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Meta se dispara un 36% en septiembre por el tirón de Muse: ¿rumbo a los dos billones?

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Meta se dispara un 36% en septiembre por el tirón de Muse: ¿rumbo a los dos billones?

Las acciones de Meta firman su mejor mes desde 2013 impulsadas por el lanzamiento de Muse, su asistente personal de IA, y se acercan a la barrera de los dos billones de dólares de valor en bolsa. El mercado ha pasado de castigar el gasto en inteligencia artificial a comprar la promesa de que por fin genere ingresos.

Meta Platforms ha protagonizado en septiembre la subida que sus incondicionales llevaban años esperando. Las acciones se han anotado un 36% en el mes, lo que las sitúa camino de su mejor comportamiento mensual desde julio de 2013, y han dejado a la compañía a un paso del selecto club de empresas valoradas por encima de los dos billones de dólares. La magnitud del giro es difícil de exagerar: a mediados de agosto, la acción acumulaba un 18% de caída en el año y figuraba entre las 50 peores del S&P 500. Desde el 18 de agosto hasta ahora ha rebotado un 43%, lo que la convierte en el tercer mejor valor del índice, según datos recopilados por Bloomberg.

El punto de partida era incómodo. Durante buena parte del año, los inversores dudaban de que el gigantesco gasto en inteligencia artificial de la empresa acabara dando frutos, y a eso se sumaban los frentes legales abiertos contra su negocio de redes sociales. A finales de julio, una previsión de ingresos peor de lo esperado hundió aún más el ánimo. El primer alivio llegó a finales del mes pasado, cuando Meta acordó pagar hasta 18.000 millones de dólares para cerrar una demanda relacionada con esas redes sociales, lo que quitó una losa importante de encima. Pero el verdadero detonante ha sido otro: sus nuevos productos de IA y, en particular, Muse.

Muse se presentó el 8 de septiembre y no es un simple chatbot que responde preguntas. Está diseñado como un agente personal capaz de encadenar tareas: buscar información repartida entre distintas cuentas, rellenar formularios en páginas web, negociar y cerrar compras online. Se puede usar a través de su propia aplicación o desde WhatsApp. El interés ha sido fulgurante: según la firma de análisis Sensor Tower, superó a ChatGPT como la aplicación gratuita más descargada en la App Store de Estados Unidos el pasado viernes, sumó 730.000 descargas en unos cinco días desde su lanzamiento y ya había pasado de los 2,5 millones el lunes de esta semana. También quedó por delante de Claude (Anthropic), Grok (xAI) y la anterior app Meta AI. En el mercado, las dudas sobre tanto dinero invertido en infraestructura sin una vía clara de ingresos han ido dejando paso a la expectativa de que la IA refuerce sus negocios ya existentes: publicidad, comercio y hardware.

La conferencia anual Connect, celebrada esta semana, sirvió para mostrar cómo Meta quiere construir alrededor de Muse. En lugar de un asistente aislado, la idea es un ecosistema en el que Muse esté integrado en el día a día y accesible desde dispositivos propios. La compañía presentó Muse Charm, un pequeño aparato de mano con acceso directo al asistente que llegará al mercado en la campaña navideña de diciembre, aunque todavía sin precio anunciado, y unas nuevas gafas de realidad virtual (Meta VR Glasses) más ligeras, a 1.299 dólares, que se lanzarán en la primavera de 2027. Todo ello con un objetivo de fondo: reducir la dependencia de los sistemas operativos de Apple y Google. El consejero delegado, Mark Zuckerberg, resumió la ambición como construir una "superinteligencia personal", capaz de entender al usuario en profundidad y personalizarse, y avanzó que Muse llegará también a la gama de gafas inteligentes. En el terreno comercial, Meta anunció alianzas con Walmart, Best Buy, Sephora, Wayfair, Dick's Sporting Goods y Gap para que el usuario pueda pasar de preguntar por un producto a comprarlo, lo que abriría una vía de ingresos más allá de la publicidad. La respuesta de los analistas fue inmediata: JPMorgan elevó su precio objetivo de 820 a 920 dólares por acción y llegó a decir que Muse puede convertirse en "la aplicación de IA de consumo más utilizada desde ChatGPT"; Citizens lo subió a 885, KeyBanc a 900 y Cantor Fitzgerald a 860, mientras Morgan Stanley mantuvo su valoración en 775 dólares.

El problema es que todo este entusiasmo llega justo cuando Meta se prepara para gastar aún más en inteligencia artificial. Ese sigue siendo el gran interrogante: nadie discute su capacidad de atraer usuarios, pero sí está por ver cuánto de ese uso se convierte en dinero contante y sonante y con qué márgenes. Después de un rebote del 43% en poco más de un mes, la acción cotiza con el listón muy alto, así que cualquier tropiezo en ingresos o un enfriamiento en la adopción de Muse se pagaría más caro que antes.

El análisis de Salseo

  • El rally no lo ha provocado la publicidad, el negocio que de verdad da dinero a Meta, sino un cambio de narrativa: durante meses el mercado preguntaba "¿para qué tanto gasto en IA?" y ahora compra la idea de que Muse es la respuesta. Traducido: la acción se ha movido por expectativas, no por resultados ya conseguidos, y eso la hace más frágil ante cualquier decepción.
  • Descargas no es lo mismo que ingresos. Los 2,5 millones de instalaciones demuestran tirón, pero la pregunta que de verdad mueve la tesis es si Muse convierte esa intención en transacciones reales con Walmart, Best Buy o Sephora y qué se lleva Meta de cada operación. Señal concreta a vigilar: si en la próxima presentación de resultados aparece una línea propia de ingresos por IA o comercio, o si la compañía sigue sin dar cifras de monetización.
  • El hardware propio (el dispositivo Charm y unas gafas de 1.299 dólares que no llegan hasta 2027) es una jugada estratégica para no depender de Apple y Google: si Muse vive dentro del iPhone, esas plataformas pueden cobrar peaje o copiar la función. Es un movimiento lógico, pero también caro y de márgenes históricamente flojos para Meta, que lleva años quemando dinero en sus apuestas de realidad virtual y aumentada.
  • Lo que el titular no cuenta: buena parte de esa subida del 43% es un rebote desde muy abajo, ya que en agosto la empresa estaba entre las 50 peores del S&P 500. El acuerdo de hasta 18.000 millones eliminó un riesgo legal, no un problema de negocio, y con la acción disparada el margen de error para el cierre de año se ha estrechado mucho.

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Fuente: Invezz