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Meta lanza Muse, su agente de IA personal: ¿podrá ganarse la confianza?

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Meta lanza Muse, su agente de IA personal: ¿podrá ganarse la confianza?

Meta presenta Muse, un asistente de IA que promete hacer tareas cotidianas por ti. La gran pregunta es si la gente estará dispuesta a darle acceso a sus datos más privados.

Meta acaba de presentar Muse, su nuevo agente de IA personal, que promete ayudarte con tareas de todos los días: enviar correos, reservar viajes, pagar facturas, hacer la compra… Todo con que le des permiso para conectarse a tus aplicaciones. La compañía llega a este lanzamiento justo después de un acuerdo multimillonario: hace menos de dos semanas, pagará 18.000 millones de dólares para zanjar una demanda por los daños que sus redes sociales causaron a los consumidores. Con Muse, Meta pide un nivel de confianza aún mayor, porque el agente necesita acceso a tus cuentas de correo, calendario, pagos, salud, hogar… casi toda tu vida digital.

¿Y qué hace exactamente? Según Meta, Muse puede enviar emails por ti, organizar viajes, negociar facturas para que paguen menos, rellenar formularios, convertir recetas en vídeo en listas de la compra, invitar a amigos a una fiesta y hasta comprar productos. Para los pagos, se apoya en Link de Stripe, que ofrece protección a las compras, algo que quizá calme a quienes dudan de dejar que una IA pase por caja en su nombre. También anuncia futuras integraciones con Shop Pay de Shopify y 1Password. El usuario decide qué cuentas conectar, una a una, para saber siempre qué está compartiendo. Muse se puede usar desde el navegador (muse.ai), en iOS, Android y WhatsApp, y pronto llegará a las gafas de Meta AI. Es gratis, con planes de pago que van desde 20 hasta 100 dólares al mes para quien quiera un uso más intensivo. Para darse de alta piden tarjeta de crédito, pero avisan de un medidor de uso para no llevar al usuario a pagar sin avisar.

Esta apuesta va más allá de los chatbots que responden preguntas o hacen de acompañante digital. Muse está diseñado para actuar: no te dice cómo hacer la compra, te la hace. Está impulsado por el modelo Muse Spark y conecta con servicios mediante conectores integrados, o si no, aprovecha APIs públicas o simplemente el navegador. Además, sigue funcionando aunque cierres la app, y aprende de tus conversaciones para sugerirte cosas por su cuenta. No es una idea única: el mundo de los agentes de IA está en ebullición, y tanto grandes como pequeñas empresas experimentan con fórmulas parecidas. Pero lo importante aquí es la confianza. Otros asistentes como Instinct, por ejemplo, han generado polémica porque pedían a los usuarios derechos amplios y casi perpetuos sobre su contenido.

Meta quiere disipar dudas con seguridad técnica. Dice que Muse corre en una máquina virtual propia y segura, con su propio navegador, y que no ve contraseñas ni datos de pago. Asegura que no comparte tus conversaciones con el sistema de anuncios. Incluso hay un agente "Centinela" separado que vigila el entorno. Todo eso suena bien sobre el papel, pero los expertos en seguridad tendrán que investigarlo a fondo. Y es que la historia de Meta no acompaña: la empresa lleva años en el punto de mira por privacidad. En 2011 ya tuvo que llegar a un acuerdo con la FTC por engañar a los usuarios; en 2019 pagó una multa récord de 5.000 millones de dólares por varios incumplimientos; en 2023 la acusaron de violar una orden de privacidad; y también en 2019 descubrieron que contraseñas de usuarios estaban guardadas en texto plano. Prometer y luego hacer otra cosa parece parte de su ADN.

Así que la pregunta clave queda en el aire: ¿confiará el consumidor en Muse? Todo dependerá de si la gente está dispuesta a darle a Meta el acceso a sus datos más sensibles, precisamente la moneda que la compañía ha usado durante años para ganar dinero con publicidad. El tiempo dirá si este nuevo agente se convierte en un éxito o en otro capítulo de la historia de la desconfianza.

El análisis de Salseo

  • El cambio de enfoque es claro: Meta pasa de vender interacción a vender acción. Pero el valor real de Muse no está en la tecnología, sino en lo que el usuario esté dispuesto a entregar. La duda es si la gente dará el salto, porque el historial de Meta juega en contra.
  • El modelo de negocio de suscripción es interesante: gratis para empezar, con planes de pago para uso intensivo. La exigencia de tarjeta desde el principio puede ser una barrera, pero también permite que Meta convierta usuarios en clientes de pago sin pasar por la publicidad.
  • La protección de compras con Stripe es un guiño a la confianza, pero no aborda el problema de fondo: Meta promete que no usará tus datos para anuncios, pero no hay garantía real. Los expertos en seguridad tendrán que auditar sus afirmaciones.
  • La competencia es feroz: OpenAI, Anthropic, Apple y otros están en lo mismo. La apuesta de Meta es arriesgada, porque si falla, no es solo un producto más, sino un golpe a su credibilidad en el campo de la IA de consumo.

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Fuente: TechCrunch