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El dilema de Meta: gastar a lo loco en IA y alquilar lo que le sobra no convence a nadie

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El dilema de Meta: gastar a lo loco en IA y alquilar lo que le sobra no convence a nadie

Mark Zuckerberg quiere que Meta sea líder en inteligencia artificial y además rentabilizar su infraestructura alquilando capacidad de cómputo. El mercado, de momento, no se lo cree.

Meta está metida en un berenjenal con la inteligencia artificial. Por un lado, necesita una cantidad bestial de potencia de cálculo para entrenar sus modelos y no quedarse atrás frente a rivales como OpenAI o Google. Por otro, esa infraestructura cuesta un ojo de la cara, y los inversores empiezan a ponerse nerviosos con tanto gasto.

El miércoles, Mark Zuckerberg lanzó un mensaje que pretendía calmar los ánimos: Meta puede hacer dos cosas a la vez. Es decir, usar sus propios chips y servidores para sus proyectos de IA y, al mismo tiempo, alquilar la capacidad que le sobre a otras empresas. La idea es que ese alquiler genere ingresos extra y justifique la millonada que se está dejando en centros de datos.

Pero la jugada no ha sentado bien del todo. Los inversores temen que Meta esté quemando dinero en una carrera armamentística sin un retorno claro a corto plazo. Además, alquilar capacidad de cómputo no es un negocio fácil: hay gigantes como Amazon, Microsoft y Google que ya dominan el mercado de la nube, y Meta no tiene experiencia en ese terreno.

El problema de fondo es la escasez de chips avanzados. Todo el mundo quiere las GPU de Nvidia y no hay para todos. Meta necesita asegurarse el suministro para sí misma, pero si encima se pone a vender acceso a terceros, podría quedarse corta justo cuando más lo necesite. Es como querer comerse el pastel y venderlo al mismo tiempo.

Zuckerberg confía en que la inversión dará frutos a largo plazo, pero el mercado quiere resultados ya. La presión va en aumento y cualquier tropiezo en la ejecución podría pasarle una factura seria a la cotización de Meta.

El análisis de Salseo

  • La estrategia de alquilar cómputo sobrante es un intento de calmar a los inversores, pero revela una tensión de fondo: Meta está gastando cantidades industriales en IA sin un modelo de negocio claro más allá de la publicidad. Si la apuesta no genera ingresos pronto, la presión para recortar gastos será enorme.
  • El verdadero riesgo no es solo el dinero, sino la ejecución. Entrar en el negocio de la nube requiere una fiabilidad y un servicio al cliente que Meta no ha demostrado tener. Competir con AWS o Azure es como abrir una tienda de barrio al lado de un centro comercial.
  • La escasez de chips añade otra capa de incertidumbre. Si Meta prioriza a clientes externos y luego se queda sin capacidad para sus propios modelos, estaría disparándose en el pie. Habrá que vigilar los próximos resultados trimestrales para ver si el gasto en infraestructura se traduce en algo más que promesas.
  • A largo plazo, si Meta consigue que su infraestructura sea tan eficiente como promete, podría convertirse en un actor relevante en la nube de IA. Pero el mercado ya ha castigado a otras tecnológicas por soñar demasiado alto. La señal clave será el crecimiento de los ingresos no publicitarios en los próximos dos trimestres.

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Fuente: Reuters