Meta lanza Muse, su agente de IA, en plena tormenta por privacidad y seguridad

Meta presenta Muse, una app de agentes personales de IA con suscripción de pago, justo cuando enfrenta críticas por privacidad y una multa millonaria.
Meta ha presentado Muse, su aplicación de agente personal de inteligencia artificial. La herramienta, que en clave interna se conocía como Hatch, permite delegar tareas como reservar citas, rellenar formularios o vigilar las cámaras de seguridad del hogar. Está impulsada por la familia de modelos fundacionales Muse Spark, que el responsable de IA de la compañía, Alexandr Wang, ha ido enseñando sin parar desde abril. El servicio tendrá una versión gratuita y dos de pago: una por 20 dólares al mes y otra por 100, en función del uso.
El lanzamiento llega en un momento delicado. Meta acaba de aceptar pagar casi 17.000 millones de dólares para zanjar una demanda colectiva de varios fiscales generales estatales que la acusaban de ocultar los riesgos en Facebook e Instagram. La empresa aún se enfrenta a demandas por daños personales y de distritos escolares con acusaciones similares. A esto se suman las preocupaciones por la ciberseguridad de los agentes de IA y el creciente rechazo social a los centros de datos. Con Wall Street pidiendo rentabilidad a sus inversiones multimillonarias en IA, Meta busca nuevas fuentes de ingresos alejadas de la publicidad. Zuckerberg, que contrató a Wang el año pasado tras invertir 14.000 millones de dólares en su startup Scale AI, ya había adelantado en la llamada de resultados de julio que estos agentes serían "la base de nuestra próxima ola de productos y líneas de ingresos". El agente personal llega después de otras iniciativas como Muse Code, un agente de IA para desarrolladores, y varios planes de suscripción que Meta ha estrenado para generar nuevas líneas de negocio.
En cuanto a la seguridad, Wang afirma que la app funciona en "un entorno aislado" dentro de la infraestructura de Meta y que "nunca ve tus contraseñas o datos de pago", pidiendo permiso antes de hacer algo sensible. Los usuarios deben optar por excluirse si no quieren que Meta use sus interacciones para entrenar sus modelos; si no lo hacen, la empresa eliminará la "información de identificación personal crítica" antes de usar esas conversaciones, según David Singleton, vicepresidente de ingeniería. Meta también ha lanzado un programa de recompensas por errores ("bug bounty") para que investigadores externos encuentren vulnerabilidades.
El negocio no solo pasa por las cuotas. Wang apunta a un modelo de comercio en el que Meta podría quedarse con una comisión de las compras realizadas a través del agente, aunque no hay un plan concreto todavía. La app mostrará un feed con actualizaciones de las cuentas conectadas de Facebook e Instagram y artículos de la web. También estará disponible en WhatsApp, pero sin el feed ni la herramienta de ideas. Con esto, Meta se suma a una tendencia ya presente en OpenAI, Google y startups como Town, sobre todo desde el auge de OpenClaw, una herramienta que usan los programadores para gestionar los modelos detrás de estos asistentes. Wang reconoce que aún es "muy pronto en esta nueva era de agentes personales", pero confía en que Muse sea "más accesible para el público general" que otras opciones.
El análisis de Salseo
- La apuesta de Meta por los agentes personales no es solo una cuestión de producto: es su intento de crear una fuente de ingresos recurrente que no dependa de la publicidad. Con suscripciones de 20 y 100 dólares, está segmentando entre usuarios casuales y de alto valor, pero el reto es que la gente pague por algo que ya hace gratis con los asistentes actuales.
- El momento no es casual: Meta necesita demostrar a Wall Street que su enorme inversión en IA genera retornos, y Muse es la apuesta más directa al consumidor. Pero la marca está pagando el coste de años de escándalos: la multa de 17.000 millones de dólares y la desconfianza en torno a la privacidad pueden frenar la adopción de una herramienta que, por diseño, toca datos personales.
- El verdadero potencial de negocio no está en las cuotas mensuales, sino en el comercio. Si el agente llega a realizar compras en nombre del usuario, Meta podría quedarse con una comisión. Ese modelo puede ser más escalable que las suscripciones, pero exige que la gente confíe en un bot que maneja su dinero.
- Meta llega tarde a un mercado donde OpenClaw y otros ya tienen tracción en el mundo desarrollador. Su ventaja es la distribución: Facebook, Instagram y WhatsApp. Pero también es su talón de Aquiles: la integración con sus redes sociales puede amplificar las críticas por el uso de datos, especialmente si el consentimiento para entrenar modelos se entiende mal.