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Meta prepara unas gafas inteligentes sin cámara para esquivar las críticas

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Meta prepara unas gafas inteligentes sin cámara para esquivar las críticas

Meta trabaja en unas gafas inteligentes sin cámara, bautizadas como Luna, con seis micrófonos y un botón para hablar con su asistente de IA. El movimiento llega después de las acusaciones de vender "gafas de pervertido".

Las gafas inteligentes de Meta, equipadas con cámara, han funcionado mejor que las de sus competidores, pero también han generado un rechazo profundo en parte del público, que las ve como un símbolo incómodo de una sociedad vigilada. La compañía ha tenido que lidiar con acusaciones de estar vendiendo "gafas de pervertido" y, según informa The Information, habría decidido sacar al mercado una versión que no incluye ese equipo de grabación integrado.

El nuevo modelo se llamaría Luna y llegaría sin cámara. Para compensar, incorpora seis micrófonos integrados con los que el usuario puede hablar con el chatbot de inteligencia artificial de la compañía y con Muse, su agente de consumo basado en IA. Además, incluye un botón en un lateral de la montura que, al pulsarlo, activa el sistema de inteligencia artificial. El medio señala que estas gafas podrían presentarse en el evento Meta Connect, que se celebra la semana que viene. TechCrunch se ha puesto en contacto con Meta para pedir más información, aunque de momento no ha obtenido respuesta.

El contexto importa: el negocio de las gafas inteligentes ha crecido en los últimos años y Meta se sitúa en la parte delantera del pelotón. Sin embargo, el sector arrastra dudas sobre su utilidad real, su precio y la privacidad, y muchos consumidores todavía no tienen claro cómo, para qué o si merece la pena usar estos dispositivos. A eso se suma la presión financiera: Reality Labs, la división responsable de desarrollar toda la línea de gafas y de la apuesta por la realidad mixta, sigue perdiendo una cantidad enorme de dinero, tal y como reveló la compañía en los resultados que publicó en abril.

La lectura de fondo es que Meta intenta quitar de encima la etiqueta más incómoda de su producto estrella en hardware sin renunciar al negocio. Una versión sin cámara es más fácil de defender ante críticas sociales y ante posibles regulaciones sobre grabación en espacios públicos, y probablemente también más barata de fabricar y de vender. A cambio, la compañía renuncia al elemento que hacía especiales a sus gafas y traslada toda la propuesta de valor a la voz y a la inteligencia artificial: que el usuario hable con el asistente y lo lleve puesto todo el día. Es ahí, y no en la cámara, donde Meta quiere construir su próximo negocio.

El análisis de Salseo

  • El movimiento tiene truco: quitar la cámara elimina la principal fuente de rechazo social y regulatorio, pero también el rasgo que ha hecho populares a las gafas actuales. El riesgo real es que Luna quede como un auricular con IA puesto en la cara, un producto menos diferenciado y más fácil de copiar por rivales como Google, Apple o Amazon.
  • Seis micrófonos y un botón físico para invocar la IA no son un detalle técnico: son la apuesta de Meta por que la voz sea la puerta de entrada a su asistente y a Muse, su agente de consumo. Si ese canal funciona, la compañía monetiza servicios y publicidad sin depender de vender más hardware, que es justo donde hoy pierde dinero.
  • Reality Labs sigue quemando muchísimo dinero, como quedó claro en los resultados de abril. Una versión sin cámara es más barata de producir y de vender, así que puede ser la vía para buscar volumen en lugar de margen: la señal a vigilar es el precio que Meta ponga a Luna y si lanza también modelos con cámara más económicos.
  • Ojo con dar por hecho lo que aún es un rumor de The Information y no una confirmación oficial. El catalizador concreto es Meta Connect, la semana que viene: ahí se verá si Luna se presenta de verdad y si Meta mantiene la cámara en el resto de la gama o empieza a replegarse en este terreno.

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Fuente: TechCrunch