Muse, el agente de IA de Meta, reaviva el sueño de Zuckerberg de tener su propia plataforma

El nuevo agente personal de Meta escala al primer puesto del App Store y dispara la acción un 11% en un día. Meta abre Muse a los desarrolladores y ya cuenta con Shopify y Stripe, mientras Amazon le cierra la puerta.
Muse, el nuevo agente personal de inteligencia artificial de Meta, se ha colocado en lo más alto del App Store. La app saltó al primer puesto la semana pasada y el lunes seguía siendo la aplicación gratuita más descargada, por delante de ChatGPT. El mercado lo ha celebrado con ganas: las acciones de Meta subieron un 11% en la jornada, lo que deja al valor a un paso del récord que marcó el verano pasado. Para los inversores, el mensaje es claro: la compañía podría haber encontrado una nueva forma de colocarse entre los consumidores y las empresas que intentan llegar a ellos.
La jugada no es solo un chatbot más. Meta ha abierto Muse a desarrolladores externos a través de una plataforma de conectores que permite a las empresas enchufar sus servicios directamente al agente. ¿Cómo funciona? Un servicio de viajes puede reservar vuelos, una aplicación de calendario puede gestionar citas y un servicio de correo puede enviar mensajes. Los desarrolladores pueden crear sus propios conectores y enviarlos a Meta para su revisión. La compañía lo describe en términos muy parecidos a como Apple vigila su plataforma móvil: se revisan los requisitos funcionales, de seguridad y legales, se hacen pruebas de principio a fin y, una vez aprobado, los usuarios pueden encontrar el conector dentro de Muse, con la posibilidad además de aparecer destacado tras el visto bueno de los editores.
El atractivo para los desarrolladores es evidente, y ahí está la clave del negocio. Si millones de personas empiezan a pedirle a Muse que compre, reserve citas, compare productos o gestione suscripciones, las empresas querrán estar disponibles dentro del agente. Así es como las plataformas de internet se vuelven valiosas y rentables: controlando el punto de partida de la actividad online, lo que en jerga se llama el principio del embudo. Google Search es uno de los negocios más rentables de la historia de internet precisamente por eso, y el App Store de Apple se volvió imprescindible porque los desarrolladores necesitaban acceso a cientos de millones de usuarios de iPhone. En ambos casos, las empresas se adaptaron porque ahí estaban los clientes. El emprendedor tecnológico Greg Isenberg lo resumió en X: llegar pronto podría valer tanto como llegar pronto al App Store en 2009, y toda empresa necesitará una estrategia de agentes, igual que antes necesitó una estrategia móvil. En su opinión, los conectores de Muse pueden convertirse en "los nuevos listados de apps", y la interfaz de programación de una empresa (su API) podría acabar importando más que su propia aplicación, porque será la IA quien decida qué servicios se usan.
No todo el mundo está dispuesto a jugar. Amazon ya ha bloqueado a Muse en partes de su tienda online, una muestra de que algunas compañías preferirán no entregar la relación con sus clientes a otro gigante tecnológico. El contraste con Shopify es llamativo: el lunes anunció su apoyo a las compras en Muse a través de Shop Pay, lo que provocó un salto en sus acciones, y Stripe aporta la tecnología de pagos que permite completar compras en buena parte de la web. El riesgo de quedarse fuera es real. Si millones de usuarios adoptan Muse, Amazon podría perderse ventas a ese gran público. Nicolas Bustamante, que trabaja en IA en Microsoft, lo planteó así: si Instacart abraza a los agentes y Amazon los bloquea, el agente enviará cada vez más demanda hacia Instacart, los clientes estarán contentos y Amazon acabará ante el dilema de proteger su relación directa o igualar una propuesta de valor mejor. Y no hay que olvidar que OpenAI y otros competidores corren en la misma dirección para ser el asistente por defecto del consumidor.
Para Zuckerberg, este movimiento tiene un trasfondo de años. Meta se ha gastado decenas de miles de millones de dólares intentando construir la siguiente gran plataforma informática a través de la realidad virtual y, más recientemente, de las gafas inteligentes. Parte de esa obsesión nació en 2021, cuando Apple dificultó el rastreo de usuarios entre aplicaciones y el negocio publicitario de Meta se resintió, un recordatorio de cuánto poder tienen los dueños de una plataforma sobre las empresas que dependen de ella. Muse ofrece un camino distinto y, de momento, el mercado le está dando el beneficio de la duda. La incógnita es si el tirón inicial de descargas se convierte en uso diario y en dinero contante y sonante, porque estar arriba en la lista de apps se consigue rápido y también se pierde rápido.
El análisis de Salseo
- Muse no es "otro chatbot": es el intento de Meta de colocarse al principio del recorrido del usuario. Si la gente resuelve sus compras y gestiones desde el agente, Meta cobra peaje sin depender de que el usuario entre en Instagram o WhatsApp, y reduce su dependencia de la publicidad y de las reglas que le imponen otros (como hizo Apple en 2021 al limitar el rastreo).
- El motor real son los conectores: cada servicio que se integra mejora a Muse y, a la vez, encarece quedarse fuera. Es el efecto bola de nieve del App Store. Señal concreta a vigilar: cuántos conectores aprueba Meta y si aparecen colocaciones destacadas o patrocinadas, porque ahí estaría el negocio publicitario de la plataforma.
- La noticia deja una foto muy útil: Shopify y Stripe dentro, Amazon fuera. Quien se integra capta la demanda que el agente le enruta; quien se cierra protege su relación con el cliente pero arriesga perder ventas. Habrá que seguir el volumen de compras vía Shop Pay y cuánto aguanta Amazon el pulso antes de sumarse.
- Ojo con el entusiasmo: subir al número uno del App Store es gratis y rápido, pero también efímero, como demuestra el propio ChatGPT. La clave no es el ranking de descargas, sino cuántas de esas descargas se convierten en uso diario y en ingresos, con OpenAI y otros competidores persiguiendo exactamente la misma posición.