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Meta se enfrenta a una costosa factura por la seguridad infantil

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Meta se enfrenta a una costosa factura por la seguridad infantil

Los tribunales de EE.UU. están fallando en contra de Meta por el daño de sus plataformas a los menores, con multas millonarias y exigencias de cambio que amenazan su modelo de negocio.

La presión judicial sobre Meta por la seguridad de los niños en sus redes sociales se ha intensificado con un nuevo varapalo: un tribunal de Nuevo México le ha ordenado pagar 567 millones de dólares a un fondo de salud mental para adolescentes. Esta sanción se suma a los 375 millones que ya tenía pendientes tras un veredicto en marzo, donde un jurado determinó que la compañía fue negligente al permitir daños a la salud mental de los menores y ocultó lo que sabía sobre explotación sexual infantil en sus plataformas.

Pero el problema no acaba ahí. En Los Ángeles, otro tribunal responsabilizó a Meta con 4,2 millones de dólares por diseñar plataformas que crean adicción y perjudican a los niños. Ese caso ha abierto la puerta a cientos de demandas similares que podrían costarle miles de millones y forzar cambios profundos en el funcionamiento de Facebook e Instagram. En total, la empresa se enfrenta a 42 demandas presentadas por estados de todo el país, además de miles de litigios de fiscales generales, distritos escolares y familias.

El centro del debate está en las características adictivas de las redes sociales, que según los demandantes provocan depresión, ansiedad e ideas suicidas entre los usuarios más jóvenes. Los tribunales están exigiendo remedios como una verificación de edad más estricta, límites de uso y avisos de seguridad. Por ejemplo, Nuevo México ha ordenado a Meta mejorar sus herramientas de detección de edad basadas en inteligencia artificial y desarrollar un modelo que identifique a menores de 13 años.

Sin embargo, los expertos advierten que estas soluciones tecnológicas tienen lagunas. La IA tiene un historial de errores al perfilar personas, por lo que muchos menores podrían pasar desapercibidos. De hecho, en Australia, la prohibición de redes sociales para menores de 16 años ha resultado ineficaz porque pocos usuarios tuvieron que mostrar un documento oficial y muchos la eludieron con cuentas falsas o VPN. Mientras, algunas tecnológicas ya están esquivando juicios mediante acuerdos extrajudiciales, como el reciente pacto de TikTok en tres demandas o el de varias empresas con un distrito escolar de Kentucky.

La seguridad infantil ya no es un asunto secundario para los gigantes tecnológicos: es un riesgo creciente para sus cuentas de resultados. El juicio federal contra Meta que comienza este mes en Oakland (California), impulsado por 29 fiscales generales, podría marcar la pauta y el precio de los miles de casos pendientes. Y como señala la profesora Karen North, esto podría ser solo la punta del iceberg: "¿En qué momento deciden que no hace falta ser niño para sufrir daño? Empieza por los jóvenes, luego los vulnerables y después todas las personas".

El análisis de Salseo

  • Las multas millonarias y las exigencias de cambiar el diseño de las plataformas atacan directamente el núcleo del negocio de Meta: la capacidad de mantener enganchados a los usuarios el mayor tiempo posible para vender publicidad. Si se ve obligada a limitar el uso o a verificar la edad de forma invasiva, su modelo de ingresos podría resentirse.
  • El aluvión de demandas coordinadas por varios estados no es una simple molestia legal; refleja un cambio en la percepción social y política sobre la responsabilidad de las tecnológicas. Un fallo adverso en el juicio federal de Oakland podría establecer un precedente que multiplique los costes y las restricciones operativas para todo el sector.
  • La ineficacia de las soluciones técnicas actuales, como la verificación por IA o las prohibiciones por edad, sugiere que Meta se enfrenta a un dilema: o invierte fuertemente en sistemas más robustos (con el riesgo de perder usuarios) o sigue pagando multas y daños. El verdadero termómetro será si la compañía decide cambiar sus productos de forma proactiva o solo reacciona a los golpes judiciales.
  • Más allá de los niños, la pregunta que sobrevuela es si este escrutinio se ampliará a todos los usuarios vulnerables. Si los tribunales empiezan a considerar que las redes sociales son inherentemente dañinas para cualquier persona, Meta podría enfrentarse a una crisis existencial que va mucho más allá de unas sanciones económicas.

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Fuente: The Guardian