Micron: los acuerdos con clientes podrían llevarla a nuevos máximos

Con márgenes récord y unos contratos a largo plazo (SCAs) que ponen suelo a precios y volúmenes, Micron podría encarar su próximo ciclo bajista con menos dolor del habitual. ¿Suficiente para marcar nuevos máximos históricos?
Las acciones de Micron (MU) han retrocedido alrededor de un 21% desde sus últimos máximos. Y eso que el negocio está en plena forma: márgenes récord, oferta de memoria ajustada y una inteligencia artificial (IA) que absorbe toda la memoria que la industria es capaz de producir. La paradoja es que el mercado ya mira más allá, hacia el año fiscal 2028, cuando se espera que llegue más oferta y que los beneficios toquen techo. Justo ahí es donde algunos inversores pueden estar equivocándose.
Los números actuales son de otro mundo. En el tercer trimestre fiscal, Micron registró un margen bruto ajustado del 84,9% y un margen operativo del 81,2%, todo un récord en su historia, muy por encima de 2018, cuando el margen bruto fue del 58,9% y el operativo del 49,3%. La capitalización bursátil ronda los 1,07 billones de dólares y, a un precio de 958,73 dólares por acción, cotiza a unas 6,2 veces el beneficio por acción (BPA) que el consenso espera para el año fiscal 2027. Ese mismo consenso prevé que el BPA se duplique hasta unos 155 dólares en 2027, suba solo un 10% más en 2028 (hasta unos 171 dólares) y se desplome hasta unos 122 dólares en 2029. Dicho de otra forma: el mercado ya está descontando que viene un bajón; la pregunta es cuánto durará y cuán profundo será.
¿Por qué 2028 es el punto de inflexión? Porque coincide con la llegada de oferta nueva. El vicepresidente ejecutivo y director de negocio de Micron, Sumit Sadana, asegura que la escasez de memoria tardará 'considerable tiempo' en resolverse y que la oferta no empezará a mejorar gradualmente hasta 2028. El motivo es que las fábricas construidas desde cero ('greenfield') necesitan años para producir a pleno rendimiento: levantar el edificio, montar las salas limpias, instalar la infraestructura eléctrica, meter los equipos más complejos y subir los rendimientos hasta el volumen de producción. Por eso el mercado de memoria sigue tan concentrado, con Micron, SK Hynix y Samsung como grandes protagonistas. En el caso de Micron, la primera oblea de su nueva fábrica en Idaho se espera para mediados de 2027 y la segunda fábrica para finales de 2028. Traducción: la nueva capacidad que hoy no existe empezará a llegar justo en 2028-2029.
Y aquí entra la pieza clave de la tesis alcista: los llamados Strategic Customer Agreements (SCAs), contratos estratégicos con clientes que cubren una parte creciente del negocio. Son acuerdos a cinco años vista, hasta 2030, que incluyen volúmenes mínimos garantizados (el cliente paga aunque no los compre), precios fijos o bandas de precios y, en muchos casos, precios suelo. En el tercer trimestre, Micron ya tenía firmados 16 SCAs; catorce de ellos representan unos 100.000 millones de dólares en ingresos acumulados al precio mínimo de contrato. El objetivo de la dirección es que los SCAs acaben cubriendo el 50% o más de los ingresos. Y lo más llamativo: según Micron, en algunos de estos contratos con bandas de precios, incluso el precio suelo implicaría márgenes brutos muy superiores al mejor trimestre de cualquier ciclo anterior de la compañía.
O sea, los SCAs no eliminan el ciclo de la memoria, pero sí deberían amortiguar la caída. Si una parte importante de los ingresos tiene volúmenes y precios con suelo, el próximo bajón del sector no debería ser tan violento como los históricos. El análisis lo cuantifica: aplicando un múltiplo razonable de 10 veces el beneficio a través del ciclo (el precio equivaldría a diez años de ganancias), la valoración actual de Micron implica un beneficio normalizado de unos 96 dólares por acción, casi un 21% por debajo de los 122 dólares que el consenso estima para 2029. Con ese colchón, la acción, pese a haber caído un 21% desde sus máximos, conserva un camino plausible hacia nuevos máximos históricos.
El análisis de Salseo
- El mercado ya descuenta el pico de beneficios en 2028: el consenso espera un BPA de 171 dólares ese año y una caída a 122 en 2029. El debate real no es si habrá ciclo, sino cuánto caerán los beneficios, y ahí los SCAs cambian la ecuación: ponen un suelo bajo precios y volúmenes que antes no existía.
- Los SCAs son la señal a vigilar. Si Micron consigue cubrir el 50% o más de sus ingresos con estos contratos, el próximo bajón de la memoria será mucho más suave que los históricos. En los próximos trimestres, conviene mirar cuántos contratos nuevos firma y qué porcentaje de ingresos cubren.
- Las fechas de Idaho son el ancla temporal de la tesis: primera oblea a mediados de 2027 y segunda fábrica a finales de 2028. Cualquier retraso alargaría el ciclo alcista y retrasaría el temido punto de giro; cualquier adelanto haría lo contrario.
- La lectura contraria: los contratos que ponen un suelo al precio también pueden limitar el techo. Si la memoria se dispara por encima de las bandas pactadas, Micron no capturará todo ese extra: el suelo es más alto, pero el techo también podría ser más bajo de lo que algunos alcistas suponen.