Meta lanza Muse, su generador de imágenes por IA, y ya levanta ampollas por usar fotos de usuarios sin avisar

Meta presenta Muse Image, una herramienta gratuita para crear imágenes con IA que permite manipular fotos de otros usuarios de Instagram sin consentimiento explícito, reavivando el debate sobre la privacidad en sus plataformas.
Meta ha lanzado Muse Image, su nuevo generador de imágenes por inteligencia artificial desarrollado por Meta Superintelligence Labs. La herramienta, conocida internamente como 'Mango', ya está disponible de forma gratuita en la app de Meta AI, Instagram Stories y WhatsApp. Con Muse, los usuarios pueden crear imágenes divertidas o experimentar con ideas de decoración, pero una de sus funciones ha encendido las alarmas: la posibilidad de tomar fotos públicas de cualquier perfil de Instagram y transformarlas con IA simplemente etiquetando a la persona.
La polémica no se ha hecho esperar. Según la política de Meta, los usuarios pueden usar contenido público de otros para generar imágenes con IA sin que el afectado reciba notificación alguna. Aunque la compañía asegura que existen ajustes para desactivar esta opción, la configuración por defecto permite el uso de las fotos sin consentimiento explícito. Críticos en redes sociales ya lo califican como una 'mina de privacidad a punto de estallar', recordando el historial de Meta en la gestión de datos personales.
Más allá de la controversia, Muse ofrece aplicaciones menos invasivas, como la creación de anuncios personalizados o la visualización de muebles en espacios reales a través de Facebook Marketplace. También incluye edición de imágenes mediante instrucciones de texto, permitiendo desde eliminar elementos no deseados hasta generar códigos QR funcionales. Meta ha anunciado que el uso es gratuito para un uso cotidiano, pero se necesitará una suscripción al superar cierto límite.
El lanzamiento se produce en un momento en que Meta busca consolidar su estrategia de IA, aunque ha recibido críticas por su enfoque disperso. La compañía ya trabaja en Muse Video, un generador de vídeo por IA, y sigue invirtiendo fuertemente en infraestructura. Sin embargo, la sombra de escándalos pasados, como Cambridge Analytica o el reconocimiento facial que fue desactivado en 2021, pesa sobre esta nueva funcionalidad que, por defecto, opta por usar los datos del usuario en lugar de pedir permiso.
La reacción de los usuarios y reguladores será clave para el futuro de Muse. Mientras Meta defiende que da control a la gente, la configuración predeterminada y la falta de notificaciones recuerdan a prácticas que ya le costaron una multa récord de 5.000 millones de dólares en 2019. La pregunta es si esta vez la polémica obligará a la empresa a replantearse su enfoque antes de que la función se masifique.
El análisis de Salseo
- La función de etiquetar fotos ajenas sin consentimiento explícito es un riesgo reputacional y regulatorio para Meta, justo cuando intenta ganar confianza en IA. Si los usuarios perciben que pierden el control sobre sus imágenes, podrían migrar a otras plataformas o limitar su actividad pública, afectando el engagement.
- El historial de Meta con la privacidad (Cambridge Analytica, reconocimiento facial) hace que esta polémica no sea un hecho aislado, sino un patrón que los reguladores ya han sancionado. La multa de 5.000 millones de 2019 demuestra que el coste de no cambiar estas prácticas puede ser material para la compañía.
- Aunque la herramienta tiene aplicaciones creativas y comerciales interesantes (anuncios, Marketplace), el ruido mediático puede frenar su adopción. La clave estará en si Meta modifica la configuración por defecto para que sea 'opt-in' en lugar de 'opt-out', algo que los inversores deberían vigilar como señal de que la empresa prioriza la confianza del usuario sobre la recolección de datos.
- El desarrollo de Muse Video sugiere que Meta apuesta fuerte por la IA generativa, pero si no resuelve las preocupaciones de privacidad ahora, podría enfrentar obstáculos mayores cuando lance productos aún más sensibles. La respuesta de los reguladores europeos, especialmente bajo el RGPD, será un termómetro importante.