Citi ve a Muse, el asistente de Meta, como un negocio de 27.000 millones

Un informe de Citi calcula que Muse, el asistente de inteligencia artificial de Meta, podría generar más de 27.000 millones de dólares en 2030, aunque la mayor parte dependería de comisiones por transacciones más que de suscripciones.
Meta tiene un nuevo músculo y los analistas ya le ponen cifras. Un informe de Citi recogido por Reuters sostiene que Muse, el asistente de inteligencia artificial que la compañía presentó el mes pasado, podría generar ingresos superiores a los 27.000 millones de dólares en 2030. El banco desglosa esa cifra en dos patas: unos 23.000 millones llegarían de ingresos ligados a transacciones (es decir, de comisiones por compras y gestiones que los usuarios hagan a través del asistente) y alrededor de 4.500 millones procederían de suscripciones de pago.
La tesis de Citi es que Muse está dejando de ser un simple chatbot para convertirse en la puerta de entrada a internet. Según su análisis, el asistente ya ayuda a los usuarios a buscar, comparar y comprar online, y Meta está moviendo ficha para colocarlo en el centro de toda su estrategia de inteligencia artificial. Los números que maneja el banco para respaldar esa idea: más de 6,6 millones de descargas acumuladas desde su lanzamiento y 1,8 millones de usuarios activos diarios. Para Citi, la ventaja de haber llegado antes que sus rivales puede ser decisiva, sobre todo si los agentes personales se consolidan como la próxima gran plataforma de consumo. En ese terreno competirá con ChatGPT, de OpenAI, Gemini, de Google, y Claude, de Anthropic, que también están empujando en la misma dirección.
Sin embargo, no todo el mundo compra el relato. La propia publicación PYMNTS recordaba hace un mes que hay pocas pruebas de que los consumidores estén dispuestos a pagar por un asistente de IA: según datos del Bank of America Institute, solo el 3% de los hogares paga por algún servicio de inteligencia artificial, con un desembolso medio de unos 20 dólares al mes. Como referencia, OpenAI dijo en febrero que tenía más de 50 millones de suscriptores de pago frente a más de 900 millones de usuarios semanales, lo que da una idea de lo difícil que es convertir uso gratuito en caja.
El otro frente abierto es el de los costes. PYMNTS señala que la factura de cómputo por sesión de Muse es más alta que la de un chatbot convencional, porque un agente personal hace más cosas y consume más recursos. Y añade un detalle incómodo: Alexandr Wang, director de tecnología de Meta, ha dicho que la mayoría de la gente no debería necesitar salir nunca de la versión gratuita. Si eso es así, el negocio queda en manos de quienes paguen el plan de 100 dólares y de las comisiones que se lleven de los comercios, mientras los gastos crecen con cada nueva descarga. La conclusión de PYMNTS es contundente: las descargas le han dado a Meta un titular, pero serán la retención, los comercios y los márgenes los que decidan si Muse es un negocio de verdad.
Dicho de otro modo: entre la promesa de Citi y la letra pequeña hay un trecho. Lo que está en juego no es solo si Meta vende suscripciones, sino si logra que millones de personas hagan sus compras del día a día hablando con su asistente. Si eso ocurre, Meta se cuela en un negocio, el del comercio y la búsqueda con intención de compra, que hoy controlan otros. Si no, Muse será otra función muy vistosa con una factura de servidores considerable.
El análisis de Salseo
- El corazón del negocio que dibuja Citi no son las suscripciones, sino las transacciones: 23.000 de los 27.000 millones vendrían de comisiones por compras y gestiones hechas desde el asistente. Eso significa que Meta no competiría solo con otros asistentes de IA, sino directamente con Google y Amazon por el momento en que alguien decide qué comprar, que es donde está la publicidad más cara.
- La distancia entre 6,6 millones de descargas y 1,8 millones de usuarios diarios es la métrica que de verdad importa: implica que una parte relevante de quienes lo probaron no lo usan a diario. En un negocio que se monetiza por uso recurrente (compras y suscripción), retener es más valioso que instalar, así que conviene vigilar la evolución de usuarios activos y no el titular de descargas.
- El modelo tiene un problema de costes estructural: un agente que navega, compara y ejecuta tareas consume mucha más capacidad de cálculo por sesión que un simple chat, y el propio director de tecnología de Meta ha dicho que la mayoría de usuarios no debería necesitar pagar. El negocio depende, por tanto, de que un porcentaje pequeño pague 100 dólares al mes o compre mucho: poca base de pago con coste variable alto es una combinación delicada.
- El dato que desmonta el optimismo fácil: solo el 3% de los hogares paga hoy por algún servicio de IA, con un gasto medio de 20 dólares al mes. Si Meta aspira a miles de millones en suscripciones, tiene que ampliar ese mercado, no solo repartírselo con OpenAI, Google y Anthropic. Señal concreta a seguir: cuándo y cómo empieza Meta a desglosar ingresos de Muse en sus resultados trimestrales.