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Meta se plantea poner un tope al gasto en IA de sus ingenieros: el coste por empleado se dispara

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Meta se plantea poner un tope al gasto en IA de sus ingenieros: el coste por empleado se dispara

El responsable de Instagram, Adam Mosseri, cree que en uno o dos años el gasto en tokens de IA por ingeniero podría igualar su salario, obligando a fijar límites. La fiebre por la IA generativa empieza a chocar con la realidad de los presupuestos.

Imagina que cada vez que un ingeniero usa una herramienta de inteligencia artificial para programar, la empresa paga una pequeña factura. Ahora multiplica eso por miles de empleados y por cientos de consultas al día. El resultado es una cuenta que empieza a doler. Adam Mosseri, director de Instagram, ha puesto cifras a esa preocupación: en una entrevista en el podcast de Lenny, aseguró que en uno o dos años, el gasto en tokens de IA de un ingeniero estrella podría igualar su propio salario o el coste total de su empleo.

Mosseri explicó que, llegado ese momento, Meta probablemente tendrá que poner límites al consumo de tokens por empleado, igual que ya se hace con otros recursos como la capacidad de computación, el almacenamiento o el presupuesto de personal. "Tengo que decidir cómo desplegar la capacidad entre mis equipos porque tengo un número limitado de GPUs, CPUs, almacenamiento y RAM", comparó. "Los presupuestos de tokens serán lo mismo", añadió, subrayando que el límite por ingeniero debería ser proporcional a la confianza de la empresa en que ese gasto genere un retorno positivo.

La reflexión de Mosseri no es un caso aislado. Meta ya ha tomado medidas para controlar la fiebre de la IA internamente. Hace unos días cerró una tabla de clasificación interna que mostraba el gasto en tokens de los empleados, una competición que estaba disparando los costes hasta el punto de poner a la compañía en camino de gastar miles de millones de dólares en 2026. "No es difícil construir un incinerador de tokens, y eso no crea mucho valor", ironizó Mosseri.

Otras grandes tecnológicas están pasando por el mismo ajuste de cuentas. Uber agotó en abril todo su presupuesto de IA para programación de 2026, mientras que Microsoft canceló las licencias de Claude Code y consolidó a sus ingenieros en su propia herramienta Copilot CLI. La carrera por exprimir la IA generativa en el desarrollo de software está chocando con la realidad de los costes, y las empresas empiezan a buscar formas de racionalizar el gasto sin frenar la innovación.

A pesar de este escenario de contención, Mosseri se mostró optimista a largo plazo. Cree que los costes de los tokens bajarán cuando los creadores de modelos de IA entren en una guerra de precios para atraer usuarios. Mientras tanto, Meta ha conseguido reducir algo la factura simplemente eliminando los usos más absurdos, como la famosa tabla de clasificación. La pregunta para los inversores es si este control del gasto será suficiente para mantener los márgenes mientras la compañía sigue apostando fuerte por la inteligencia artificial.

El análisis de Salseo

  • El aviso de Mosseri confirma que el coste de la IA generativa está pasando de ser una inversión teórica a un gasto operativo real y creciente. Si el consumo de tokens por ingeniero se equipara a su salario, el retorno de esa inversión se vuelve crítico: no basta con que la IA haga el trabajo más rápido, tiene que generar un valor medible que justifique el desembolso.
  • La anécdota de la tabla de clasificación de tokens revela un problema de gobernanza interna: sin controles, el uso de la IA puede convertirse en un juego que dispara los costes sin aportar productividad real. Esto sugiere que las empresas necesitarán implantar sistemas de medición y límites, lo que podría ralentizar la adopción indiscriminada de estas herramientas.
  • Para Meta, el desafío es doble: por un lado, debe contener el gasto operativo para proteger sus márgenes; por otro, no puede permitirse quedarse atrás en la carrera de la IA frente a rivales como Microsoft o Google. La solución que apunta Mosseri —limitar el gasto por empleado en función de la confianza y el retorno esperado— es un equilibrio delicado que habrá que vigilar en los próximos resultados trimestrales.
  • Aunque Mosseri espera que una guerra de precios entre proveedores de modelos abarate los tokens en el futuro, esa bajada no está garantizada a corto plazo. Mientras tanto, los inversores deberían seguir de cerca cualquier señal de que los costes de IA están erosionando la rentabilidad de los gigantes tecnológicos, especialmente en un entorno de tipos de interés altos donde la eficiencia del capital se premia más que nunca.

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Fuente: TechCrunch