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Michael Burry redobla su ataque contra Nvidia: «lidera la burbuja de la IA»

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Michael Burry redobla su ataque contra Nvidia: «lidera la burbuja de la IA»

El inversor de 'The Big Short' vuelve a la carga contra Nvidia y compara el boom de la IA con la burbuja del alquiler de ordenadores de los años 60. Su tesis: financiación circular y chips que valen menos de lo que dicen las cuentas.

Michael Burry, el inversor que se hizo famoso por apostar contra las hipotecas basura antes del crash de 2008 (historia que contaron el libro y la película «The Big Short»), ha vuelto a arremeter contra Nvidia. En su último post en Substack sostiene que la compañía está liderando una burbuja en las acciones ligadas a la inteligencia artificial y vuelve a poner el foco en lo que llama su «esquema de financiación circular»: Nvidia invierte en empresas que, a su vez, compran sus propios microchips y procesadores. Es decir, dinero que sale de la compañía y regresa a ella en forma de ventas.

Para argumentar su tesis, Burry se va casi 60 años atrás y traza un paralelismo entre el entusiasmo actual por la valoración de las GPU (las tarjetas gráficas que son el motor de la IA) y la fiebre especulativa del alquiler de ordenadores de los años 60. Cita el libro financiero de 1968 «The Money Game», en el que un veterano crítico cuestiona la rapidez con la que se dan por amortizados los ordenadores y un especulador, apodado The Great Winfield, se ríe de él junto a jóvenes operadores que despachan esas dudas como «mentalidad de mediana edad» y visión anticuada del mundo. Los traders de aquella época justificaban sus inversiones asegurando que «la necesidad de ordenadores es prácticamente infinita» y quitaban hierro a los múltiplos de beneficio elevados diciendo que la generación anterior no entendía el «nuevo mercado». Burry escribe que el mercado de la IA de hoy se apoya en las mismas justificaciones defectuosas del «esta vez es diferente» que se vieron en burbujas pasadas, y subraya que un libro de hace casi seis décadas demuestra que «la naturaleza humana es más constante que cualquier otra característica de la experiencia humana».

El detalle concreto que ha encendido a Burry es una presentación para inversores de Nvidia en la que aparecía una diapositiva con el valor retenido de sus chips A100, H100 y B200 comparado con una curva estándar de amortización a cinco años. La lectura de esa diapositiva es que el mercado estaría castigando los chips de Nvidia con una depreciación excesiva, es decir, que valen más de lo que las cuentas reflejan. Burry cree que esa defensa del valor de los microchips es directamente una ilusión de mercado. Y añade una advertencia más amplia: el gasto monumental en infraestructura de IA que están haciendo gigantes tecnológicos como Microsoft y Amazon podría acabar traduciéndose en saneamientos contables importantes, igual que en anteriores ciclos de auge y caída en Wall Street.

Con todo, la opinión de Burry va claramente a contracorriente de lo que piensa el mercado. Nvidia cuenta con una recomendación media de compra fuerte entre los 29 analistas que siguen el valor, todos ellos con consejo de compra en los últimos tres meses, y el precio objetivo medio apunta a un recorrido al alza cercano al 42% desde los niveles actuales. La noticia, por tanto, no aporta ningún dato nuevo sobre el negocio de la compañía: es un aviso de un inversor muy mediático sobre cómo se está sosteniendo la demanda de sus chips.

El análisis de Salseo

  • La «financiación circular» es la acusación de fondo y merece seguimiento: si Nvidia invierte en clientes que compran sus chips, parte de ese crecimiento de ventas puede ser dinero que ella misma pone. La señal a vigilar no es la cotización, sino cuánto de sus ingresos depende de empresas participadas o de un puñado de clientes muy concentrados.
  • El debate de la depreciación es más importante de lo que parece y no golpea a Nvidia, sino a quien le compra. Si los centros de datos amortizan sus chips en cinco años pero dentro de tres valen mucho menos, sus beneficios están inflados sin que salga un euro de caja; un cambio en la vida útil contable de estas máquinas ajustaría los resultados de los hiperescaladores de golpe.
  • Burry tiene razón a menudo en el diagnóstico y suele fallar en el timing: lleva tiempo avisando de excesos en tecnología y acertar el cuándo es justo lo que arruina a los bajistas. Hoy su tesis choca abiertamente con el consenso de los 29 analistas que cubren el valor, todos comprando, así que pesa más en el ánimo del mercado que en los números.
  • El paralelismo con el alquiler de ordenadores de los 60 apunta a un indicador concreto: entonces la fiesta se acabó cuando el gasto en equipos dejó de crecer. Aquí el equivalente sería un frenazo en el capex de IA de Microsoft, Amazon y compañía; mientras esas inversiones sigan subiendo, el relato del «esta vez es diferente» aguanta.
  • Matiz que el titular no cuenta: todo esto es una opinión publicada por un inversor conocido, sin datos nuevos sobre pedidos, márgenes o cuentas de Nvidia. Puede mover titulares y algo de volatilidad, pero no cambia hoy la tesis de negocio de la compañía.

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Fuente: TipRanks