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Meta compra créditos de emisiones a MacroCycle para financiar su primera planta de reciclaje

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Meta compra créditos de emisiones a MacroCycle para financiar su primera planta de reciclaje

Meta firma su primer acuerdo de créditos de atributos ambientales con la 'startup' MacroCycle, un pago por emisiones evitadas que ayudará a la empresa a construir su primera planta de reciclaje de plástico en Estados Unidos.

MacroCycle, una 'startup' estadounidense de reciclaje de plásticos con tres años de vida y sede en Cambridge (Massachusetts), ha anunciado un acuerdo con Meta que acelerará la construcción de su primera planta comercial. Según los términos del pacto, la tecnológica pagará a MacroCycle por los derechos de las emisiones que la 'startup' evita con su proceso, de forma que Meta pueda apuntarse esa reducción en su propia huella de carbono. Un portavoz de Meta ha confirmado que es el primer acuerdo de este tipo que firma la compañía, y MacroCycle se lo adelantó en exclusiva a TechCrunch.

El dinero que Meta pagará por esos créditos de atributos ambientales (conocidos como EAC, por sus siglas en inglés) se convierte en una fuente de ingresos para la 'startup' y servirá para sufragar parte de la construcción de la nueva planta, que se levantará en Estados Unidos. La tecnología de MacroCycle disuelve y purifica el PET presente en distintos flujos de residuos, incluidos los textiles, que tienen una de las tasas de reciclaje más bajas de todos los materiales: apenas un 0,5%. El proceso hace que los polímeros del plástico se enrollen sobre sí mismos formando anillos llamados macrociclos, de donde viene el nombre de la empresa; después, unos disolventes arrastran los contaminantes, el anillo se abre y los polímeros se vuelven a enlazar para dar un plástico de mayor calidad, indistinguible del nuevo. La compañía asegura que su método genera un 80% menos de emisiones que el PET virgen (el plástico 'nuevo' que se usa en botellas, envases y tejidos), y que emplear disolventes en lugar de calor es la clave tanto del ahorro energético como del ahorro de costes.

El interés de Meta va más allá de los créditos. La empresa espera contribuir a crear un mercado de materiales con baja huella de carbono, como los plásticos que utiliza en su cadena de suministro para envases y 'hardware'. A medida que ese mercado crezca, el acceso a esos materiales debería ayudar a reducir la huella total de la compañía, que se está disparando por el auge de la inteligencia artificial. La planta de demostración de MacroCycle tendrá capacidad para producir 5.000 toneladas métricas de plástico reciclado al año, y las siguientes instalaciones que la empresa tiene en mente llegarían a las 50.000 toneladas anuales. Su objetivo es fabricar textil reciclado en territorio estadounidense a precios que compitan con los proveedores extranjeros, en un sector, el textil, cuyo empleo en Estados Unidos se ha reducido un 85% en los últimos 25 años.

MacroCycle, que fue finalista del Top 20 en la competición Startup Battlefield de TechCrunch Disrupt en 2025, trabaja ahora en conseguir compradores para el material que saldrá de su primera planta. Su cofundador y consejero delegado, Stewart Peña Feliz, explica que el acuerdo con Meta debería facilitar los siguientes pactos con otras compañías. Para el inversor, la protagonista cotizada de la historia es Meta: la 'startup' que firma el acuerdo es una empresa privada, así que lo relevante es qué dice este movimiento sobre cómo piensa gestionar la tecnológica su creciente factura ambiental.

El análisis de Salseo

  • Meta no compra tecnología ni entra en el capital de MacroCycle: compra el derecho a apuntarse emisiones que no ha evitado ella. Es una forma de 'externalizar' parte de su descarbonización justo cuando su huella real se dispara por los centros de datos de la IA, y para la 'startup' es dinero que llega como contrato, no como ronda de financiación con dilución para sus fundadores.
  • El detalle importante es que es el primer acuerdo de este tipo que firma Meta. Si el mecanismo funciona contablemente, lo lógico es que se repita con más proveedores y sectores: la señal a vigilar es si en los próximos trimestres Meta anuncia más compras de créditos ambientales o los menciona en su informe de sostenibilidad.
  • El cuello de botella de este negocio no es la química, es la escala y la logística. La planta de demostración habla de 5.000 toneladas al año frente a las 50.000 de las futuras instalaciones, cifras minúsculas en el mercado global de plástico: el reto real será garantizar el suministro de residuos (sobre todo textil, con solo un 0,5% de reciclaje) y que alguien compre el material a precio competitivo.
  • La lectura contraria: los créditos de atributos ambientales son un terreno polémico, con riesgo de acusaciones de 'greenwashing' y de un endurecimiento regulatorio sobre cómo se contabilizan. Además, Meta depende de que una 'startup' de tres años ejecute una planta que aún no existe: si la instalación se retrasa o los créditos no se pueden verificar, la compañía se queda sin la reducción que ha pagado por adelantado.

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Fuente: TechCrunch