Michael Burry espera un Q2 de escándalo en Nvidia, pero mantiene sus puts

Michael Burry espera unos resultados 'espectaculares' de Nvidia, pero mantiene sus opciones bajistas: cree que el crecimiento se apoya en ingresos circulares y en demasiado pocos clientes. El mercado, por el contrario, sigue viendo un 43% de recorrido al alza.
Nvidia (NVDA) presenta hoy, tras el cierre de mercado, sus resultados del segundo trimestre fiscal. El consenso de Wall Street proyecta unas ventas que más que duplican las del año pasado, hasta los 92.000 millones de dólares, con un beneficio ajustado por acción de 2,09 dólares. Antes de que se publicaran las cifras, el inversor Michael Burry, famoso por 'The Big Short', ha querido mojarse en su newsletter de Substack con un pronóstico llamativo.
Burry cree que el trimestre será 'apoteósico' (lo dijo en inglés: 'lights out'), pero matiza que vendrá acompañado del tipo de euforia que indica que el miedo a quedarse fuera (FOMO) ya ha metido en el valor a casi todos los que podían comprarlo. Traducción: queda poco margen para que entren nuevos inversores. Aun así, no es cuestión de fe: Burry mantiene sus opciones bajistas (puts) y ha movido sus apuestas de diciembre de 2026 a junio de 2027, manteniendo precios de ejercicio en el entorno de los 100 dólares.
Su tesis no va contra el corto plazo, sino contra las costuras del negocio. Burry señala que los fabricantes de chips y las plataformas de nube se financian o se garantizan acuerdos entre ellos de forma circular. Según datos del Banco de Pagos Internacionales que cita el propio inversor, 'prácticamente el 100% de los ingresos anunciados es circular' entre los fabricantes de chips. Además, alerta de que Nvidia depende de pocos clientes: si grandes compradores como Microsoft, Meta, Amazon o Alphabet recortasen su gasto, las ventas de la compañía quedarían muy expuestas.
Wall Street, por su parte, sigue muy alcista. El analista de Oppenheimer Rick Schafer mantiene una recomendación de compra y un precio objetivo de 265 dólares, confiando en que la plataforma Blackwell Ultra 'impulsará el momento' en la segunda mitad del año. Cody Acree, de Benchmark, reitera su compra con un objetivo de 335 dólares y destaca la estabilidad del gasto en IA de los grandes clientes. Y Srini Pajjuri, de RBC, espera otro 'trimestre fuerte', con la demanda de IA generativa intacta y el aterrizaje de la nueva plataforma Rubin como motor adicional.
El consenso que recoge TipRanks es un Strong Buy con 29 recomendaciones de compra unánimes y un precio objetivo medio de 304,67 dólares, que implica un potencial alcista de alrededor del 43% desde los niveles actuales. Las acciones llevan un 14,4% de subida en lo que va de año y repuntaron un 7% a principios de mes, camino de su mejor mes desde abril. Resumiendo: el mercado descuenta un gran trimestre, pero Burry prefiere esperar el desenlace, y cobrar si la música se para.
El análisis de Salseo
- La paradoja Burry: espera un trimestre 'apoteósico' y aun así mantiene puts. Su movimiento a junio de 2027 con precios de ejercicio en los 100 dólares revela que no apuesta a un tropiezo en el Q2, sino a que el modelo de ingresos circulares se resienta a medio plazo. Puede tener razón sin que este trimestre sea malo.
- El '100% circular' es la clave de su tesis: los grandes compradores de chips (los gigantes de la nube) son parte del mismo ecosistema que se retroalimenta. Si se corta el grifo del capital externo -por tipos altos o ajuste del gasto en IA- el crecimiento apalancado puede revertirse con la misma velocidad con la que se montó.
- El riesgo de concentración no es teórico: Nvidia depende de un puñado de compradores mastodónticos. Una sola decisión de retrasar pedidos por parte de uno de ellos tendría un impacto visible en sus cuentas. La señal concreta a vigilar: cualquier comentario de Microsoft, Meta, Amazon o Alphabet sobre 'eficiencia' o moderación en su gasto de IA.
- La lectura contraria al consenso: 29 de 29 analistas dicen comprar y el precio objetivo medio apunta a un 43% de subida. Ese optimismo unánime, sumado al FOMO que menciona Burry, sugiere que lo bueno ya está descontado. El riesgo no es que el Q2 decepcione, sino que el margen para sorprender sea mínimo.