Meta vuelve a la pelea de la IA: su modelo Muse Spark 1.3 impulsa la acción

El nuevo modelo de Meta, Muse Spark 1.3, se cuela en el top 3 de la App Store de Apple y firma una puntuación casi idéntica a la de los mejores modelos rivales, pero a menor coste. La acción rebota mientras el mercado sigue mirando de reojo el enorme gasto en centros de datos.
Las acciones de Meta han rebotado esta semana después de que Muse, su nuevo asistente de inteligencia artificial, alcanzara el tercer puesto en la App Store estadounidense de Apple. El modelo parece haber dado un salto de calidad: Muse Spark 1.3 ha logrado 61 puntos en el índice de inteligencia de Artificial Analysis, el mismo nivel que una de las versiones punteras de GPT-5.6 Sol, pero con un coste mucho menor. Meta es una de las grandes tecnológicas y redes sociales con sede en California, y en los últimos meses había quedado señalada por ir por detrás de sus rivales en esta carrera.
El titular que resume la noticia es que Meta ha cerrado buena parte de esa brecha. En las pruebas internas de la compañía, Muse Spark 1.3 completó el 75,4% de las tareas de ingeniería de software de DeepSWE, frente al 74% de Claude Opus 5 (Anthropic) y el 72,7% de GPT-5.6 Sol. Y en mediciones independientes, cada tarea del índice le cuesta a Meta unos 0,55 dólares, mientras que el modelo de OpenAI ronda los 0,95 dólares. Esa eficiencia importa mucho cuando el público objetivo son miles de millones de personas. Además, la versión 1.3 usa alrededor de un 20% menos de llamadas a herramientas y un 25% menos de tokens que la 1.2, lo que abarata y agiliza el uso diario. En el plano práctico, Muse puede reservar viajes, enviar correos, rellenar formularios o continuar un proyecto después de que el usuario cierre la aplicación.
La parte comercial es la que más juego da. Muse tiene una versión gratuita y planes de 20 y 100 dólares al mes para quien necesite más potencia. Meta asegura que el asistente no comparte las conversaciones ni los datos de sus máquinas virtuales con los sistemas publicitarios, así que la tesis alcista no exige exprimir los chats privados de nadie. El asistente puede convertir una receta de Instagram guardada en una lista de la compra y cerrar una compra aprobada a través de Stripe, y su llegada prevista a las gafas de Meta permitiría usarlo sin sacar el móvil. Esa ruta más corta entre el descubrimiento y el pago hace a Meta más útil para los comercios. Y todo eso se apoya en un reparto imposible de replicar: sus aplicaciones promediaron 3.600 millones de usuarios diarios en junio.
El negocio principal ya está notando el empujón. En el segundo trimestre, los ingresos publicitarios crecieron un 27%, hasta 59.400 millones de dólares, con un alza del 14% en impresiones y del 12% en el precio medio por anuncio. La suite publicitaria Advantage+ alcanzó una tasa anualizada de 75.000 millones de dólares, y más de 9 millones de pequeñas empresas usan alguna herramienta creativa con IA. Eso sí, el gasto se ha comido la caja: el flujo de caja libre cayó a 784 millones de dólares, desde 8.550 millones un año antes, porque la inversión en capital (capex) llegó a 31.080 millones y absorbió casi todo el efectivo operativo de 31.860 millones. Para el conjunto del año se espera un capex de entre 130.000 y 145.000 millones.
Con esas cifras sobre la mesa, la valoración queda en unos 21 veces el beneficio por acción estimado para 2026 (31,20 dólares). Si los analistas aciertan y el beneficio sube un 12%, hasta 34,96 dólares el año siguiente, el múltiplo bajaría a unas 19 veces, con los ingresos creciendo en torno al 20%. En Wall Street la nota es de compra clara: 38 recomendaciones de compra, seis de mantener y ninguna de vender, con un precio objetivo medio de 758,03 dólares que implicaría una revalorización del 13% en los próximos doce meses. La dirección sigue esperando que el beneficio operativo de 2026 supere el del año anterior, aunque la mayor depreciación de los centros de datos y la presión regulatoria son los riesgos evidentes.
El análisis de Salseo
- El dato que de verdad importa no es que Muse sea el mejor modelo del mundo, sino que se acerca a la élite por menos de la mitad de coste por tarea (0,55 dólares frente a 0,95). En IA la eficiencia decide si un producto gratuito para miles de millones de personas es sostenible o una sangría de dinero, y ahí Meta juega con ventaja.
- La ventaja competitiva real no es el modelo, es el reparto: 3.600 millones de usuarios diarios en sus aplicaciones. Meter Muse en WhatsApp no exige que nadie cambie de hábitos, algo que ningún rival puede replicar a esa escala. La cara B es que un asistente mediocre dentro de sus propias apps haría más daño que uno malo en una aplicación ajena.
- El elefante en la sala es la caja: el flujo de caja libre pasó de 8.550 a 784 millones de dólares y la inversión prevista para el año va de 130.000 a 145.000 millones. La tesis se sostiene solo si la publicidad sigue creciendo lo suficiente para que la depreciación de los centros de datos no se coma el beneficio. Señal a vigilar: el crecimiento de ingresos publicitarios y el margen operativo de los próximos trimestres.
- Ojo con el matiz: esto es la opinión de un analista con sesgo alcista declarado y parte del 'éxito' del modelo se mide con pruebas de la propia Meta. Las señales externas de verdad serán la adopción sostenida (puestos en las tiendas de apps, suscriptores de pago de Muse) y las cifras del próximo trimestre, más que una puntuación concreta en un índice.