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Meta y su guerra de precios de IA: Goldman avisa de un exceso de capacidad

·NeutralImpacto medio
Meta y su guerra de precios de IA: Goldman avisa de un exceso de capacidad

La caída del precio de los tokens de IA, impulsada por Meta y OpenAI, amenaza con dejar más infraestructura de la que el mercado necesita, según Goldman Sachs.

La competencia entre los gigantes de la inteligencia artificial se está volviendo tan feroz que está provocando un efecto inesperado: los precios de uso de los modelos caen en picado. Meta (META) y rivales como OpenAI han desatado una guerra por el liderazgo, y Goldman Sachs advierte de que esto puede generar un problema serio para los inversores. El banco señala que el coste de operar con modelos de IA está bajando tan rápido que las empresas podrían tener dificultades para ganar dinero con cada token.

Los datos son claros: según Silicon Data, el precio de referencia para el uso de modelos de lenguaje de gran tamaño cayó hasta los 0,97 dólares por millón de tokens, tras desplomarse un 29% solo en agosto. El motivo principal no es la magia, sino la competencia: los recortes de precios en los modelos propietarios son el mayor impulsor. Meta ha lanzado su nuevo modelo Muse Spark 1.3, que ha tenido un buen rendimiento en los benchmarks de la industria, mientras OpenAI prepara su modelo Astra, que promete subir aún más la presión competitiva.

A simple vista, una IA más barata parece buena noticia, porque debería animar a más gente a usarla. Pero Goldman ve el reverso: el consumo tiene que crecer más rápido de lo que bajan los precios. Si el precio de los tokens cae un 30% mientras el uso total solo sube un 10%, la industria podría ingresar menos dinero por la misma infraestructura. Eso, a la larga, se traduce en periodos con más chips y centros de datos de los que realmente se necesitan.

Además, a medida que los modelos mejoran, las empresas tienen más opciones: algunas tareas de IA pueden trasladarse a hardware más barato o ejecutarse directamente en dispositivos locales, en lugar de depender de la nube. Esto complica el modelo de negocio actual, basado en cobrar por uso. Si la facturación sigue ligada al número de tokens, la caída de precios hace más difícil obtener un retorno decente de las enormes inversiones en infraestructura.

Mientras tanto, en Wall Street el optimismo con Meta sigue vivo. Los analistas mantienen un consenso de compra fuerte: 37 compras, seis mantener y cero ventas en los últimos tres meses, con un precio objetivo medio de 753,08 dólares por acción, que implica un potencial de subida del 22,2%. Pero la advertencia de Goldman deja en el aire una pregunta incómoda: ¿será la IA tan rentable como prometen sus defensores, o estamos ante una burbuja de capacidad?

El análisis de Salseo

  • El problema no es que la IA sea cara, sino que se abarata demasiado rápido: un 29% en agosto. Goldman avisa de que la demanda tiene que crecer por encima de esa caída; si no, la facturación por token se desploma y la infraestructura construida queda infrautilizada.
  • Meta juega a dos bandas: como desarrolladora de modelos (Muse Spark) empuja los precios a la baja para ganar cuota, pero como gran consumidora de computación sufre si el retorno no llega. La guerra con OpenAI es estratégica, pero también erosiona la rentabilidad de todo el sector.
  • Lectura contraria: un token más barato no es malo en sí. Puede destapar casos de uso que hoy no compensan y trasladar tareas a hardware más barato o a dispositivos locales. Eso alivia la presión sobre la nube, pero golpea a los proveedores de infraestructura (chips y centros de datos) que dependen de un volumen creciente.
  • La señal a vigilar es la elasticidad de la demanda: si el uso crece muy por encima de la caída de precios, la tesis alcista se mantiene; si el volumen no acompaña, las cuentas de las grandes tecnológicas y de los fabricantes de chips empezarán a reflejar el exceso de capacidad.

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Fuente: TipRanks