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Meta contraataca: actualiza la privacidad de sus gafas inteligentes ante la ola de críticas

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Meta contraataca: actualiza la privacidad de sus gafas inteligentes ante la ola de críticas

Las gafas con IA de Meta generan polémica por vídeos grabados sin consentimiento. La compañía actualiza la privacidad, lanza una campaña de comunicación y avisa de que retirará cuentas, mientras recintos como Burning Man o una discoteca de Nueva York ya las restringen.

Las gafas inteligentes con inteligencia artificial de Meta se han convertido en un problema de imagen para la compañía. En las redes circulan fotos y vídeos grabados sin consentimiento, incluida una tendencia de creadores de contenido que acosan a mujeres y graban sus reacciones a escondidas. El producto ha llegado a ganarse el apodo de «gafas de pervertido» en algunas redes sociales, y Meta ha decidido mover ficha para frenar el desgaste: ha anunciado nuevos ajustes de privacidad y ha puesto en marcha una campaña de comunicación para explicarlos.

El director tecnológico de Meta, Andrew Bosworth, publicó el viernes un vídeo en Instagram en el que explica cómo funciona la cámara manos libres de las gafas. Según Bosworth, el dispositivo está diseñado para que la cámara se note: todas las gafas llevan un LED de captura en la parte frontal que se enciende cuando se graban fotos o vídeos para la galería. La cámara no tiene interruptor de apagado y deja de funcionar si alguien intenta cubrirla o desactivarla. Meta asegura además que está retirando contenido e incluso cuentas enteras de quienes usan mal las gafas.

El vicepresidente de wearables de Meta, Alex Himel, también intentó calmar los ánimos el viernes en Threads. Dijo que las gafas no permitirán grabar si el LED está bloqueado antes o durante la grabación, y que la compañía seguirá lanzando actualizaciones para que la luz avise de forma fiable a las personas que están alrededor. Aun así, la moderación no es perfecta: Business Insider informó la semana pasada de que Meta no ha conseguido atrapar a todos los que utilizan las cámaras para acosar.

Mientras tanto, Meta ha intentado convertir sus gafas en un accesorio imprescindible con colaboraciones de estrellas como Kylie Jenner y Teyana Taylor y un anuncio lleno de famosos en la Super Bowl LX. Pero los espacios públicos empiezan a ponerse serios. El festival Burning Man de 2026, que arranca el lunes, permite llevar gafas inteligentes pero exige consentimiento antes de grabar a nadie. La discoteca neoyorquina Basement ha actualizado su política de no fotos ni vídeos para incluir las gafas inteligentes: quien las lleve puestas o en la bolsa será expulsado y puede ser vetado de forma permanente. La conferencia de hackers DEFCON también las prohibió en julio. Bosworth, en su vídeo, pidió a los usuarios que vigilen el LED: «la luz está ahí para todos».

El análisis de Salseo

  • El problema de fondo no es técnico, es social: si las gafas se perciben como una cámara oculta, da igual lo bien que funcionen, la adopción se frena. Por eso Meta insiste en el LED y en retirar cuentas: está intentando proteger el permiso social del producto antes de que el apodo de «gafas de pervertido» se le pegue para siempre.
  • Las restricciones de Burning Man, la discoteca Basement y DEFCON son la primera señal de que los espacios públicos pueden fragmentarse: si cada vez más sitios prohíben o limitan las gafas, el uso de grabación en espacios públicos se reduce. Conviene vigilar si otros recintos y eventos siguen esa vía.
  • La respuesta de Meta tiene un límite: la moderación de contenido actúa después del daño, cuando el vídeo viral ya está en redes. Por eso la promesa de bloquear la grabación si el LED está tapado es más relevante que la campaña de relaciones públicas: es una barrera técnica real, aunque habrá que ver cómo se aplica en la práctica.
  • El contraste entre la campaña cool (Kylie Jenner, Teyana Taylor, la Super Bowl) y la defensa de la privacidad muestra la tensión de fondo: Meta necesita que las gafas parezcan deseables y discretas, pero también demostrar que no son un dispositivo para espiar. Cualquier nuevo vídeo polémico puede pesar más que toda la campaña.

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