Meta lanza gafas inteligentes sin cámara para esquivar la polémica de la privacidad

Meta presenta en su conferencia Connect unas gafas Ray-Ban Meta Gen 3 que por primera vez tienen una versión sin cámara, además de sus nuevas gafas de realidad virtual con pantalla 5K. El movimiento llega en plena cruzada contra estos dispositivos por sus riesgos para la privacidad.
Meta ha aprovechado su conferencia Meta Connect, celebrada en Menlo Park (California), para enseñar sus nuevos dispositivos para llevar puestos: una colección de gafas inteligentes Ray-Ban Meta de tercera generación y un modelo de gafas de realidad virtual. La compañía asegura que las nuevas Ray-Ban Meta marcan un nuevo estándar en autonomía y peso, y que las versiones con pantalla integrada en las lentes meten en unas gafas ligeras capacidades que antes solo ofrecían cascos completos.
La novedad más llamativa es la Ray-Ban Meta Audio AI, una versión sin cámara, solo con micrófonos y altavoces para escuchar música, hacer llamadas e interactuar con el asistente de inteligencia artificial de la empresa. Meta sostiene que este modelo llevaba años en desarrollo y llega con formas reconocibles de Ray-Ban, como los estilos Clubmaster o Burbank. Son más finas y ligeras que las versiones con cámara y aguantan hasta 12 horas de batería, con un precio de 319 libras (349 euros / 529 dólares australianos). Las Ray-Ban Meta Gen 3 con cámara, por su parte, elevan la batería hasta las nueve horas y añaden audio Dolby Atmos, por 409 libras (449 euros / 679 dólares australianos). A ellas se suman dos estilos de gafas de marca propia lanzados junto a la cantante y actriz Lisa.
El contexto no es cómodo: la categoría de las gafas inteligentes vive un momento de incertidumbre y arrastra una fuerte contestación por parte de colectivos preocupados por la privacidad, que critican su capacidad de grabar vídeo y las han bautizado como "gafas de espías". Las de Meta son, con diferencia, las más populares del sector. Para intentar calmar los recelos, todas las gafas inteligentes de la compañía incluyen una luz LED de aviso que parpadea cuando están grabando, y Meta dice haber mejorado la detección de manipulaciones, incluso durante las emisiones en directo.
Meta también ha anunciado que sus gafas Meta Ray-Ban Display, con una pantalla virtual en la lente derecha, salen por primera vez de Estados Unidos un año después de su presentación. Estarán a la venta en Reino Unido y Canadá desde el 23 de septiembre por 749 libras (1.149 dólares canadienses) y llegarán después a Francia, Alemania e Italia el 13 de octubre por 899 euros.
El otro gran protagonista han sido las nuevas gafas de realidad virtual, una evolución de sus cascos Quest. En lugar del plástico voluminoso de siempre, son un dispositivo de 100 gramos fabricado en aleación de magnesio que parece una versión sobredimensionada de unas gafas normales. El usuario mira a través de pequeñas lentes a una pantalla microOLED 5K con 37 píxeles por grado, lo que hace que el texto se vea nítido y compite con las Vision Pro de gama alta de Apple. Van conectadas por cable a un disco de 300 gramos que se guarda en el bolsillo y que contiene la potencia de cálculo y una batería de tres horas: así el peso se quita de la cabeza y las gafas son, según Meta, cinco veces más ligeras que las Quest 3. Son compatibles con toda la biblioteca de software de Quest, pero están pensadas para productividad y entretenimiento más que para juegos. La compañía las describe como "IMAX Enhanced" y compatibles con 3D para películas; en su lanzamiento incluirán una experiencia inmersiva de Disney+ que recrea paisajes de films como Vengadores: Infinity War alrededor de una pantalla de cine virtual. También permiten mostrar varias ventanas virtuales a la vez, conectarse a un Mac o PC para duplicar su pantalla y controlarse con seguimiento ocular, gestos de la mano o un teclado virtual proyectado sobre cualquier mesa, además de los mandos de Quest o un mando de Xbox. Costarán 1.299,99 dólares y estarán disponibles en primavera de 2027 en Norteamérica, Europa y Asia.
El análisis de Salseo
- La versión sin cámara es la respuesta más directa al estigma de "gafas de espías": al quitar el componente que genera rechazo, Meta puede colarse en oficinas, aulas o locales donde grabar está mal visto y donde las gafas con cámara tienen veto social. También es la más barata de la gama, así que el dato a vigilar es claro: si vende más que las de cámara, quedará demostrado que el freno del sector es la privacidad y no la utilidad.
- La mejora del LED de aviso y de la detección de manipulaciones no es solo una medida técnica: es un movimiento defensivo para adelantarse a una posible regulación que restrinja grabar en espacios públicos. Cualquier norma europea en ese sentido golpearía al producto con cámara mucho más que al de audio, y explicaría por qué Meta ha querido tener desde ya una alternativa sin lentes que graban.
- Las gafas de realidad virtual enseñan la apuesta de fondo: sacarse el calor, el peso y la batería de la cabeza mediante un disco en el bolsillo, en lugar de seguir engordando el casco. Al ser compatibles con el catálogo de Quest, Meta no parte de cero en software, pero con 1.299,99 dólares y llegada en primavera de 2027 no moverán las cuentas del grupo a corto plazo: son posicionamiento frente a las Vision Pro de Apple en el terreno de trabajar y ver contenido, y su éxito dependerá de que los desarrolladores creen cosas para ellas.
- La prueba comercial real y más inmediata son las gafas con pantalla: su salida a Reino Unido y Canadá el 23 de septiembre y a Francia, Alemania e Italia el 13 de octubre es la primera vez que se venden fuera de Estados Unidos. Precios altos (749 libras, 899 euros) y un producto todavía muy de nicho significan que Meta necesita volumen para que el negocio de dispositivos deje de ser una promesa y empiece a notarse en los resultados.