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Deutsche Bank ve a Muse de Meta como un negocio de 36.000 millones en 2030

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Deutsche Bank ve a Muse de Meta como un negocio de 36.000 millones en 2030

El banco alemán calcula que el agente de IA de Meta podría facturar hasta 36.000 millones de dólares al año en 2030, el 8% de los ingresos previstos, aunque en su escenario más prudente se queda en 2.400 millones.

Deutsche Bank ha puesto cifra al futuro del agente de inteligencia artificial de Meta. Su analista Benjamin Black, considerado uno de los mejor valorados del sector, calcula que Muse podría llegar a ser un negocio de 36.000 millones de dólares anuales en 2030, lo que equivaldría a cerca del 8% de todos los ingresos que se esperan para Meta ese año. El dato llega después de que Muse superase los 5 millones de descargas poco después de su lanzamiento. Eso sí, el propio Black reconoce que el escenario conservador es mucho más modesto: unos 2.400 millones de dólares.

¿Y de dónde saldría ese dinero? Meta tiene varias vías abiertas a la vez. La primera es la más directa: el agente puede acompañar al usuario hasta completar una compra y Meta se queda con una pequeña comisión por esa transacción. Muse ya está conectado con la plataforma de comercio electrónico Shopify y con la empresa de pagos PayPal. Además, Meta ha extendido el agente a herramientas para pequeñas empresas, donde las integraciones ayudan a los comercios a gestionar sus ventas y su día a día. La segunda vía es menos evidente pero más importante: si Muse ayuda a la gente a descubrir productos y a comprarlos, los comercios tendrán una razón más para gastar en publicidad dentro de Meta. Es decir, los ingresos por transacciones no vienen a sustituir el negocio publicitario, sino a empujarlo.

Meta tampoco quiere que Muse se quede encerrado en el móvil. La compañía acaba de presentar Muse Charm, un dispositivo de bolsillo pensado para mantener conversaciones de voz con el agente, y ha ido añadiendo funciones de inteligencia artificial a su creciente catálogo de gafas inteligentes. La lógica es sencilla: el consejero delegado, Mark Zuckerberg, ha descrito Muse como un asistente personal disponible en cualquier momento, así que cuantos más aparatos puedan usarlo, más oportunidades tendrá Meta de aumentar su uso diario.

El problema es que la competencia aprieta. OpenAI acaba de lanzar sus agentes Dots y otras grandes tecnológicas trabajan en productos parecidos. Y queda una pregunta incómoda por resolver: que algo se descargue mucho no significa que se use a menudo. La estimación de 36.000 millones depende de que Muse se convierta en un servicio que la gente utilice con frecuencia suficiente como para sostener comisiones por transacción, suscripciones de pago y publicidad futura. Mientras tanto, el consenso de analistas sigue siendo muy favorable a Meta: 40 recomendaciones de compra, seis de mantener y ninguna de vender en los últimos tres meses, con un precio objetivo medio de 800,90 dólares por acción, lo que implicaría una subida potencial del 7,8%.

El análisis de Salseo

  • Lo verdaderamente interesante no es la comisión por venta, sino el efecto que genera en el negocio principal de Meta: si Muse empuja a la gente a comprar, los comercios tienen un motivo extra para anunciarse en sus plataformas. Meta cobraría dos veces por el mismo clic, y eso hace que los ingresos por transacción refuercen la publicidad en lugar de comerse parte de ella.
  • La horquilla de Deutsche Bank lo dice todo: entre 2.400 y 36.000 millones hay un factor 15 de diferencia. No es un error de cálculo, es el reconocimiento de que nadie sabe todavía si la gente usará el asistente a diario. La señal a vigilar no son las descargas, sino el uso recurrente y la retención: si Muse se queda en app de un par de pruebas, el escenario bueno se desinfla.
  • El hardware es la apuesta de fondo. Muse Charm y las gafas inteligentes buscan sacar al asistente del móvil, porque quien controla el sistema operativo controla la puerta de entrada al usuario. Ahí está la tensión real: Meta necesita que el agente viva en sus propios aparatos para no depender de plataformas ajenas, pero ese es también el terreno donde es más difícil imponerse.
  • Y está el riesgo que el titular no cuenta: si OpenAI con sus Dots y el resto de gigantes convierten a los agentes de IA en un producto intercambiable, la comisión por transacción tenderá a hundirse por pura competencia. En ese mundo, el valor no lo captura quien mejor agente tiene, sino quien tiene más comercios y usuarios cautivos, que es donde Meta parte con ventaja.

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Fuente: TipRanks