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Meta, Intel y Bloom Energy caen: tres motivos distintos y qué vigilar

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Meta, Intel y Bloom Energy caen: tres motivos distintos y qué vigilar

Los tres valores se dejan entre el 4% y el 6% en una jornada floja para la tecnología, pero cada uno arrastra un problema propio: la factura de la IA en Meta, la pérdida de peso en el ecosistema Apple en Intel y el riesgo de retrasos en un proyecto clave de Oracle para Bloom.

La tecnología vuelve a ser el punto débil de la bolsa estadounidense. El Nasdaq cede alrededor de un 0,6% en una jornada en la que coinciden la subida del petróleo, la inquietud geopolítica y la cautela de los inversores antes de los datos de inflación y empleo que se publican esta semana en Estados Unidos. En ese contexto, tres nombres muy ligados al negocio de la inteligencia artificial —Meta Platforms, Intel y Bloom Energy— están entre los más castigados, aunque cada uno llega a la sesión con una historia muy distinta bajo el brazo.

Meta cae cerca de un 4% y devuelve parte del 13% que se anotó la semana pasada, un rally alimentado por el entusiasmo en torno a su asistente de IA Muse y por el evento Meta Connect, donde la compañía detalló sus planes para integrar la inteligencia artificial en productos de hardware como las gafas inteligentes. Tras semejante subida, la debilidad general del sector ha servido a muchos inversores como excusa para recoger beneficios. Pero hay algo más: el coste de esa expansión empieza a pesar en la valoración. Meta prepara, según los informes, su primera emisión de bonos en euros, una vía de financiación adicional mientras se dispara el gasto en centros de datos. La dirección espera invertir en 2026 entre 130.000 y 145.000 millones de dólares, y la gran pregunta es si esas inversiones acabarán dando retornos capaces de justificar semejante desembolso. En paralelo, la compañía ha fichado a Chirantan «CJ» Desai, hasta ahora consejero delegado de MongoDB, para liderar una nueva organización centrada en llevar la IA de Meta a clientes empresariales, otra posible vía para rentabilizar su tecnología fuera del negocio publicitario. En Wall Street, el consenso sigue siendo mayoritariamente favorable: de los 45 analistas que siguen el valor, 39 recomiendan comprar y 6 mantener.

Intel también pasa un mal lunes, con una caída cercana al 4% después de un mes de septiembre espectacular: la acción entró en el mes rondando los 89 dólares y la semana pasada llegó a superar los 123. Con esa subida ya en el bolsillo, la debilidad general de los semiconductores ha bastado para que parte del mercado recorte posiciones. A eso se suma un recordatorio incómodo: Apple ya permite a los desarrolladores de la Mac App Store dejar de dar soporte a los ordenadores con procesadores Intel cuando sus aplicaciones exijan macOS 13 o versiones posteriores. El cambio, por sí solo, no altera las cuentas actuales de Intel, pero confirma un paso más en la migración de Apple hacia chips diseñados en casa. Y los analistas, después del rally, son mucho más prudentes: de los 31 que cubren el valor, 7 aconsejan comprar, 22 mantener y 2 vender.

Bloom Energy es el que peor lo pasa, con un descenso en torno al 6%. El foco está en el Proyecto Júpiter, el desarrollo de centros de datos que Oracle impulsa en Nuevo México y en el que la tecnología de Bloom está llamada a aportar electricidad. Según los informes, Oracle activó una cláusula de fuerza mayor vinculada al proyecto, lo que encendió las alarmas sobre posibles retrasos y su efecto en el crecimiento esperado de Bloom. Oracle, eso sí, ha asegurado que el proyecto sigue según lo previsto y que ese aviso no implica por sí mismo un retraso ni un cambio en las expectativas de entrega. Las dudas llegan después de un rally enorme y se suman a los informes sobre la deuda asociada al centro que Oracle tiene arrendado en Nuevo México, otro foco de incertidumbre sobre cómo se financian unas instalaciones tan caras. En Wall Street la visión es positiva, pero no unánime: de 18 analistas, 10 recomiendan comprar y 8 prefieren mantenerse al margen.

En conjunto, la jornada deja una idea clara: los tres valores caen el mismo día, pero por razones muy diferentes, así que no estamos ante un deterioro general del negocio de la IA, sino ante recogida de beneficios y una mirada cada vez más exigente del mercado. El relato ya no basta; ahora se juzga quién paga la factura de la inteligencia artificial, quién la convierte en ingresos y quién depende de que un tercero cumpla sus plazos.

El análisis de Salseo

  • Meta ya no se mueve solo por el relato de la IA, sino por lo que cuesta: con un gasto previsto de 130.000 a 145.000 millones de dólares para 2026, cada anuncio de financiación (como el bono en euros) recuerda al mercado que todo ese dinero tiene que acabar generando ingresos, no solo productos vistosos. La señal a vigilar es doble: cómo evoluciona el gasto en centros de datos y si aparece facturación recurrente fuera de la publicidad.
  • El fichaje de Chirantan «CJ» Desai es más importante de lo que parece. Meta gana hoy sobre todo con anuncios, y montar una organización para vender su IA a empresas abre una segunda pata de negocio que no depende del ciclo publicitario. El matiz: es un negocio nuevo, con rivales ya asentados, y tardará en notarse en las cuentas; es una apuesta de medio plazo, no un catalizador para el próximo trimestre.
  • En Intel, la retirada del soporte de Apple es pequeña en dinero pero enorme en símbolo: confirma que el ecosistema del PC se le sigue escapando hacia chips de diseño propio. El problema añadido es de expectativas: después de pasar de unos 89 a más de 123 dólares en un mes, el mercado ya había descontado mucho optimismo y los propios analistas apenas ven recorrido, con una mayoría de mantener. Con ese punto de partida, hasta una noticia neutra provoca recortes.
  • Bloom Energy es el ejemplo más puro de riesgo de concentración: su crecimiento depende de megaproyectos de terceros, como el de Oracle, donde no controla ni los plazos ni la financiación. Que una simple notificación de fuerza mayor —aunque Oracle diga que no habrá retrasos— mueva la acción un 6% demuestra que cotiza con expectativas muy altas. Lo que hay que seguir de cerca: la confirmación de los hitos del Proyecto Júpiter y cómo se cierra la financiación de la instalación.

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Fuente: TipRanks