Regulación

Meta añade un botón para que sus gafas no entrenen la IA con tus vídeos

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Meta añade un botón para que sus gafas no entrenen la IA con tus vídeos

Meta permite desde ahora desactivar el almacenamiento de datos visuales de sus gafas inteligentes para entrenar su IA, un cambio que llega tras las polémicas sobre privacidad y los revisores humanos que veían imágenes de los usuarios.

Meta ha cambiado los ajustes de privacidad de sus gafas inteligentes. La compañía ha confirmado, a través de su portavoz Dina El-Kassaby, que los usuarios ya pueden evitar que sus datos visuales se guarden para entrenar la inteligencia artificial del dispositivo. El medio Engadget fue el primero en dar la noticia. Hasta ahora, las gafas podían recopilar información visual cuando el dueño utilizaba las funciones de IA, y ese material podía acabar sirviendo para mejorar los sistemas de la empresa. Ahora existe una vía para salir de ese circuito.

El proceso es sencillo, según el blog oficial de Meta: abrir la aplicación Meta AI, entrar en los ajustes de las gafas, buscar "Meta AI" dentro del apartado de experiencias y desactivar la opción de almacenar datos visuales de esas experiencias con IA. Conviene entender la letra pequeña, porque la compañía lleva tiempo subrayando que no guarda el contenido de las fotos y los vídeos normales hechos con las gafas: el carrete es privado por defecto y no se usa para entrenar la IA. Lo que cambia ahora es el tratamiento de los datos que se generan mientras se usa el asistente. La política de privacidad vigente desde junio permite a Meta compartir grabaciones, transcripciones y datos relacionados con las conversaciones de voz con Meta AI con proveedores externos que le ayudan a mejorar y entrenar sus sistemas de reconocimiento de voz.

El giro no es casual. A principios de este año, un medio sueco publicó que anotadores humanos de datos en Kenia podían ver vídeos e imágenes captados mientras se usaban las funciones de IA de las gafas, incluidos momentos íntimos. Ese tipo de revelaciones ha convertido la privacidad en el flanco débil de un producto que, por diseño, lleva una cámara a la altura de la cara. Las gafas incluyen una pequeña luz que avisa a quien está cerca de que se está grabando, pero Meta reconoció hace poco que tuvo que desactivar el hardware de miles de usuarios que habían manipulado ese piloto luminoso para que no se notara.

En lo comercial, el negocio sigue creciendo: Meta fabrica las gafas junto a EssilorLuxottica, la matriz de Ray-Ban, y las marcas informaron de más de 7 millones de unidades vendidas el año pasado. Durante la conferencia Meta Connect 2026, celebrada esta semana, el consejero delegado Mark Zuckerberg presentó dos nuevos estilos que llegan sin cámara y con funciones de IA solo por voz. La pregunta de fondo es si ese movimiento responde a una apuesta por la interacción hablada o a una forma de esquivar las suspicacias que genera la cámara, en un momento en el que la privacidad pesa cada vez más en la regulación tecnológica.

El análisis de Salseo

  • El cambio es más estrecho de lo que parece: el interruptor desactiva el almacenamiento de datos visuales de las experiencias con IA, pero la política vigente desde junio sigue permitiendo compartir grabaciones y transcripciones de las conversaciones de voz con proveedores externos. La puerta que se cierra es la de las imágenes, no la del audio.
  • El porqué no es generosidad, es desgaste reputacional. El informe sobre anotadores en Kenia revisando imágenes íntimas convirtió la privacidad en el punto flaco de un producto que se vende precisamente por llevar una cámara integrada. Meta necesita que el usuario se fíe antes de que la categoría despegue de verdad.
  • Aquí hay un dilema de fondo: las funciones de IA mejoran cuantas más imágenes y voces reciben, y cada usuario que se sale reduce el material disponible para entrenarlas. Meta parece dispuesta a cambiar volumen de datos por buena voluntad regulatoria, justo cuando las normas europeas de privacidad y de inteligencia artificial aprietan.
  • Señal concreta a vigilar: cuánta gente usa de verdad ese interruptor (Meta no suele publicar ese dato) y si los reguladores lo leen como una solución o como un parche. También merece atención si los nuevos modelos sin cámara y solo voz anunciados en Meta Connect son una apuesta de producto o un intento de esquivar el problema de las imágenes.

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