Meta paga 18.000 millones por dañar a menores: ¿debería dimitir Zuckerberg?

Meta alcanza un acuerdo de hasta 18.000 millones de dólares con decenas de estados de EE.UU. por el daño causado a menores con sus productos adictivos. Una experta pide la dimisión de Zuckerberg y un cambio de rumbo.
Meta, la matriz de Instagram y Facebook, ha aceptado pagar hasta 18.000 millones de dólares para cerrar una demanda presentada por decenas de estados de EE.UU. que la acusaban de dañar a los menores con productos diseñados para enganchar. El acuerdo, anunciado la semana pasada, tiene implicaciones regulatorias que van más allá de los adolescentes: afectará a todos los usuarios de redes sociales.
Las restricciones impuestas son concretas. Las cuentas de adolescentes tendrán un límite de dos horas diarias, no podrán acceder a la app entre medianoche y las seis de la mañana, y no recibirán notificaciones durante el horario escolar. Además, las cuentas deberán estar vinculadas a las de los padres, con una verificación de edad más estricta. Aún no está claro cómo se implementará todo esto, pero promete convertirse en una pesadilla en términos de privacidad.
La autora del artículo, Joan Donovan, fundadora del Critical Internet Studies Institute, sostiene que Zuckerberg es el hilo conductor de una historia de errores multimillonarios que han causado daños reales. Compara el diseño de los algoritmos de Meta con las estrategias de la industria tabacalera para hacer más adictivos los cigarrillos. Para Donovan, si Meta de verdad quiere priorizar la seguridad de los usuarios, el consejo debería pedir la dimisión de Zuckerberg y reestructurar la empresa para poner la seguridad por encima del beneficio.
El acuerdo no resuelve la cuestión científica sobre el grado de adicción de las redes sociales, pero es la culminación de una batalla iniciada en 2016 por periodistas e investigadores independientes sobre el diseño digital de las campañas de desinformación. Meta ya ha pagado miles de millones en multas por diversos daños, desde no proteger la privacidad hasta la violación de seguridad de 2018, pasando por el impacto en la salud mental de los jóvenes. También se le ha acusado de amplificar el discurso de odio contra los rohingya en Myanmar y de alojar y promover desinformación médica.
El acuerdo llega después de las audiencias de la semana pasada, donde el denunciante Arturo Béjar, exresponsable de seguridad en Instagram, declaró que "no se puede confiar en Mark Zuckerberg con los niños". Béjar conoce el problema de primera mano: su hija adolescente sufrió acoso sexista en la plataforma. Para Donovan, este acuerdo es el presagio de un futuro punitivo para los negocios de Zuckerberg, pero las restricciones actuales no abordan el contenido controvertido, como drogas, sexo y apuestas, que sigue siendo recomendado algorítmicamente.
El análisis de Salseo
- El acuerdo no resuelve la pregunta científica sobre la adicción, pero impone restricciones de diseño que encarecen la operación: menos tiempo de uso y menos notificaciones pueden traducirse en menos ingresos publicitarios. Ese es el verdadero coste para Meta.
- La comparación con el tabaco es potente: el precedente histórico muestra que la regulación no prohíbe el producto, pero sí limita dónde se puede usar, fija edades mínimas y obliga a las empresas a pagar campañas de concienciación. Si se aplica ese modelo a las redes, Meta tendría que asumir más costes y menos libertad de diseño.
- La petición de dimisión de Zuckerberg es más simbólica que real: el poder está en el consejo de administración y en los accionistas. Pero un cambio de liderazgo podría alterar la estrategia de la empresa, sobre todo en un momento en que la presión regulatoria y las demandas se acumulan.
- El acuerdo se centra en el tiempo de uso, pero no toca el contenido que los algoritmos recomiendan (drogas, sexo, apuestas). Ese es el siguiente frente: si los reguladores atacan la recomendación algorítmica, el impacto en el negocio de Meta sería mucho mayor.