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Meta no convence con sus resultados y su ofensiva mediática sobre IA no frena el desplome

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Meta no convence con sus resultados y su ofensiva mediática sobre IA no frena el desplome

Meta reportó ganancias por debajo de lo esperado y elevó sus previsiones de gasto, lo que provocó una caída de casi el 8% en bolsa. La campaña de Mark Zuckerberg para vender los beneficios de la inteligencia artificial no logró calmar a los inversores.

Meta Platforms, la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, presentó resultados del segundo trimestre que no cumplieron con las expectativas de Wall Street. La compañía reportó una ganancia por acción de 6,18 dólares, muy por debajo de los 7,14 dólares que esperaban los analistas, según estimaciones de Bloomberg. Aunque los ingresos fueron ligeramente superiores a lo previsto, con 60.800 millones de dólares frente a los 60.230 millones estimados, el mercado castigó duramente a la acción, que llegó a caer casi un 8% en las operaciones posteriores al cierre.

El batacazo se produce a pesar de la intensa campaña de relaciones públicas que el CEO, Mark Zuckerberg, desplegó justo antes de la publicación de resultados. En un artículo de opinión en The Wall Street Journal y en entrevistas con medios como The New York Times y Financial Times, Zuckerberg defendió un futuro optimista con inteligencia artificial descentralizada y asistentes personalizados para cada usuario. Su mensaje: una IA abierta y accesible para todos traerá más justicia y eficiencia. Pero los números fríos pesaron más que las palabras.

Uno de los puntos que más preocupa a los inversores es el aumento del gasto. La directora financiera, Susan Li, explicó que los gastos totales del año se situarán entre 165.000 y 169.000 millones de dólares, elevando el extremo inferior del rango anterior. Además, la compañía adelantó que sus inversiones en capital (capex) para 2026 serán de entre 130.000 y 145.000 millones de dólares, una cifra que refleja la fuerte apuesta por infraestructura de IA. Aunque Meta ha dicho que gran parte de ese dinero va a inteligencia artificial, los inversores empiezan a impacientarse por ver un retorno claro.

La reacción del mercado evidencia el escepticismo creciente hacia los gigantes tecnológicos que queman efectivo en IA sin un camino claro hacia la monetización. Meta, que ha perdido alrededor de un 10% en bolsa en lo que va de año, intenta diferenciarse de rivales como OpenAI o Anthropic con un enfoque de código abierto y, según Bloomberg, planea lanzar un negocio de computación en la nube para alquilar capacidad de IA. Esa noticia había dado algo de oxígeno a la acción, pero los resultados trimestrales han vuelto a poner el foco en los riesgos.

Más allá de las cuentas, los analistas señalan que Meta enfrenta múltiples frentes abiertos que generan desconfianza. Mike Proulx, de Forrester Research, advirtió que cada nueva vía de crecimiento de la empresa conlleva un "peaje de confianza": desde la publicidad generada por IA hasta las gafas inteligentes, pasando por la seguridad de los jóvenes y la recopilación de datos de empleados. Además, la compañía se enfrenta a unas 3.000 demandas que la acusan de diseñar productos adictivos que dañan a los niños, con juicios en curso en varios estados. La ofensiva comunicativa de Zuckerberg choca con una realidad legal y regulatoria cada vez más adversa.

El análisis de Salseo

  • El batacazo no viene por los ingresos, sino por el aumento del gasto y la falta de claridad sobre cuándo la inversión en IA empezará a dar frutos. Meta está quemando efectivo a un ritmo que asusta, y el mercado ya no se conforma con promesas.
  • La campaña de Zuckerberg para vender optimismo con la IA choca con el escepticismo general hacia las redes sociales. El discurso positivo sobre asistentes inteligentes contrasta con las acusaciones de que sus productos actuales son adictivos y dañinos, lo que resta credibilidad.
  • El plan de alquilar capacidad de computación en la nube para IA es una jugada interesante que podría monetizar parte de la infraestructura, pero aún es una incógnita. Si funciona, podría cambiar la narrativa; si no, el gasto en capex se verá como un pozo sin fondo.
  • Los múltiples frentes legales y regulatorios (demandas por daños a menores, escrutinio sobre privacidad) son un lastre que ninguna campaña de relaciones públicas puede ocultar. Cualquier fallo adverso en los juicios podría golpear más a la acción.

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Fuente: The Guardian