Meta apuesta por un 'Tamagotchi' con IA para llevar su asistente a todas partes

Meta presenta Muse Charm, un aparato de bolsillo que da cuerpo a su agente de IA y llegará antes de Navidad, pero solo funciona si el usuario le entrega sus cuentas y tarjetas. Solo el 8% de los estadounidenses confiaría sus contraseñas a la compañía.
Meta quiere que su agente de inteligencia artificial, Muse, acompañe al usuario durante todo el día y para ello ha enseñado un dispositivo del tamaño de un llavero llamado Muse Charm. Lo presentó en su evento Meta Connect del miércoles 23 de septiembre y en una entrada de blog del mismo día: es un aparato de bolsillo al que se le da un toque y se le habla, y que no ejecuta nada más que Muse, sin aplicaciones ni llamadas. Su pantalla táctil de 2 pulgadas muestra un personaje de dibujos animados, incorpora sensor de huellas y módem 5G, y según el propio Mark Zuckerberg funciona «sin tener que desbloquear el móvil ni abrir una app». La compañía solo ha fabricado unos pocos prototipos, pero su plan es tenerlo listo y enviarlo a las tiendas para las fechas navideñas, en diciembre. Todavía no hay precio.
El aparato sale del laboratorio de diseño que dirige Alan Dye, ex jefe de interfaz de Apple, y el plan inicial de Meta era lanzarlo en 2027, pero Zuckerberg empujó para adelantarlo a este año. Detrás hay una carrera: el primer dispositivo de OpenAI, un gadget de bolsillo similar diseñado por Jony Ive (ex responsable de diseño de Apple y protegido de Steve Jobs), no se espera hasta 2027. El argumento de Meta es que un asistente que vive en el móvil espera a que lo abras, mientras que uno tipo Tamagotchi siempre está encendido. Desde IDC, Jitesh Ubrani señaló que el producto está pensado para quien no quiere llevar gafas o no se fía de ellas.
El problema no es la tecnología, sino la confianza. El banco de inversión Oppenheimer encuestó a 1.500 consumidores estadounidenses sobre el lanzamiento de Muse: solo un 8% confiaría sus contraseñas a Meta, frente al 30% que se las daría a Google, el 23% a Apple y el 16% a ChatGPT, mientras que un 17% no se fiaría de ninguno. La duda va más allá: Visa detectó este mes que el 72% de los consumidores de Estados Unidos ya ha usado un asistente de IA, pero solo el 23% le permitiría hacer un pago en su nombre. Meta asegura que las contraseñas y los números de tarjeta se guardan en un almacén seguro que el modelo no puede leer, y ha fichado como socios de compra a Walmart, Best Buy, Gap, Sephora y Wayfair, entre otros. El detalle es que, sin ese acceso a las cuentas, el uso para comprar se queda muy limitado. La encuesta llega además pocas semanas después de que Meta acordara un pacto con varios estados por los daños de las redes sociales, cifrado en hasta 18.000 millones de dólares.
El historial tampoco invita al optimismo: los gadgets pequeños con IA tienden a deshincharse. El Rabbit R1 se lanzó en 2024 con mucho ruido y fracasó por funciones poco fiables. Salvo que Muse Charm haga algo que un móvil, un reloj o unas gafas no puedan hacer, lo más probable es que se quede en un producto de nicho. Su baza son los más jóvenes: la generación Z trata a los asistentes de IA como compañeros, no como buscadores, y desde Smart Analytics Global apuntan a que el aparato puede calar entre ellos si es barato y fácil de usar. Meta ha dicho que dará más detalles, incluido el precio, antes de la fecha de envío de diciembre.
En el mismo evento, la compañía anunció más novedades: las Ray-Ban Meta Audio, sus primeras gafas sin cámara, con altavoces de oído abierto y hasta 12 horas de batería, desde 349 dólares y a la venta el 13 de octubre; las Ray-Ban Meta (Gen 3), con montura más fina, hasta 9 horas de batería y botón de acción, desde 449 dólares (frente a los 379 de la segunda generación) y ya disponibles; unas Meta VR Glasses que son un casco de realidad virtual con forma de gafas, por 1.299 dólares y previstas para la primavera de 2027; y la expansión a cinco países más de las gafas Ray-Ban Display de 799 dólares, que también se pueden comprar online.
El análisis de Salseo
- El negocio no está en el aparato, sino en el acceso. Muse Charm solo genera valor real si el usuario le entrega sus cuentas y tarjetas: sin eso, las compras integradas con Walmart, Best Buy o Sephora quedan cojas. El dato de Oppenheimer (solo un 8% confiaría sus contraseñas a Meta) señala dónde está el cuello de botella: no es el hardware, es la confianza.
- Meta se adelanta a OpenAI en hardware dedicado a IA: el gadget de Jony Ive no llegaría hasta 2027. Ser el primero da aprendizaje y visibilidad, pero en una categoría sin éxitos claros (el Rabbit R1 pinchó en 2024) el listón es demostrar algo que el móvil, el reloj o las gafas no puedan hacer; si no, ser pionero solo sirve para pagar el pato.
- Mueve el eje estratégico de Meta: la compañía lleva años intentando no depender del móvil ajeno, primero con las gafas y ahora con un aparato dedicado. Que Zuckerberg adelantara el lanzamiento de 2027 a este año revela prisa por ocupar el hueco antes de que llegue la competencia, y a la vez asume un riesgo de ejecución alto, porque de momento solo hay unos pocos prototipos.
- Las señales a vigilar son concretas: el precio, que aún no se ha desvelado, y cómo arrancan las ventas navideñas. Si es barato y engancha a los más jóvenes (quienes más confían en los asistentes de IA), puede ser un nicho rentable; si no, quedará como experimento. En el debe, el acuerdo con varios estados por daños en redes sociales, de hasta 18.000 millones, no ayuda a la percepción de confianza que el producto necesita.