Mercado

Micron abre en Boise un centro de formación para impulsar el talento semiconductor en EE.UU.

·PositivoImpacto bajo
Micron abre en Boise un centro de formación para impulsar el talento semiconductor en EE.UU.

Micron inaugura en Boise un centro de 60.000 pies cuadrados para formar a la próxima generación de trabajadores de semiconductores, con el apoyo del Departamento de Comercio de EE.UU. y el College of Western Idaho.

Micron, el único fabricante de memorias y soluciones de almacenamiento con sede en EE.UU., ha inaugurado en Boise (Idaho) un centro de formación de última generación de 60.000 pies cuadrados (unos 5.600 metros cuadrados). El Micron Training Center está situado junto a su campus en la ciudad y su objetivo es acelerar la preparación de los nuevos empleados con un programa intensivo de incorporación y formación práctica en operaciones de fábrica y sistemas de fabricación. El centro también servirá para que estudiantes de community college y personas que quieran reconvertirse profesionalmente accedan a carreras en el sector de los semiconductores.

La apertura no es un gesto aislado: forma parte del compromiso de Micron de invertir más de 250.000 millones de dólares en fabricación de semiconductores en EE.UU., un plan que, según la compañía, creará más de 90.000 puestos de trabajo en el país. La idea es tener lista la mano de obra cualificada que necesitarán las nuevas plantas de memoria avanzada cuando empiecen a producir a gran volumen. La alcaldesa de Boise, Lauren McLean, destacó que el centro servirá para formar a la próxima generación de habitantes de Idaho, tanto a quienes empiezan como a quienes buscan un cambio de carrera.

El centro cuenta con hasta 20 herramientas de proceso de semiconductores que replican el entorno de una fábrica real, el mismo equipamiento que los alumnos se encontrarán en la sala limpia de Micron. En su instalación han colaborado fabricantes de equipos como Applied Materials, Lam Research, SCREEN, Kokusai Electric y Tokyo Electron, que además podrán usarlo para formar a sus propios equipos. A partir de este otoño, el College of Western Idaho (CWI) impartirá allí sus programas de Tecnología Avanzada en Mecatrónica (AMET) y Tecnología de Fabricación de Semiconductores (SMT), y el centro acogerá también la parte de instrucción técnica del programa de aprendices registrados de Micron.

Para apoyar esta colaboración, Micron y el Departamento de Comercio de EE.UU. han aportado 3 millones de dólares al CWI para pagar a los educadores, comprar equipamiento y habilitar aulas. El programa de aprendices de Micron, por su parte, ha dado la bienvenida a su mayor cohorte hasta la fecha y avanza hacia el objetivo de superar los 100 inscritos al cierre del año fiscal 2027. El Departamento de Comercio, a través de su oficina del programa CHIPS, subrayó que el centro es un ejemplo de lo que se puede lograr cuando la inversión federal, el sector privado y los centros educativos trabajan juntos.

El análisis de Salseo

  • El cuello de botella de la reindustrialización de chips no es solo el dinero, es el talento. Con este centro, Micron ataca el problema de raíz: si no hay personal formado, los 250.000 millones de dólares comprometidos en plantas de EE.UU. no se traducen en producción. La señal a vigilar es el programa de aprendices: si logra superar los 100 inscritos al cierre del año fiscal 2027, el plan de expansión va por buen camino.
  • Lo interesante no es el edificio, sino que reproduce una sala limpia con hasta 20 máquinas reales de proceso y cuenta con la colaboración de los propios fabricantes de equipos (Applied Materials, Lam Research, Tokyo Electron...). Eso significa que los nuevos empleados llegan a la fábrica ya sabiendo manejar las herramientas, lo que reduce el tiempo de aprendizaje y acelera la puesta a punto de las nuevas líneas de memoria.
  • La parte política también importa: el Departamento de Comercio pone dinero junto a Micron para pagar profesores y equipamiento en el College of Western Idaho. Es la continuación lógica de los CHIPS: no solo se subvencionan fábricas, también la cantera de trabajadores. Eso da a Micron un viento de cola institucional, aunque también la ata a programas públicos que pueden cambiar con cada legislatura.
  • Lectura contraria: un centro de formación es un gasto, no un ingreso, y la memoria es un negocio muy cíclico. Formar ahora tiene sentido si el ciclo de demanda acompaña, pero si los precios de la memoria se desploman, Micron podría necesitar menos personal del previsto. Por eso, más que el centro en sí, habrá que mirar la evolución del mercado de DRAM y NAND y la ejecución de sus plantas en EE.UU.

Empresas mencionadas