Meta presenta Muse Charm: el gadget de Zuckerberg para la IA personal

Meta ha enseñado en su evento anual un dispositivo de bolsillo con pantalla de 2 pulgadas que lleva su asistente Muse a un aparato propio, sin pasar por las apps del móvil. Zuckerberg lo llama "superinteligencia personal".
Meta ha aprovechado su evento anual Meta Connect, celebrado en su sede de Menlo Park (California), para presentar el Muse Charm, un aparato del tamaño de un reloj de bolsillo que lleva Muse —el asistente de inteligencia artificial que se ha vuelto viral en las últimas semanas— al mundo físico. Mark Zuckerberg, consejero delegado de la compañía, lanzó varios dardos contra Apple durante la presentación y después copió el manual de Steve Jobs para el momento sorpresa: guardarse el producto estrella para el final.
El dispositivo tiene una pantalla de unas 2 pulgadas (5 centímetros) que se maneja con el pulgar y en cuyo centro aparece un personaje Muse personalizable. Incluye un módem 5G integrado, de modo que se puede usar el asistente sin depender del wifi, aunque el aparato no permite hacer llamadas. La idea es que el usuario toque el gadget y acceda directamente a Muse, saltándose las aplicaciones de IA que hoy viven en los teléfonos. Zuckerberg añadió que Muse también llegará "pronto" a la gama de gafas inteligentes de Meta.
El lanzamiento se apoya en el momento dulce de Muse como aplicación, que ha acumulado millones de descargas y que algunos analistas sitúan como el mayor estreno de una app en Estados Unidos desde la llegada de ChatGPT en noviembre de 2022, el pistoletazo de salida del actual boom de la IA. Los inversores han reaccionado a esa fiebre: el potencial de Muse para automatizar tareas que van desde reservar un vuelo hasta hacer la declaración de la renta ha impulsado a socios como Shopify y ha castigado a compañías que se ven expuestas a esa disrupción, como la agencia de viajes online Booking o la firma de software fiscal Intuit. En paralelo, Meta escenifica un giro de estrategia: después de quemar miles de millones en el metaverso —el mundo digital inmersivo que le dio nombre en 2021—, Zuckerberg asegura que "la superinteligencia personal" llegará antes y será mucho más importante, y que ahí estará el foco de sus dispositivos.
Queda por ver si el Charm convence fuera del círculo de los más entusiastas. Los analistas creen que puede conectar con el público joven, que trata a los asistentes de IA como compañeros con los que hablar más que como simples buscadores, en un contexto en el que cámaras digitales, móviles plegables y reproductores de MP3 viven una vuelta nostálgica. "La combinación de IA, moda y personalización puede gustar a los usuarios jóvenes, sobre todo si es asequible y fácil de usar", señala Linda Sui, fundadora de la consultora Smart Analytics Global. Jitesh Ubrani, directivo de IDC, apunta que el aparato atrae a quien no quiere llevar gafas y recuerda al Tamagotchi, el fenómeno de finales de los noventa. Pero el historial juega en contra: el Rabbit R1, un cacharro parecido lanzado en 2024, prometió mucho y acabó fracasando por una experiencia poco fiable. "Sería prudente sobre su potencial masivo", advierte Sui, que lo ve más como un complemento para pioneros que como un producto de masas.
El análisis de Salseo
- El movimiento de fondo es dejar de jugar en casa ajena: hoy la IA de Meta vive dentro de apps que dependen de iOS y Android, así que cada vez que alguien llega a Muse desde el móvil, Apple o Google controlan la puerta de entrada. Un aparato propio le da a Meta esa puerta, los datos de uso y ningún peaje que pagar, la misma jugada que intenta con las gafas inteligentes.
- El historial asusta: el Rabbit R1 fue el juguete de moda de 2024 y acabó en un cajón por prometer más de lo que daba. La pregunta que decide el éxito es qué hace el Charm que no haga ya un móvil, un reloj o unos auriculares; si la respuesta es "nada", se queda en capricho para fans y no en un negocio.
- Ojo con la lectura contraria: el éxito real de Muse hoy es como aplicación, no como cacharro. Los movimientos que ha provocado en bolsa (Shopify arriba; Booking e Intuit abajo) vienen del miedo a que la IA te reserve un vuelo o te haga la declaración sola, no de un reloj de bolsillo. El dispositivo puede ser más escaparate del ecosistema que fuente de ingresos.
- Señal concreta a vigilar: si Meta confirma la llegada de Muse a sus gafas y si esos millones de descargas se traducen en uso diario sostenido. Ahí se verá si la compañía ha encontrado por fin su plataforma propia o si repite el tropiezo del metaverso, que se comió miles de millones sin llegar a cuajar.