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Meta prepara 'Muse Charm', un dispositivo de bolsillo con IA que llegará en diciembre

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Meta prepara 'Muse Charm', un dispositivo de bolsillo con IA que llegará en diciembre

Zuckerberg ha presentado en el Meta Connect un aparato del tamaño de un llavero para hablar con Muse, el asistente personal de IA de la compañía. Meta ultima los prototipos y quiere tenerlo listo para las fiestas navideñas.

Meta quiere que su asistente de inteligencia artificial esté siempre a mano, y para lograrlo va a fabricar su propio aparato. El consejero delegado, Mark Zuckerberg, anunció durante su intervención en el evento Meta Connect que la compañía prepara un dispositivo pequeño, de mano, que cabe en un llavero y permite hablar con Muse, el agente personal de IA de la empresa. El cacharro se llamará Muse Charm, ya existen varios prototipos, el equipo está en la fase final de desarrollo y el plan es tenerlo listo para enviarlo en diciembre, justo antes de las fiestas. Zuckerberg avanzó que darán más detalles próximamente.

El funcionamiento es tan simple como suena: según explicó el propio fundador mientras sostenía un prototipo, basta con tocar el sensor de huella que lleva en una esquina y empezar a hablar, sin necesidad de desbloquear el teléfono ni abrir ninguna aplicación. Meta asegura haber metido en ese espacio reducido "toda la experiencia Muse", incluida la pila de voz en tiempo real y los avatares. Es decir, el mismo asistente que funciona en el móvil queda disponible en un objeto que se lleva encima todo el día. En la web donde ya se puede uno apuntar para que le avisen cuando esté disponible, Meta lo describe como "el primer dispositivo hecho para Muse, tu agente personal de IA", y en un mensaje en la red social X Zuckerberg lo presentó como "un pequeño y alegre aparato para hablar con tu Muse que cabe en tu llavero".

El contexto ayuda a entender por qué Meta se lanza al hardware. Muse se lanzó el 8 de septiembre y la compañía lo vendió como un agente personal fácil de usar, que "no requiere experiencia técnica" y está "hecho para todo el mundo". El resultado ha sorprendido tanto en Silicon Valley como en Wall Street: la aplicación se colocó en lo más alto de las listas de descargas del App Store de Apple a los pocos días de su salida, algo que ninguna de las apps de IA anteriores de Meta había conseguido, y las acciones de la compañía llegaron a subir más de un 11% en una sola sesión. Además, Meta anunció el mismo miércoles que lleva Muse también a sus gafas de IA.

Con Muse Charm, la compañía da un paso que va más allá de una app: si el asistente vive en un aparato propio con su propio botón, el usuario ya no necesita pasar por el móvil para consultarlo. Y el calendario no es casual, porque diciembre es la ventana comercial más potente del año y la fecha en la que los regalos tecnológicos se compran a montones. Está por ver si el tirón que Muse ha tenido como aplicación gratuita se traduce en gente dispuesta a pagar por un aparato físico, y Meta todavía no ha desvelado lo que más miran los inversores: cuánto costará, en qué países se venderá y si hará falta algún tipo de suscripción para exprimirlo.

El análisis de Salseo

  • Lo importante no es el cacharro en sí, sino soltar el asistente del teléfono: si Muse vive en un llavero con su propio botón, Meta deja de depender de Apple y Google para cada conversación del usuario y se queda con el punto de contacto directo. Eso es lo que convierte un accesorio barato en una pieza estratégica.
  • La fecha de diciembre no es un detalle menor: es la campaña navideña, el momento del año en el que más gadgets se compran. También es la prueba de fuego de si el éxito de Muse como app (número uno en el App Store de Apple) se traslada al bolsillo de la gente. Una app viral se descarga gratis; un aparato hay que pagarlo.
  • Meta juega a dos bandas: el mismo día anunció Muse en sus gafas de IA. Si el asistente funciona igual en gafas, en un llavero y en el móvil, la apuesta real es que el producto sea el software y el hardware solo la puerta de entrada. Eso abarata la estrategia, pero también la hace más fácil de copiar por cualquier rival con buenos ingenieros de software.
  • La cara B: fabricar, distribuir y vender aparatos es un negocio muy distinto al de las aplicaciones, con márgenes más apretados, cadenas de producción que fallan y stock que hay que colocar. Y un micrófono permanentemente a la escucha en el bolsillo reabre el debate sobre privacidad que persigue a Meta desde hace años.

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Fuente: PYMNTS