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Meta prepara unas gafas inteligentes sin cámara para esquivar el debate sobre la privacidad

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Meta prepara unas gafas inteligentes sin cámara para esquivar el debate sobre la privacidad

Meta presentará este miércoles en su conferencia Connect nuevas gafas inteligentes, entre ellas un modelo sin cámara, según Reuters. El movimiento llega en plena preocupación por la privacidad de los dispositivos con IA capaces de grabar su entorno.

Meta tiene previsto presentar este miércoles nuevas gafas inteligentes durante su conferencia anual Connect, según ha adelantado Reuters. Entre los modelos que la compañía mostrará habría al menos un par sin cámara integrada, un detalle que no es casual: llega en pleno crecimiento de las preocupaciones por la privacidad de los dispositivos con inteligencia artificial capaces de grabar lo que ocurre a su alrededor.

Connect es el escaparate anual en el que Meta enseña sus apuestas de hardware. La compañía lleva años vendiendo gafas conectadas con cámara incorporada, y precisamente esa cámara ha sido siempre su punto más polémico: permite captar imágenes y vídeo de forma discreta, sin que quien está delante lo note. Un modelo sin cámara sería una respuesta directa a esas críticas, aunque también supone renunciar a parte de la gracia del producto.

Ahí está la tensión de fondo. La inteligencia artificial de estas gafas gana enteros cuando puede ver: si el asistente no puede mirar lo que tienes delante, pierde funciones y se parece más a unos auriculares o a unas gafas con altavoces que a un dispositivo realmente inteligente. Pero la cámara es justo lo que genera rechazo social y lo que choca con las normas de protección de datos y con los vetos de determinados espacios, como oficinas, colegios o recintos donde grabar está prohibido. Meta intenta cuadrar ese círculo: un producto útil sin la función que levanta ampollas.

Para el inversor, la clave es que Meta cotiza en bolsa y esto forma parte de su apuesta por el hardware y la realidad aumentada, un negocio que por ahora no es el que sostiene las cuentas del grupo. El mercado suele reaccionar con moderación a los anuncios de producto, salvo que vengan acompañados de fechas de venta, precios y señales de demanda real. Lo que se juega la compañía con estos lanzamientos es algo más de fondo: construir una plataforma propia de dispositivos por la que hacer pasar sus servicios de inteligencia artificial, en lugar de depender siempre del móvil de otros.

Queda por ver si el modelo sin cámara convive con las versiones que sí la llevan o si se convierte en la opción principal de la próxima generación. Si los modelos con cámara siguen vendiéndose con normalidad, el nuevo par puede leerse como un gesto para calmar el escrutinio mediático y regulatorio más que como un cambio de estrategia. La cita del miércoles servirá para comprobar cuánto pesa cada versión en el discurso de Meta.

El análisis de Salseo

  • Quitar la cámara no es renunciar a la IA, es intentar que el dispositivo sea aceptable en sociedad. Sin esa aceptación no hay base de usuarios amplia y sin usuarios no hay negocio: Meta separa la función que da valor de la función que da miedo.
  • El freno real de estas gafas no es tecnológico, sino social y normativo. El veto en oficinas, centros educativos o espacios con normas de grabación limita su uso diario; un modelo sin cámara podría colarse donde el otro directamente no entra.
  • La señal concreta que hay que vigilar en Connect es qué funciones de IA conserva la versión sin cámara. Si mantiene asistente por voz e interacción por audio, es un producto con recorrido propio; si solo reproduce música y muestra avisos, es un accesorio y no cambia gran cosa.
  • La lectura contraria: si las gafas con cámara siguen a la venta sin cambios, esta versión sin cámara puede ser una pieza para rebajar la presión regulatoria y mediática más que un giro estratégico. Sabremos cuál de las dos cosas es según el peso que Meta le dé en la presentación y si anuncia precios y disponibilidad.

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Fuente: Reuters