IA hiperpersonalizada: no hizo falta ningún hackeo ni una filtración, bastó con que el sistema conectara datos que la familia y su entorno habían ido publicando durante años. Meta AI es una pieza central de la estrategia de la compañía, que compite con OpenAI y Google apoyándose precisamente en el conocimiento que tiene de sus usuarios. Ese mismo motor es también el que multiplica el riesgo cuando toca datos de menores, borrados o de terceros, un terreno donde las autoridades de protección de datos europeas y estadounidenses llevan años vigilando de cerca a las grandes tecnológicas.
El análisis de Salseo
- Lo que asusta aquí no es un fallo de seguridad, sino el uso de datos legítimos: la IA no necesitó 'robar' nada, solo unió años de publicaciones propias y, sobre todo, de terceros (la foto de recién nacida la subió la abuela). Es decir, el control del usuario sobre su propia huella digital es mucho menor de lo que cree, porque depende también de lo que publican sus familiares.
- La foto supuestamente borrada es la parte más delicada del relato: si se confirma que Meta AI la recuperó, dejaría de ser una simple sugerencia desafortunada para convertirse en un problema de conservación de datos tras una solicitud de borrado, algo que sí cae de lleno en el terreno de las autoridades de protección de datos. Meta no lo ha aclarado, así que conviene seguir la pista a este punto concreto.
- La respuesta de la empresa fue quitar las preguntas sugeridas, un parche sobre el síntoma. La capacidad de construir perfiles con lo ya publicado sigue intacta. Señales a vigilar: si Meta cambia la configuración por defecto para contenido de menores, si añade filtros de privacidad específicos para su IA o si algún regulador (FTC en EE. UU., autoridades europeas) abre expediente. Ahí es donde esto se convierte en algo más que una anécdota viral.
- Para el inversor, el daño financiero directo hoy es limitado, pero toca justo la cuerda que ya le costó a Meta sanciones millonarias en el pasado: privacidad y menores. Y hay una tensión estructural de fondo: cuanto más se restrinja la IA para no usar el grafo social, menos se diferenciará de OpenAI o Google; cuanto menos se restrinja, más munición reglamentaria acumula. Esa balanza, no este caso aislado, es lo que de verdad mueve la tesis a medio plazo.