Meta firma con la australiana Firmus capacidad de cómputo de IA en el Sudeste Asiático

Meta asegura capacidad de tarjetas gráficas en centros de datos de Firmus repartidos por el Sudeste Asiático para entrenar sus modelos de inteligencia artificial. El importe del acuerdo no se ha hecho público.
Meta ha vuelto a moverse para asegurarse músculo informático. La compañía australiana Firmus ha anunciado este martes la firma de una serie de acuerdos de infraestructura de inteligencia artificial con la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, por los que le proporcionará capacidad de cómputo basada en tarjetas gráficas (las famosas GPU) en sus instalaciones de centros de datos repartidas por el Sudeste Asiático. El anuncio no incluye las cifras económicas del contrato, que no han trascendido.
Para entenderlo en cristiano: las GPU son los chips que se utilizan para entrenar y hacer funcionar los modelos de inteligencia artificial, y quien no tiene suficientes, se queda atrás. Según lo detallado por Firmus, el acuerdo contempla capacidad contratada y opciones de ampliación construidas sobre la plataforma DSX de Nvidia, con el objetivo de apoyar la investigación en IA de Meta, el desarrollo de sus modelos y su entrenamiento. El pacto se apoya además en un despliegue que ya existe: los sistemas Nvidia GB300 NVL72 que Meta tiene instalados en el centro de datos de Firmus en Melbourne, que según la propia compañía es el mayor despliegue de sistemas "Blackwell Ultra" de todo el hemisferio sur.
¿Y quién es Firmus? Es una empresa australiana que diseña, fabrica y opera lo que ella misma llama "fábricas de IA", instalaciones pensadas para soportar cargas de trabajo de gran escala. La compañía se está preparando para salir a bolsa con una oferta valorada en unos 5.000 millones de dólares, con la que quiere financiar el crecimiento de sus proyectos de inteligencia artificial. Si finalmente se concreta, sería la segunda mayor salida a bolsa de la historia de Australia.
La noticia se entiende mejor mirando el contexto: Meta está inmersa en una carrera por acumular capacidad de cómputo para no quedarse atrás en la pelea de la IA, pero no está construyendo todos sus centros de datos por su cuenta, sino que combina inversión propia con acuerdos como este para alquilar capacidad a terceros. El Sudeste Asiático se ha convertido en un destino atractivo para estas instalaciones por suelo, energía y costes, y Nvidia aparece una vez más como el proveedor sobre el que se levanta casi todo el ecosistema. Queda por ver cómo evoluciona la salida a bolsa de Firmus y si Meta amplía estos compromisos en la región: el verdadero cuello de botella del sector no son los chips, sino la electricidad y el suelo disponibles para alimentarlos.
El análisis de Salseo
- Meta no compra ladrillos, alquila músculo: con este tipo de acuerdos consigue capacidad de cómputo sin inmovilizar miles de millones en construir y mantener sus propios centros de datos. El precio a pagar es que depende de un tercero que todavía no cotiza y que necesita financiarse precisamente con su salida a bolsa.
- El ganador silencioso vuelve a ser Nvidia. Todo el acuerdo se monta sobre su plataforma DSX y sobre los sistemas GB300 NVL72 que ya funcionan en Melbourne, así que cada nuevo contrato de este tipo refuerza su posición de peaje obligatorio del sector. Es la cara B del titular: Meta gana capacidad, pero también profundiza su dependencia de un único proveedor de hardware.
- La gran beneficiada en imagen es Firmus. Un cliente ancla del tamaño de Meta justo antes de saltar al parqué es el mejor folleto posible para una salida a bolsa de 5.000 millones de dólares, la segunda mayor de Australia si se cumple. El riesgo que los inversores deberían mirar es la concentración: si buena parte de sus ingresos depende de un puñado de clientes gigantes, su cotización será rehén de las decisiones de gasto de esos clientes.
- Ojo con el tamaño real de la noticia: no hay ni una cifra económica y Meta maneja presupuestos de inversión anuales de decenas de miles de millones, así que para el accionista de Meta esto es una línea más en su lista de acuerdos de cómputo. La señal verdaderamente relevante no es el contrato, sino si la compañía logra asegurar suficiente energía y suministro para tanto chip, que es donde se están atascando todos los grandes planes de IA.