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Meta se dispara en bolsa con Muse, su agente de IA que quiere plantar cara a ChatGPT

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Meta se dispara en bolsa con Muse, su agente de IA que quiere plantar cara a ChatGPT

Las acciones de Meta suben con fuerza tras el buen arranque de Muse, su asistente de IA capaz de hacer compras y reservas por ti, y que abre la puerta a ingresos más allá de la publicidad. Amazon le ha cerrado la puerta y la confianza del usuario sigue siendo el gran freno.

Las acciones de Meta se han dado un buen estirón en bolsa. El título subió un 4,5% el jueves después de haberse anotado más de un 11% el lunes, su mayor subida en un solo día desde abril de 2025. Con un precio en torno a los 778 dólares, la compañía vuelve a los máximos que tocó en el verano de 2025 y deja muy atrás el mínimo de unos 525 dólares de finales de marzo. El detonante de este rebote tiene nombre: Muse.

Muse es el agente de inteligencia artificial de Meta, presentado como un asistente multitarea capaz de hacer cosas por el usuario: reservar un viaje, enviar correos o hacer compras. Se lanzó el 8 de septiembre en Estados Unidos y el 18 en Canadá, los dos únicos países donde está disponible por ahora, y solo pueden usarlo mayores de 18 años. Es gratuito, pero con límites de uso; quien quiera exprimirlo más puede pagar una suscripción opcional de 20 o 100 dólares al mes. El arranque ha sido potente: en menos de dos semanas acumuló 1,8 millones de descargas en iPhone en Norteamérica, frente a los 1,3 millones que logró ChatGPT cuando su aplicación llegó en mayo de 2023, según datos de Apptopia.

El interés del mercado no está solo en que Muse se descargue mucho, sino en que puede ser la primera vía seria de Meta para ganar dinero sin depender de la publicidad, que hoy es prácticamente todo su negocio. Durante su conferencia anual Connect, celebrada el miércoles, la compañía anunció que Muse llegará pronto a sus gafas inteligentes y que ha cerrado acuerdos con minoristas como Walmart, lo que le permitiría cobrar comisiones por las compras que haga el asistente. El contexto, eso sí, es exigente: a finales de julio las cuentas cayeron lastradas por el gasto en inteligencia artificial, que este año podría llegar a 145.000 millones de dólares, y sigue sobre la mesa la duda de si semejante inversión terminará compensando. JPMorgan, de hecho, elevó el jueves su precio objetivo para Meta hasta los 920 dólares, convencido de que Muse puede convertirse en la aplicación de consumo de IA más usada desde ChatGPT.

No todo son buenas noticias. El domingo, Amazon bloqueó el acceso de Muse a su web acusando al software de Meta de no identificarse cuando navega y de almacenar los datos de acceso de los clientes. Meta insiste en que Muse no ve las contraseñas ni los métodos de pago. El episodio toca justo el punto débil de este tipo de asistentes: para actuar en nombre del usuario necesitan sus credenciales, y ahí la confianza se paga caro. Una encuesta reciente de Oppenheimer señalaba que solo un 8% de los estadounidenses confiaría sus contraseñas de otras aplicaciones a Meta, frente al 30% que se las daría a Google. Otros analistas también se muestran escépticos sobre el recorrido real de Muse, más allá del ruido de las descargas.

Conviene mirar el historial para no emocionarse de más. En 2023, Meta lanzó Threads para competir con X y atrajo 100 millones de registros en cinco días, pero el crecimiento se fue enfriando hasta quedarse en unos 140 millones de usuarios activos diarios en enero, según TechCrunch. Algo parecido puede pasar con Muse: descargas no son usuarios fieles, y usuarios fieles no son suscriptores de pago. A favor juega la base de Meta, que la compañía cifra en más de 3.600 millones de usuarios diarios, una plataforma enorme sobre la que empujar cualquier producto nuevo. En contra, un año movido: dos sentencias judiciales sobre el impacto de sus redes en la salud mental de los jóvenes llegaron a hundir la acción, y el gasto en IA sigue comiéndose buena parte del beneficio. La película se sabrá cuando lleguen las cifras de suscriptores, de comisiones y de expansión a nuevos países.

El análisis de Salseo

  • Muse no es solo un juguete tecnológico: es el primer intento serio de Meta de facturar algo que no sea publicidad, vía suscripciones de 20 y 100 dólares al mes y comisiones por las compras que haga el asistente. El problema es la escala: con un gasto en IA que puede llegar a 145.000 millones de dólares este año, el mercado necesita ver conversión de descargas en ingresos recurrentes, no solo titulares de récord.
  • El bloqueo de Amazon es la señal más relevante de toda la noticia. Un agente de IA vale exactamente lo que valen los sitios donde puede operar: si las grandes plataformas le cierran la puerta o exigen que se identifique (y guarde o no las credenciales), Muse se queda sin poder hacer compras en buena parte de internet. Ahí hay un pulso contractual y probablemente regulatorio que puede limitar el negocio.
  • El cuello de botella real no es la tecnología, es la confianza. Que solo un 8% de los estadounidenses estaría dispuesto a dar sus contraseñas a Meta, frente al 30% que se las daría a Google, limita muchísimo la utilidad de un asistente que necesita acceso a tus cuentas para hacer cosas por ti. Sin resolver eso, Muse será un buscador con esteroides, no un agente completo.
  • Ojo al precedente de Threads: 100 millones de registros en cinco días y luego un crecimiento que se desinfló hasta unos 140 millones de usuarios diarios. Las 1,8 millones de descargas de Muse en dos semanas son un gran arranque, pero la métrica que de verdad moverá la acción es cuántos usuarios siguen usándolo y pagando meses después, y cuándo sale de Estados Unidos y Canadá.
  • Parte del rebote también se explica por pura reversión: el valor venía de hundirse hasta los 525 dólares por dos sentencias judiciales sobre el efecto de sus redes en la salud mental de los jóvenes. El riesgo legal sigue ahí, así que conviene separar lo que es una mejora real del negocio de lo que es un alivio puntual de cotización.

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Fuente: TechXplore