Meta se adelanta a OpenAI con Muse Charm, su colgante con IA

Zuckerberg presenta en el Connect un colgante con agente de IA llamado Muse Charm y promete más de 100 estilos de gafas inteligentes para finales de año, pero sin precio ni demanda demostrada. Las acciones celebran la apuesta.
Meta ha vuelto a mover ficha en el terreno del hardware. En su conferencia anual Connect, la compañía presentó Muse Charm, un colgante con forma de llavero que da acceso rápido a Muse, su agente de inteligencia artificial, y que según Mark Zuckerberg incluirá un sensor de huella que se activa para hablar con el asistente. El consejero delegado no dio ni precio ni fecha exacta de lanzamiento: aseguró que aún hay que cerrar el "material de acabado" y "colocar los componentes" para poder enviarlo a las tiendas de cara a las Navidades. Además, Meta prometió que a finales de año habrá más de 100 estilos distintos de gafas de IA y anunció que en los próximos meses Muse llegará a sus gafas inteligentes con acceso manos libres, activado solo con decir el nombre del agente.
La noticia llega en un momento delicado y a la vez dulce para Meta. La empresa entró tarde en la carrera de la IA generativa y se quedó muy por detrás de OpenAI, Anthropic y Google, que ya tienen modelos populares y servicios usados por consumidores y empresas de todo el mundo. Zuckerberg intenta recuperar el tiempo perdido con Muse, una aplicación que funciona como asistente personal: responde correos, reserva viajes y compra en nombre del usuario. Los inversores están comprando el relato: la acción subió un 4,5% el jueves y acumula más del 25% de subida desde que Meta presentó Muse a principios de mes. Los analistas de Mizuho, que recomiendan comprar el valor, escribieron que el Connect de este año ha unido de forma explícita la IA de Muse con la estrategia de hardware, desde las gafas de realidad aumentada hasta el colgante, y que esos avances seguirán impulsando la valoración de las acciones.
El calendario no es casual. Meta ha celebrado su evento una semana antes del gran encuentro para desarrolladores de OpenAI, donde hay expectación por ver si Sam Altman muestra por fin el ansiado dispositivo físico de la compañía, que según los rumores sería un altavoz con forma de disco de hockey sobre hielo. OpenAI no quiso hacer comentarios. De momento, Zuckerberg juega con ventaja en percepción: Muse se disparó hasta lo más alto de la App Store de Apple, por encima de ChatGPT, mientras OpenAI y Anthropic afrontan una creciente preocupación sobre los riesgos de sus modelos estrella.
Detrás de todo esto hay un objetivo de fondo que Zuckerberg persigue desde hace años: dejar de depender de Apple para distribuir sus aplicaciones. La cosa se complicó especialmente desde 2021, cuando Apple cambió su política de privacidad y limitó la capacidad de los desarrolladores para dirigir publicidad a los usuarios. En ese camino, Meta ha encontrado cierto éxito con las gafas inteligentes gracias a su alianza con EssilorLuxottica, la matriz de Ray-Ban, y ahora también ha desvelado unas Meta VR Glasses, más finas y ligeras que sus anteriores cascos Quest, pero también más caras: costarán 1.299 dólares cuando salgan a la venta el año que viene. Son las primeras gafas de realidad virtual de Meta desde 2024, cuando lanzó las Quest 3S por 299 dólares.
El colgante abre una categoría de producto completamente nueva, y ahí está la duda. Varios expertos recuerdan que no hay una señal clara de que exista demanda, dado que los móviles ya lo hacen casi todo y están en todos los bolsillos. "¿Por qué iba a llevar otro dispositivo?", se pregunta Anthony Ferry, consejero delegado de la empresa de comercio electrónico Wayvia, que añade que para que merezca la pena tiene que ser "más fácil que usar mi teléfono" y que si al final hay que sacar el móvil para terminar la gestión, es "otra cosa más que cargar". Enfrente está la visión más optimista: Anshika Jain, analista de Counterpoint Research, cree que Muse Charm refleja un cambio de cómo la gente interactuará con la IA en tiempo real y que puede servir para preguntar cosas, recibir recordatorios, planificar o consultar información sobre la marcha. Queda por resolver el modelo de negocio: Amazon ya ha bloqueado que Muse escanee su web para comprar en nombre de los clientes, algo que también hizo con Perplexity, OpenAI y Google. Zuckerberg confía en que "con el tiempo ganaremos dinero cobrando una pequeña comisión por las transacciones".
El análisis de Salseo
- El subidón de la acción no lo provoca el colgante en sí, porque no tiene precio ni fecha cerrada de lanzamiento, sino la sensación de que Meta ya tiene un producto estrella al que colgar toda su estrategia de hardware. La señal concreta que hay que vigilar es si Muse Charm llega de verdad a las tiendas para las Navidades: el propio Zuckerberg admitió que aún faltan materiales y componentes por definir, y un retraso enfriaría el relato.
- El negocio real no está en vender el aparato, sino en cobrar una comisión cada vez que el agente de IA compre algo por ti. El problema es que ese plan depende de que los comercios abran la puerta: Amazon ya ha bloqueado el escaneo de su web, igual que hizo con otros. Es la misma pelea que llevan años librando los comparadores y agregadores, ahora con IA, y de cómo se resuelva dependerá cuánto vale realmente Muse.
- Aquí se repite un patrón incómodo para Zuckerberg: ya le pasó con el metaverso y los cascos Quest, una tecnología que nunca encontró un mercado masivo. El pendiente compite directamente con el móvil, que ya hace casi todo y siempre lo llevas encima. El argumento a favor (una interfaz más rápida y sin sacar el teléfono) solo funcionará si de verdad es más cómodo, y eso no se sabrá hasta que haya usuarios reales usándolo a diario.
- Que Meta se adelante una semana al evento de OpenAI es sobre todo un golpe de percepción, no una ventaja técnica: OpenAI podría presentar su propio dispositivo en cuestión de días y robarle el titular. La ventaja que sí es sólida es la distribución: Meta ya vende gafas inteligentes con EssilorLuxottica y lleva desde 2021 intentando no depender de Apple para llegar a sus usuarios. Cada dispositivo propio es un ladrillo más en esa muralla, tanto si el colgante triunfa como si no.